Desde una Economia de Alto Carbono a una Sociedad de Bajo Carbono

Informe de la Comision de la Internacional Socialista para una Sociedad Mundial Sostenible

Septiembre 2009

A.  La creación de la Comisión de la Internacional Socialista para una Sociedad Mundial Sostenible

1.

La Comisión de la Internacional Socialista para una Sociedad Mundial Sostenible fue creada de acuerdo con decisiones tomadas por el Consejo de la Internacional Socialista en reuniones en Santiago de Chile los días 6 y 7 de noviembre de 2006 y en Ginebra los días 29 y 30 de junio de 2007.

El Consejo destacó en estas reuniones que cambios trascendentales ocurridos en el mundo en décadas recientes han aumentado las oportunidades para avanzar la causa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, pero que el necesario perfeccionamiento de la arquitectura de las instituciones globales, lo cual es requerido para superar los conflictos y rectificar las divisiones sociales y la desigualdad, aún no se ha logrado.

Al mismo tiempo, a medida que los conflictos se hacen más graves y surgen nuevas amenazas a la seguridad, hacen falta en el mundo instituciones multilaterales que puedan abordar efectivamente el calentamiento global y el cambio climático.

El Consejo decidió establecer la Comisión para una Sociedad Mundial Sostenible para hacer avanzar una visión socialdemócrata común y para abordar los nuevos desafíos políticos, sociales y medioambientales globales de hoy.

El trabajo de la Comisión es parte de la larga tradición de los esfuerzos de la Internacional Socialista por promover y asegurar la igualdad, las oportunidades económicas, la justicia social y el desarrollo sostenible.

La convicción de la Internacional en la existencia de un mundo interdependiente y una humanidad común, como también su presencia en cada continente, hace de ella una plataforma política única, revestida de una característica global capaz de concebir y llevar a cabo una estrategia mundial para alcanzar la paz y la preservación global.

El trabajo de la Comisión se ha enfocado alrededor de tres prioridades: a) evaluación de la amenaza del calentamiento global y el cambio climático y de nuevas políticas energéticas globales para responder a esa amenaza; b) formas de rectificar los desequilibrios sociales y la desigualdad económica a través de nuevas formas de gobernanza; y c) mejoramientos en la gobernanza global como una base para construir una sociedad mundial sostenible en todos sus aspectos.

 

2.

La Comisión ha estado compuesta por miembros provenientes de diferentes regiones del mundo con una extensa experiencia de servicio público. Participaron en los trabajos de la Comisión sus dos Co-Presidentes Ricardo Lagos, ex Presidente de la República de Chile (2000-2006) y Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y Goran Persson, ex Primer Ministro de Suecia (1996-2006), reconocido por su actividad en el campo de la política climática. Los otros miembros de la Comisión fueron Hilary Benn, Secretario de Estado para el Medio Ambiente, Alimentos y Asuntos Rurales, Reino Unido; Elio Di Rupo, Líder del Partido Socialista, PS, Bélgica, Ministro de Estado y Alcalde de la ciudad de Mons; Mohamed El Yazghi, Ministro de Estado, ex Ministro de Planificación, Recursos Hidrídicos y el Medio Ambiente, Marruecos; Sigmar Gabriel, Ministro Federal para el Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear, Alemania; Aleksandr Kwasniewski, ex Presidente de la República de Polonia (1995-2005); Sergei Mironov, Presidente del Consejo de la Federación Rusa y Presidente del Partido Una Rusia Justa; Cristina Narbona, ex Ministra de Medio Ambiente de España (2004-2008) y Embajadora de España ante la OCDE; Beatriz Paredes, Presidenta del Partido Revolucionario Institucional, PRI, de México; Anand Sharma, ex Ministro de Estado para Asuntos Exteriores de la India (2006-2009); Marina Silva, Senadora, ex Ministra de Medio Ambiente de la República Federativa del Brasil (2003-2008); Martín Torrijos, ex Presidente de la República de Panamá (2004-2009), Líder del Partido Revolucionario Democrático, PRD; y Nkosazana Dlamini Zuma, ex Ministra de Relaciones Exteriores (1999-2009), actualmente Ministra del Interior, República de Sudáfrica.

 

3.

En su Consejo en Ginebra los días 29 y 30 de junio de 2007, la Internacional Socialista, al decidir la creación de la Comisión, subrayó que existía un número creciente de temas internacionales que no pueden solucionarse a nivel nacional, en particular el calentamiento global y el cambio climático, enfatizando que ellos eran “el mayor desafío de nuestros tiempos. La zona de peligro no es algo que se presenta en el futuro. Está con nosotros ahora.”

En su primera reunión en Londres el 19 de noviembre de 2007, la cual fue acogida por el Primer Ministro Gordon Brown, Líder del Partido Laborista Británico, la Comisión declaró, “La Tierra demanda la atención de todos sus habitantes y este es el momento de tomar una acción decisiva que marque una diferencia. El calentamiento del sistema climático en el mundo es un hecho científico indiscutible. Igualmente, el impacto sustancial que produce la actividad humana en el deterioro de la atmósfera terrestre es innegable.” La Comisión destacó que abordar el cambio climático “constituye la prioridad más vital que enfrentamos.”

A partir de entonces la urgencia de dar una respuesta ha crecido enormemente con la constante aparición de informes y estudios preparados por destacados científicos y especialistas climatólogos de alrededor del mundo, quienes han indicado que los efectos negativos del calentamiento global y el cambio climático están ocurriendo a un ritmo más rápido, produciendo un impacto de más largo alcance del que se pensó originalmente.

Ya no existe la menor duda de que las emisiones de gases de efecto invernadero deben ser reducidas radicalmente a fin de asegurar que el cambio climático que ya se manifiesta, no resulte en un deterioro catastrófico del clima, amenazando el delicado equilibrio que hace posible la vida humana en el planeta.

Una prioridad no menos importante es diseñar y llevar a cabo un programa global de adaptación a las ya inevitables consecuencias del cambio climático, en particular para los más pobres y vulnerables de este mundo que incluso ahora, en lo que puede mejor describirse como injusticia climática, son los que más sufren en medio de los acelerados cambios en la biósfera de la Tierra por los cuales ellos son a quienes cabe la menor responsabilidad, incluyendo pautas de clima cada vez más extremas y volátiles, sequías, desertificación y aumento en los niveles del mar.

 

4.

El desafío de abordar el cambio climático se ha visto agravado por el trastorno financiero global que muy pronto se convirtió en una crisis socioeconómica mundial nunca experimentada en el mundo desde la Gran Depresión. Es una crisis que ha acarreado serias y severas consecuencias para la vida diaria de las personas en todas partes, y, una vez más, ha afectado especialmente a los sectores más pobres y vulnerables de la población mundial.

La desaceleración económica global en el corto plazo ha hecho más duro tomar las difíciles decisiones políticas que son necesarias si la humanidad desea contrarrestar efectivamente la amenaza del cambio climático, ya que ha existido presión para diluir políticas sobre cambio climático y abandonar compromisos ya contraídos.

Eso es un camino hacia un desastre. Pero aún más importante, se ignora el hecho de que la crisis económica en realidad presenta a la humanidad la oportunidad de trazar un curso permanente de desarrollo sostenible verde, que serviría no solamente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y prepararse mejor para enfrentar el impacto del cambio climático, sino también para establecer una forma más justa y equitativa de globalización, donde los mercados sirvan a la gente y no la gente a los mercados.

Es alentador ver ya un giro hacia políticas energéticas más limpias y verdes por parte de la Unión Europea, de China, y más recientemente y de manera muy positiva, por parte de los Estados Unidos. Pero estos son solamente los pasos iniciales de una trayectoria que debe integrar efectivamente de manera global y coordinada los objetivos fundamentales de protección medioambiental y recuperación económica mundial.

El logro de estas tareas decisivas requiere no solamente de una determinación política, sino también de una recuperación de la confianza depositada por las personas en la gobernanza a nivel local, nacional e internacional.

El diseño de estrategias para la preservación global y el establecimiento de la maquinaria gubernamental e institucional para llevarlas a cabo será posible solamente con un compromiso común y compartido de todos nosotros como verdaderos ciudadanos globales.

Para elevar el nivel de conciencia de las personas en general se necesita poner un enfoque especial en la juventud, la educación y la percepción pública, ya que esto será la clave para transformar la manera de pensar y de vivir de la gente, ya que, en última instancia, el desarrollo sostenible con resguardo del planeta requiere de una manera de pensar sostenible.

El papel de la mujer debe ser reconocido e incentivado a cada nivel y en cada esfera de actividad en la lucha de las familias por sobrevivir dentro del actual descenso de la economía global, ya que ellas son capaces de contribuir a los esfuerzos de adaptación al cambio climático con su innato sentido de comunidad y preservación medioambiental, algo que no puede ser cuantificado por medio de ninguna escala científica pero que es indispensable si la humanidad desea tener un futuro en paz, justo y seguro.

 

B. Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: estableciendo criterios para la reducción de emisiones de carbono por país

5.

Las categorías de países parte de la CMNUCC - Anexo I y no Anexo I -  deben ser refinadas y expandidas como parte de un nuevo acuerdo, pero persiste la cuestión de que para lograrlo es necesario avanzar en los temas centrales.

Los dos grandes bloques han demostrado ser entidades muy engorrosas que generalmente no toman en cuenta las diferentes necesidades y capacidades de los estados miembros. Este es especialmente el caso entre los países del no-Anexo I, en que países grandes como China, Sudáfrica y Brasil tienen perfiles muy diferentes a los de países más pequeños, tanto en términos de niveles de emisiones como de capacidad de mitigación, como también es el caso entre países del Anexo I.

En un esfuerzo por superar estas dificultades, el Plan de Acción de Bali aceptó, en principio, un compromiso sobre responsabilidades comunes pero diferenciadas de países en desarrollo, declarando “Apropiadas acciones de mitigación a nivel nacional de los países en desarrollo partes dentro del contexto del desarrollo sostenible, apoyados y capacitados por medio de tecnología, financiamiento y creación de capacidad, de una manera mensurable, susceptible de ser informada y verificada”.

La IS apoyó el Plan de Acción de Bali a este respecto, manifestando en el Congreso de la IS en Atenas en julio del 2008: “Los compromisos de naciones individuales deberían basarse en niveles de emisiones pasadas, presentes y futuras y en la capacidad económica del país para reducirlas, bajo el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y de capacidades respectivas. Las naciones más ricas con el mayor volumen de emisiones deberían ser las primeras en reducir sus emisiones en mayor cantidad.”

La IS declaró asimismo en el Congreso: “La activa solidaridad entre el mundo desarrollado y en desarrollo debe incluir apoyo técnico y económico a aquellos países con menos posibilidades de reducir sus emisiones de gas y adaptarse a los impactos del cambio climático.” Pero esto continúa siendo un mayor impedimento en las actuales negociaciones de la CMNUCC, y las líneas de división entre países industrializados y países en desarrollo siguen estando sobre los temas centrales que necesitan ser resueltos para que pueda haber acuerdo en Copenhague.

Por lo tanto, parece que aún cuando las categorías necesitan ser refinadas, deben lograrse primero importantes adelantos con respecto a los temas centrales, a través de un mayor sentido de comunidad mundial y un verdadero liderazgo por parte de los mayores emisores tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo.

 

6.

Por la mayor parte del periodo de civilización humana la cantidad de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más común, en la atmósfera fue de alrededor de 275 partes por un millón. A fines de los años 1950, ya alcanzaba 315 ppm y en el año 2008 había llegado a los 385 con un crecimiento de más de 2 ppm por año. Esto ha dado como resultado un aumento de la temperatura de cerca de 0,75 grados Celsius por sobre los niveles pre-industriales, y un alza adicional de 0,6 grados Celsius se considera inevitable dado a la cantidad de dióxido de carbono ya emitido.

Un alza de temperatura de alrededor de 2 grados Celsius por sobre el nivel preindustrial se considera generalmente como el máximo que la sociedad humana puede resistir. Solamente unos pocos años atrás se pensaba que el aumento de la temperatura podría mantenerse sin subir en más de 2 grados Celsius y los riesgos de los peores impactos sobre el cambio climático se reducirían substancialmente si los niveles de carbono en la atmósfera se estabilizaran entre 450 ppm y 550 ppm.

Ahora la mejor ciencia está indicando que el planeta está reaccionando más rápidamente de lo esperado a los pequeños aumentos en la temperatura global que ya han ocurrido, que si la humanidad desea evitar un cambio climático descontrolado y preservar un planeta hospitalario para la vida humana, los niveles de carbono necesitarán en realidad reducirse del actual 385 ppm, para llegar a niveles tan bajos como 350 ppm, o incluso más bajos aún. Esto significa que durante el periodo previo a Copenhague las naciones deben tratar de reducir sus emisiones de manera más profunda de lo que se discutió originalmente en ocasión de la Conferencia de Bali.

 

7.

En el Congreso de Atenas en julio de 2008, la IS declaró su adopción del objetivo de los 2 grados Celsius como la piedra angular de un acuerdo integral a ser alcanzado en Copenhague en el 2009, y que dentro de los próximos 10 a 15 años, las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GHG) necesitarán adoptar un cambio consistente con el objetivo de los 2 grados Celsius.”

Para alcanzar el objetivo de los 2 grados Celsius la propuesta del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC) ha sido que los países industrializados reduzcan sus emisiones en un 25-40 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2020. Sin embargo, los porcentajes actualmente bajo discusión están lejos de alcanzar la propuesta del PICC. Esto sigue siendo un importante punto de contención entre los países industrializados y en desarrollo, con muchos países en desarrollo presionando a los países industrializados a comprometerse a un 40 por ciento de reducciones, el punto tope de los límites propuestos por el PICC, con las naciones más pobres y los estados de islas pequeñas empeñándose en alcanzar el 45 por ciento.

Al mismo tiempo, nuevos estudios continúan siendo publicados, los que sugieren que la escala de 25-40 por ciento puede en realidad no ser suficiente para lograr el objetivo de los 2 grados Celsius. Por ejemplo, en abril la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de EE.UU. (NOAA) informó que las emisiones de gases de efecto invernadero continuaron aumentando en 2008, a pesar de la desaceleración económica global. También en abril, un estudio del Instituto para la Investigación del Impacto Climático de Potsdam en Alemania concluyó que, “Menos de un cuarto de las reservas fósiles comprobadas pueden ser quemadas y emitidas entre ahora y el 2050, si se quiere limitar el calentamiento global a 2 grados Celsius.”

Las negociaciones de la CMNUCC desde Bali han dado como resultado pocos progresos substanciales sobre este tema clave y se han planteado serios cuestionamientos sobre si los 2 grados Celsius pueden alcanzarse dado el gran aumento de las emisiones de carbono y las restricciones políticas. Una máxima determinación para alcanzar la meta de los 2 grados Celsius es y debe continuar siendo el objetivo central, al mismo tiempo que deberán continuarse los esfuerzos para la limitación del daño y la adaptación.

 

8.

La reducción de gases de efecto invernadero es una responsabilidad común. Al mismo tiempo, los compromisos de países individuales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero deben basarse en niveles de emisiones presentes y futuras y en la capacidad económica del país para reducirlas bajo el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, como quedó establecido en el Protocolo de Kioto.

Bajo el Protocolo de Kioto, las naciones industrializadas debían reducir sus emisiones en un cierto porcentaje por debajo de la cantidad que estaban emitiendo en 1990, aún cuando la medida de 1990 tenía poca o ninguna relación con la ciencia del clima. Más aún, el principal método usado por los países desarrollados para cumplir los objetivos de reducción, comercialización de créditos de carbono en mercados internacionales del carbono, aún no han dado como resultado ninguna reducción substancial de las emisiones.

Al mismo tiempo, mientras los países industrializados han tratado con poco éxito bajo el Protocolo de Kioto de reducir las emisiones, los países en desarrollo en realidad han aumentado los niveles de emisión.

A medida que se acerca Copenhague, queda claro que los países ricos industrializados deberán acordar nuevos y más rigurosos objetivos para recortar las emisiones, en tanto que los países en desarrollo, en particular China e India, deben también comprometerse a hacer reducciones, aún cuando los objetivos sean numéricamente más bajos.

Recientes iniciativas por parte de China y otros países en desarrollo, la nueva dirección política sobre cambio climático en los Estados Unidos, y la aparente voluntad de estos dos países, los mayores emisores de gases de efecto invernadero en el mundo, para discutir las posibilidades de encontrar un camino común hacia la reducción de emisiones, son signos positivos.

 

9.

Fijar objetivos de emisiones de manera justa para todas las naciones del mundo será clave para alcanzar acuerdo sobre un nuevo tratado sobre cambio climático. Una manera a seguir podría ser un sistema basado en emisiones per cápita, con objetivos nacionales basados en la población, la llamada fórmula de “contracción y convergencia” creada por el Global Commons Institute.

Otra alternativa, potencialmente más promisoria, está basada en los “derechos de desarrollo de invernadero” (GDRs) los cuales, según es presentado por EcoEquity y el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo, expande la agenda del clima para incluir el reconocimiento del derecho de los pobres del mundo a desarrollarse en países tanto del Sur como del Norte. Las obligaciones nacionales sobre el clima estarían determinadas mediante un “umbral de desarrollo” basado en niveles de pobreza y en las discrepancias de ingresos dentro de los países y en cuánto gas de efecto invernadero es producido por los países.

Cualquiera sea el método acordado, es claro que la negociación de los detalles y el acuerdo sobre la implementación serán arduos, con procesos complejos, y la comunidad internacional debe usar el tiempo que queda de la mejor manera posible antes de Copenhague para resolver este tema fundamental.

 

C. Reducción de gases de efecto invernadero en el consumo energético

10.

El desafío es crear una política común de energía mundial que tome en cuenta los diferentes niveles de desarrollo económico a nivel nacional. Se debe realizar todo esfuerzo para promover el uso de fuentes renovables de energía, limpias y más eficientes como alternativas a la actual dependencia en la quema de combustibles fósiles, una práctica que no sólo es destructora del medio ambiente sino también una principal causa de tensión y conflicto geopolítico.

Asignar un precio apropiado a las emisiones de carbono y asegurar que éste sea pagado es fundamental para promover el cambio desde energía alta en carbono a energía baja en carbono, y al mismo tiempo para asegurar la seguridad del suministro de energía necesaria para un desarrollo económico sostenible.

Los mercados para la comercialización del carbono ofrecen algunas ventajas pero no han producido aún reducciones significativas en las emisiones, como se ha mencionado previamente, y han demostrado que los mercados por si solos, como en el caso de la economía global en su conjunto, son insuficientes y no darán el apoyo financiero y los recursos necesarios para lograr la requerida combinación de profundos recortes de emisiones, adaptación a las ya cambiantes condiciones climáticas, seguridad energética y un crecimiento económico equitativo y sólido medioambientalmente.

Otros instrumentos regulatorios de las emisiones que podrían establecerse a escala mundial deben ser considerados, incluyendo un impuesto sobre las emisiones de gas de efecto invernadero tanto a nivel nacional como global. Sin embargo, los impuestos al carbono deberían ser diseñados cuidadosamente para prevenir vacíos y, en particular, para evitar que las compañías que producen o queman combustibles fósiles transfieran sus altos costos a los sectores más pobres de la población.

 

11.

La comercialización del carbono está siendo utilizada en Europa y es parte de la legislación que está siendo propuesta actualmente por los Demócratas en el Congreso de los EE.UU. Sin embargo, se han planteado algunas preguntas sobre su eficacia, no solamente como un instrumento nacional y regional sino especialmente con respecto a cuán bien podría funcionar globalmente, en particular con respecto a la urgente tarea de reducir emisiones a través del mundo.

En principio, un impuesto al carbono sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) basado en la cantidad emitida alentaría a los emisores a reducir las emisiones y a los empresarios a crear alternativas. Inicialmente, un impuesto al carbono afectaría a los productores, pero a medida que el alza del costo del carbono pase a través de las economías, debería promover la transformación hacia tecnologías bajas en carbono y un uso eficiente de la energía a todo nivel.

Entre los objetivos se cuenta con que los impuestos al carbono harían posible predecir los precios de la energía y dar un incentivo de mercado más confiable para producir tecnología de energía limpia; podrían ser implementados más rápidamente que los complicados sistemas de cap-and-trade; son transparentes y fáciles de comprender y por lo tanto más capaces de atraer el apoyo del público; pueden ser implementados con mucho menos posibilidad de manipulación y explotación por parte de intereses especiales; los impuestos al carbono contemplan las emisiones de GHG en todos los sectores, no solamente de la industria de la electricidad como lo hacen algunos sistemas cap-and-trade; los ingresos generados por el impuesto al carbono podrían ser devueltos al público a través de dividendos o cambios tributarios progresivos – dicho de otra manera, los dineros canalizados hacia el funcionamiento de un mercado del carbono podrían ser usados de mejor manera para reducir los impuestos regresivos, protegiendo los hogares más pobres y ayudando a las familias a usar menos energía; los países tendrían mayores incentivos para hacer obligatorio el pago de estos impuestos y su cumplimiento presentaría menos problemas regulatorios como ocurre con los complicados y volátiles permisos de carbono y sistemas de compensación.

También se ha argumentado que un impuesto al carbono aplicado globalmente ofrece las mejores perspectivas para salvar la actual división entre países desarrollados y en desarrollo. La idea sería tratar de asignar al carbono el mismo precio en todas partes y de la manera más directa posible. El impuesto podría ser ajustado anualmente por un organismo global, posiblemente similar en estructura e intención a la corte internacional para el clima/medio ambiente discutida en este informe. De acuerdo con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, los países en desarrollo que se comprometan a un impuesto al carbono podrían recibir un porcentaje de los ingresos generados por el impuesto al carbono en los países desarrollados, para ayudar a financiar transferencias de tecnología, preservación forestal y adaptación al cambio climático que ya está ocurriendo. Además, para incentivar a pequeños países en desarrollo a tomar parte, se les podría permitir participar inicialmente dentro de un nivel más bajo o mínimo de impuesto al carbono.

Con respecto a una implementación eficiente, un impuesto global al carbono podría funcionar mejor si se aplicara en los puntos claves donde los flujos de carbono se encuentran más concentrados – por ejemplo, refinerías de petróleo, gaseoductos, plantas carboníferas, terminales de gas natural líquido, y plantas de acero, de aluminio y químicas. Con una tasa uniforme de impuesto sobre las emisiones de GHG aplicada a un número relativamente pequeño de sitios grandes, el monitoreo sería más gestionable y podría ser revisado dentro de las evaluaciones anuales de políticas económicas y fiscales que ya lleva a cabo el FMI.

Finalmente, dado a que un impuesto al carbono tiene el potencial de ser un sistema más transparente, confiable y equitativo, podría estar más de acuerdo con un enfoque global del cambio climático basado en un sentido de comunidad y solidaridad mundial, sin el cual el objetivo de preservación no se logrará, sea cual sea la manera en que se sumen las cifras.

 

12.

También deben ser considerados los enfoques sectoriales por medio de los cuales similares estándares de control de emisiones son aplicados a través de industrias con similares estándares de producción, por ejemplo, aviación, acero y transporte marítimo.

El Plan de Acción de Bali hace referencia a “enfoques cooperativos sectoriales y acciones específicas por sector”, como potencialmente parte de un régimen de mitigación de GHG post 2012. Pero el tema de un enfoque sectorial sigue siendo complejo y ha probado ser divisorio.

Más que tomar en cuenta todos los sectores y tipos económicos de GHG bajo un régimen unificado, un enfoque sectorial contemplaría la creación de una serie de acuerdos internacionales para abordar separadamente varios sectores y gases. Los acuerdos a nivel de sector estarían basados en estándares globales para sectores o categorías específicas de fuentes de GHG. Los países en desarrollo estarían incluidos y se les podría ofrecer algunos tipos de incentivos para ayudarlos a dar cumplimiento, al mismo tiempo que las restricciones de comercio podrían ser usadas para hacer cumplir los acuerdos que gobiernan los sectores relacionados con el comercio.

Una ventaja primordial del enfoque sectorial, se argumenta, es que abordaría el tema del “escape del carbono”, cuando la actividad económica en industrias de comercio global de intensa energía, tales como las del aluminio, del cemento y del acero se trasladan de una región con carbon-caps a una sin ellos. El beneficio al medio ambiente, si se pudiera hacer que las industrias en el mundo funcionaran respetando los mismos estándares, ha sido enfatizado. Por otro lado, un enfoque sectorial sería menos eficiente económicamente para algunos y más complicado de administrar que enfoques de amplio alcance económico. Más aún, muchos países en desarrollo se han mostrado preocupados de que un enfoque sectorial podría imponerles una reducción de objetivos sin garantías claras de una asistencia financiera o de transferencias de tecnología. Existe también la cuestión de cómo una serie de acuerdos separados basados en sectores, podrían ser coordinados y monitoreados para asegurar que se logren los niveles de reducción de emisiones necesarios para alcanzar la meta de los 2 grados Celsius.

Es posible que ciertos elementos de un enfoque sectorial sean incorporados de manera útil dentro de un acuerdo climático integral. Pero, dadas sus complejidades inherentes y sus efectos polarizadores hasta ahora, esto debería considerarse como secundario a la tarea fundamental de enfocarse en áreas de acuerdo y construir los puentes necesarios para asegurar un acuerdo global exhaustivo basado en compromisos compartidos y de amplio alcance en Copenhague.

 

13.

Al mismo tiempo, se deben establecer incentivos para hacer de la producción energética renovable de bajo carbono, una proposición atractiva, y en esto el papel de la política, de los gobiernos y del sector público es crucial.

Los mercados son un componente dinámico de la economía mundial, pero la crisis financiera global ha dejado en evidencia que los mercados pueden ser sobrevalorados y, cuando no son regulados adecuadamente, perjudiciales, y el desafío de abordar el cambio climático demanda claramente fomentar un nuevo y muy necesario equilibrio entre gobiernos, mercados y sociedad.

Entre las más promisorias fuentes renovables de energía están la solar, la eólica y la geotérmica. Aprovechar el enorme poder del sol por medio de paneles solares y otras tecnologías, es una fuente comprobada e ilimitada de energía limpia. Aumentar la inversión pública en esta área, dando al mismo tiempo mayores incentivos para el uso y desarrollo en el sector privado puede aumentar substancialmente el porcentaje aún muy pequeño de energía que la humanidad obtiene actualmente del poder solar.

La potencia eólica es también una fuente de energía limpia y renovable en gran parte infrautilizada. Europa ha hecho avances en esta área, explotando particularmente los vientos a cierta distancia de la costa, y se propone generar un cuarto de toda su electricidad por medio de turbinas de viento en la costa en un plazo cercano a una década. Políticas públicas, como en este caso, que promueven el uso de la potencia eólica y la participación de empresas del sector privado en el campo de la generación de energía eólica pueden ayudar a definir el camino a seguir para otras regiones del mundo en sus esfuerzos por beneficiarse del potencial eólico.

También muy promisorio es el campo de la energía geotérmica, en particular en vista de los recientes descubrimientos de inmensas reservas de energía calórica en la corteza de la Tierra. Aún existen relativamente pocas plantas geotérmicas en operación hoy en el mundo, pero con el descubrimiento de nuevas reservas, y si se aplican las políticas e incentivos apropiados, el potencial es enorme.

Un desarrollo positivo ha sido la reciente fundación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), con la participación inicial de cerca de cien países. IRENA tiene como fin asistir tanto a países en desarrollo como desarrollados para la transformación hacia economías de energía renovable, a través de apoyo financiero, práctico y tecnológico.

 

14.

La energía nuclear ha recibido un renovado interés dentro del contexto de los temas climáticos como una fuente baja de carbono las veinticuatro horas del día. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la energía nuclear provee actualmente el 14 por ciento del suministro global de electricidad.

No obstante, existen numerosas preocupaciones sobre la energía nuclear, incluyendo: continuos problemas con la seguridad y disponibilidad de almacenamiento de los desechos; potenciales temas de seguridad y riesgos medioambientales si los sectores de energía nuclear se expanden rápidamente; altos costos de capital que van en aumento, particularmente durante la actual crisis económica global, que generalmente exceden el costo de renovables, particularmente la energía solar; en algunos países obstáculos a la producción de componentes claves necesarios para la construcción de plantas; largos plazos para la construcción; y uso de inmensas cantidades de agua en momentos de creciente escasez de agua, particularmente debido al calentamiento global.

Estas preocupaciones sientan las bases para el argumento de que el mundo debería abocarse de manera singular ahora y en el futuro, al uso en gran escala de tecnologías solares, eólicas y geotérmicas, y a lograr los más altos niveles de eficiencia energética.

Al mismo tiempo, las circunstancias en algunos países se prestan para hacer un mayor uso de la energía nuclear, al menos en el presente. En estos países el continuo uso y alguna expansión de la generación de energía nuclear podría tener sentido, pero a corto y mediano plazo y con una mayor atención a la seguridad y al impacto medioambiental, y conjuntamente con esfuerzos por promover el máximo uso y expansión de renovables como las principales fuentes de energía en un mundo sostenible y bajo en carbono.

 

15.

La crisis financiera y económica global no debe ser considerada un obstáculo sino una oportunidad para establecer los fundamentos de una economía global con resguardo de la Tierra y más equitativa, y para promover la transformación de economías de alto carbono a sociedades de bajo carbono.

Ahora es el momento de reconstruir el sistema financiero global, capaz de respaldar un desarrollo sostenible ecológicamente sano y preparar el camino a un futuro de crecimiento verde. Revertir el calentamiento global y limitar el cambio climático, si se financian y apoyan debidamente, pueden ser herramientas efectivas de crecimiento y de reducción de la pobreza.

En momentos en que los gobiernos buscan revitalizar las economías nacionales, ellos deberían diseñar e implementar políticas que vuelvan a enfocar y dirigir las inversiones y los mercados por una vía más sostenible, específicamente, estimulando la competencia privada para financiar una industria limpia. El potencial económico de la tecnología verde es enorme y sociedades público-privadas son vitales para nuevos modelos de desarrollo verde.

La industria de la energía renovable, incluyendo los programas para crear e implementar las necesarias tecnologías de conversión, es una comprobada creadora de puestos de trabajo de largo plazo, mientras que los paquetes de estímulo que simplemente ponen algo de dinero extra en los bolsillos de las personas son soluciones de corto plazo que resuelven muy poco y arriesgan promover un mayor consumismo no sostenible y un daño al medio ambiente.

 

D. Revertir la deforestación a través de la preservación y la reforestación

16.

El tema de revertir la deforestación quedó excluido del Protocolo de Kioto. Sin embargo, la salud de los bosques, especialmente la selva tropical, es crítica debido al importante papel de los bosques en la remoción de los gases en la atmósfera que contribuyen al calentamiento global. La preservación y la reforestación deben ser incluidas en todo régimen sobre cambio climático que se acuerde en Copenhague.

Los bosques son los pulmones del planeta, ellos actúan como inmensos sumideros de carbono porque absorben las emisiones que la humanidad envía a la atmósfera. Ellos ayudan también a enfriar la atmósfera de la Tierra, generan la mayoría de las lluvias en el mundo y son una importante fuente de diversidad biológica. La pérdida de los bosques significa perder la batalla contra el cambio climático.

La actual tasa de deforestación es extrema y su impacto es inmenso. A comienzos del año 2009, entre un quinto y un cuarto de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero provenían de la tala y quema de las selvas tropicales. La peor deforestación está ocurriendo principalmente en naciones en desarrollo que luchan por encontrar un equilibrio entre necesidades económicas y las necesidades de preservación.

 

17.

Con respecto al debate sobre si debe permitirse el uso de sumideros de carbono de la biomasa forestal para cumplir compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, queda un número de temas problemáticos que necesitan ser considerados.

 

En primer lugar, la falta de medidas precisas sobre cuánto carbono encierran o está siendo encerrado en los árboles, como también las dificultades para establecer cómo puede verificarse la reducción de las emisiones mediante la preservación forestal. Estas preocupaciones ya han surgido con respecto a la REDD (Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación Forestal en Países en Desarrollo), la que está siendo negociada como parte del proceso de la CMNUCC.

En segundo lugar, está la cuestión de la justicia porque los países difieren en su tamaño y en sus áreas forestales y algunos se beneficiarían en mayor medida al recibir crédito para preservar los sumideros de carbono de la biomasa. Una manera de plantear una iniciativa más equitativa sería estructurándola por región, por ejemplo, dando a todos los países de una región o continente que contribuyan a la preservación, un tipo de crédito compartido, aún cuando los países más grandes sean más capaces de preservar las áreas forestales más extensas.

En tercer lugar, y tal vez lo más importante, existe la creciente preocupación de que el cambio climático ya comienza a alterar de manera significativa la capacidad de los bosques para absorber el dióxido de carbono. Un reciente estudio multinacional patrocinado por la Universidad de Leeds (Reino Unido), encontró que durante un periodo de intensa sequía en el Amazonas en el 2005, el índice de extinción de árboles se duplicó y durante un tiempo la selva tropical se convirtió realmente en un productor neto de gases de efecto invernadero. Los investigadores manifestaron en marzo de 2009, al publicarse el estudio, que era el tipo de repentina e intensa sequía que era de esperar que ocurra cada vez más en un mundo con calentamiento global. Otra advertencia fue hecha en abril en un estudio coordinado por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigaciones Forestales (Viena), los científicos participantes en este estudio expresaron que dados los efectos del calentamiento global que ya se evidencian, los bosques peligran transformarse de un sumidero neto en una fuente neta de carbono. Esto plantea la pregunta de si cualquier tipo de sistema de créditos de carbono, ya sea a través de REDD, que parece ser similar a la problemática del Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM), u otro procedimiento similar podría proveer una suficiente protección forestal lo suficientemente rápido como para preservar la capacidad de los bosques del mundo para actuar como sumideros de carbono.

 

18.

La necesidad general de integrar los esfuerzos por abordar el cambio climático y erradicar la pobreza es clara, particularmente con respecto a la deforestación. Un número de naciones en desarrollo han establecido objetivos ambiciosos para preservar sus bosques y han diseñado programas promisorios. Pero crecientes presiones para el desarrollo, restricciones presupuestarias más estrictas y la implacable búsqueda de nuevos terrenos para poblaciones rurales y urbanas marginales hace más difícil llevar a cabo y poner en vigencia los programas de preservación.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Bali acordó que la iniciativa de Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación Forestal en Países en Desarrollo (REDD) debería ser incluida en el sucesor del Protocolo de Kioto, y ha habido otras propuestas a este respecto provenientes de diferentes regiones.

También ha habido acuerdo general en las reuniones de Naciones Unidas desde Bali de que los países deberían ser recompensados si retardan o detienen la deforestación y si aumentan su suelo forestal. Sin embargo, las negociaciones sobre cómo dar financiamiento para tales esfuerzos han permanecido difíciles.

La iniciativa REDD propone, entre otras cosas, que el carbono almacenado en los bosques del mundo sea agregado a los mercados de carbono regulados globalmente que podrían posiblemente proveer incentivos en dinero efectivo, un proceso complicado y difícil. Debería realizarse una mayor investigación para determinar si reconocer los derechos a la tierra de los pueblos indígenas de la selva, aquéllos que viven en ella, se surten de ella y la protegen, sería menos costoso y más efectivo para la preservación de los bosques.

 

19.

Las naciones del Norte y del Sur deben armarse de la voluntad política y el entendimiento mutuo para diseñar un sistema global de incentivos y puesta en vigencia haciendo que los bosques revistan más valor para los gobiernos, las comunidades y los individuos si se dejan en pie que talando los árboles. El fortalecimiento de las regulaciones nacionales e internacionales para revertir la deforestación debe ir acompañado de recompensas financieras que hagan económicamente viable la preservación, tanto a nivel nacional como a nivel local.

Los costos, incluyendo los aportes tecnológicos, serán altos, probablemente llegando a decenas de miles de millones de dólares. Pero considerando lo que está en juego y dado a que los bosques ofrecen la única y mejor oportunidad para reducir las emisiones de carbono con un costo efectivo e inmediato –algo que nos ha demostrado el Informe Stern y el Informe McKinsey- el compromiso puede y debe adoptarse al aproximarse Copenhague.

 

E. Transferencias de tecnología y creación de capacidad con respecto a mitigación y adaptación

20.

Las transferencias de tecnología y creación de capacidad para los países en desarrollo son parte crucial para cerrar la brecha tecnológica Norte-Sur y asegurar una efectiva respuesta global de mitigación y adaptación al cambio climático y promover un desarrollo económico sostenible.

La intensidad y el ritmo del desarrollo de tecnología verde han sido positivos en los últimos años, pero deben refinarse nuevas tecnologías y ponerlas a disposición de los países en desarrollo, al mismo tiempo que los países en desarrollo deben aumentar rápidamente su capacidad de evaluar, adaptar y gestionar tecnologías medioambientales sanas.

 

21.

El aprovechamiento de la ciencia y la tecnología y la transferencia de tecnologías climáticas limpias es un área amplia y compleja que incluye el desarrollo de nuevos medios de producción energética desde fuentes renovables, incluyendo la solar, la eólica y la térmica, para hacer más limpia la combustión de combustibles fósiles y para aumentar la capacidad de la población para adaptarse a los cambios climáticos que ya están ocurriendo.

La vulnerabilidad a los impactos con relación al clima, tales como la sequía y las inundaciones varían de país en país y en regiones dentro de los países. Una parte clave del proceso por lo tanto, es llevar a cabo evaluaciones de las necesidades de naciones individuales del mundo en desarrollo, que identifiquen y determinen sus prioridades específicas de tecnologías de mitigación y adaptación. Con respecto a la adaptación, esto debería incluir maneras de empoderar a las comunidades no solamente para hacer frente al cambio climático sino también para contribuir directamente a diseñar medidas más verdes para el desarrollo económico, a través de las cuales puedan superar la pobreza.

El esfuerzo debería ser incrementado con la creación de una institución internacional dedicada a dar asistencia para la acumulación, distribución y transferencia de tecnología verde, de acuerdo con el fortalecimiento de las instituciones globales en general y complementando a las diferentes agencias dentro del sistema de Naciones Unidas.

También es necesaria una mayor inversión pública y privada en innovación tecnológica. Ahora más que nunca el mundo debe tener a su disposición la mejor ciencia y recibir el beneficio de una investigación de mayor proyección y de programas de desarrollo. Debería también haber una mayor cooperación internacional en estándares de productos, una importante manera de estimular la eficiencia energética.

 

22.

En relación a las perspectivas para la captura y almacenamiento del carbono (CCS), quedan preguntas con respecto a su viabilidad, su seguridad y si deberían ser incluidas en cualquier régimen de limitación de carbono en la atmósfera.

En primer lugar, plantas energéticas a base de carbón con CCS y otras similares son de alto costo, aún cuando la construcción misma de nuevas plantas de carbón y otras plantas energéticas ha llegado a ser cada vez más costosa.

En segundo lugar, está la cuestión del momento oportuno. Se han construido pocas plantas con CCS en el mundo y dadas las enormes reducciones de emisiones de carbono que necesitan hacerse ahora, se debería construir rápidamente y a un inmenso costo, un gran número de plantas de CCS y/o ser transformadas para CCS, para hacer posible una contribución significativa a la limitación del carbono en la atmósfera

En tercer lugar, la cuestión del monitoreo y la transparencia. Existe aún un limitado conocimiento y comprensión acerca de la manera cómo monitorear y verificar el almacenamiento de los gases de efecto invernadero (GHG) bajo la tierra, y la CCS requiere de claridad regulatoria y de una apropiada rendición de cuentas sobre los GHG, tanto dentro de las naciones como a nivel internacional.

En cuarto lugar, existen preocupaciones medioambientales y de seguridad con respecto al potencial de escape del GHG y a la actividad sísmica, incluyendo la necesidad de proteger los ecosistemas, la protección de las fuentes subterráneas de agua potable y de otros recursos naturales, y la protección de la salud humana, temas que aún no han sido abordados completamente.

En general, la CCS tiene un potencial de largo alcance para ayudar a reducir las emisiones, y la investigación y el desarrollo de la CCS deberían continuarse, esperando responder a las preocupaciones señaladas más arriba, especialmente en aquellos países que han hecho más progreso en el campo de la CCS. Sin embargo, el plazo es largo y dada la urgente necesidad de reducir las emisiones de manera substancial y tan pronto como sea posible, el máximo énfasis y recursos deberían enfocarse en la eficiencia energética y en las fuentes renovables de energía, posiblemente en conjunto con el progresivo cierre de las plantas de carbón existentes, dependiendo de las circunstancias nacionales.

 

F. Financiamiento para transferencias de tecnología y creación de capacidad

23.

El Norte debe hacer mucho más para dar al Sur apoyo técnico y financiero tanto para mitigación como para adaptación, si se desea lograr un adecuado acuerdo para la protección del clima en Copenhague. El financiamiento requerido es substancial, pero pequeño en comparación con la inversión en general y los flujos financieros de la economía global.

El financiamiento para las transferencias de tecnología y creación de capacidad es importante tanto en términos de cumplimiento con el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas, como con respecto a la creación de confianza entre las naciones desarrolladas y en desarrollo, algo crucial para la solidaridad Norte-Sur.

 

24.

Los países en desarrollo requieren de transferencias masivas y de una gran cantidad de asistencia técnica y de creación de capacidad para hacer un uso apropiado de las nuevas tecnologías. Esto es especialmente así en el caso de Africa, que es particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático.

Los países desarrollados, sin embargo, a través de los mercados del carbono y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM), una iniciativa tomada como resultado del Protocolo de Kioto, ha entregado mínimos flujos de financiamiento para apoyar un desarrollo bajo en carbono en el Sur. Más aún, el alto nivel de recursos requerido para aprobación de proyectos en los países en desarrollo ha limitado en general la efectividad de los costos del programa. Al mismo tiempo, parece haber habido un impacto positivo en la transferencia de tecnología.

El efecto neto de los CDM sobre las emisiones internacionales es dudoso, en gran parte porque ha sido casi imposible asegurar que las reducciones de emisiones no hubieran ocurrido sin llevar a cabo los proyectos de los CDM. Existe un proceso de revisión de la ONU pero no ha sido capaz de clarificar la materia, y la continua necesidad de asegurar la necesaria transparencia, evitar el fraude y encontrar medios confiables para medir las reducciones de emisiones bajo los CDM continúa siendo un enorme desafío regulatorio.

Los CDM como un mecanismo de mercado basado en proyectos que tiene como objetivo canalizar inversiones extranjeras para proyectos limpios en el mundo en desarrollo a cambio de créditos de carbono, ha servido para poner un precio a las emisiones. Sin embargo, el precio fluctúa según las tendencias del mercado, a veces con volatilidad, incluso durante la actual desaceleración de la economía global. Algunos de los encargados de llevar a cabo proyectos de CDM están aún recurriendo a contratos de protección financiera para cubrir pérdidas cuando baje el mercado de carbono. Esto hace al proceso aún menos transparente y plantea el peligro de una implosión de los contratos de CDM conectados a protección financiera, como los valores respaldados con hipotecas y derivados de créditos estructurados.

Los CDM y los mercados de comercialización del carbono generalmente deberían ser considerados como temporales o transitorios, y deben buscarse alternativas más sólidas para lograr el crítico objetivo de establecer efectivamente el precio de las emisiones y el financiamiento de las transferencias de tecnología.

 

25.

La capacitación del Fondo de Adaptación, diseñado bajo el Protocolo de Kioto para financiar medidas de adaptación en el mundo en desarrollo, fue finalmente acordado en la Conferencia de Poznán en diciembre de 2008. Sin embargo, cuando claramente se necesitan decenas de miles de millones de dólares, la provisión inicial anticipada de 60 a 80 millones es insuficiente, como también lo es el financiamiento actual por medio de un impuesto del 2 por ciento a los proyectos del CDM.

Deberían considerarse otras opciones de financiamiento, incluyendo la cancelación de la deuda de los países más pobres; dando a los países más pobres un acceso ilimitado a los mercados para así disminuir las desigualdades entre las naciones; y transformar la deuda externa, o una porción de ella, de los países en desarrollo, en fondos ecológicos a ser usados solamente para programas de desarrollo económico verdes y de adaptación al cambio climático.

Además, si se acuerda alguna forma de impuesto al carbono a nivel internacional como parte del esfuerzo por reducir las emisiones de carbono incrementando el precio del carbón, una parte substancial de los ingresos provenientes del impuesto podría ser utilizada para establecer un fondo global para transferencias de tecnología verde y creación de capacidad, como también para generación de energía alternativa limpia y programas de conservación de energía.

Otra posibilidad es un programa en el cual las compañías que deseen realizar perforaciones para la extracción de petróleo o gas o explotar minas de carbón, deberían adquirir permisos que estarían estrictamente restringidos y de acuerdo a los límites de la ciencia climática. Los ingresos provenientes del impuesto irían igualmente a un fondo global que estaría encargado de distribuir los dineros de manera transparente y responsable, que incluiría de manera primordial a las comunidades afectadas con el perforado y la explotación de minas.

 

G. ¿Quién mide? Procedimientos y mecanismos relacionados con el cumplimiento

26.

Debido a las dificultades en alcanzar los compromisos necesarios para un nuevo acuerdo global para abordar el calentamiento global y el cambio climático, ha habido un menor énfasis sobre la cuestión del cumplimiento y puesta en vigencia. Sin embargo, es claro que un sistema fuerte y efectivo de cumplimiento y verificación será necesario para asegurar que todo acuerdo sea implementado efectivamente.

 

27.

El Plan de Acción de Bali subraya la necesidad de contar con compromisos tomados por las naciones en un nuevo acuerdo sobre cambio climático con respecto a la mitigación, en particular la reducción de las emisiones, un acuerdo que sea “mensurable, sujeto a ser informado y verificable”. El desafío es encontrar una manera de hacerlo, que inspire confianza entre las naciones de que los compromisos son respetados.

El Protocolo de Kioto incluyó objetivos legalmente vinculantes y estableció un Comité de Cumplimiento para facilitar, promover y obligar el cumplimiento. El Comité está dividido en una rama de facilitación y otra para asegurar el cumplimiento, y ambas están integradas por diez miembros, de una manera que intenta ser representativa de la comunidad global de naciones. Sin embargo, las sanciones establecidas en el Protocolo para el no cumplimiento no son particularmente fuertes, y cómo crear mayores incentivos en un acuerdo sucesor de Kioto continúa siendo una tarea crítica a medida que se acerca Copenhague.

 

28.

Una manera que podría ser positiva para ayudar a asegurar el cumplimiento es que todo acuerdo incluya un mecanismo confiable, como por ejemplo una base de datos o un registro a través del cual los países pudieran compartir y monitorear los esfuerzos de cada uno para cumplir sus compromisos, estableciendo así la confianza a medida que avanza la implementación.

Esto requeriría de una métrica por la cual la implementación podría ser evaluada, informada y verificada, y se aplicaría tanto a los esfuerzos de mitigación de todos los países como también a los compromisos de países desarrollados para dar asistencia a los países en desarrollo para la mitigación y adaptación.

La responsabilidad mutua será crucial y la recolección de información sobre emisiones de alrededor del mundo debería ser conducida de manera que asegure la transparencia e incluya la revisión de expertos internacionales independientes.

 

29.

Han habido propuestas de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reconociendo la amenaza que representa el cambio climático a la paz y la seguridad internacionales, emita una resolución vinculante que asegure que los países cumplan con los compromisos para reducir las emisiones, bajo amenaza de sanciones para aquellos que no los cumplan. Tal curso de acción correría el riesgo de profundizar las divisiones entre las naciones y sería imposible sin una fundamental reforma y democratización del propio Consejo de Seguridad de la ONU.

Más promisorio sería aumentar los esfuerzos por fortalecer el movimiento global en favor de un enfoque progresivo para revertir el calentamiento global y el cambio climático a través de políticas, acciones cívicas, acercamiento al público y educación ciudadana, y empoderar una campaña internacional lo suficientemente fuerte para que pueda llevar a los gobiernos por la dirección correcta.

 

30.

Una de las principales debilidades de Kioto ha sido el insuficiente e ineficaz cumplimiento de los mecanismos. Kioto posee un sistema de monitoreo para dar cuenta del carbono, gobernado por la ONU, y los países que no lo cumplen podrían ver sus cuotas de reducción aumentadas y/o ser excluidos del Sistema de Comercialización de las Emisiones (ETS). Sin embargo, la amenaza de tales medidas punitivas tiene poca influencia en países con poca o ninguna intención de reducir substancialmente sus emisiones en primer lugar.

Aunque las actuales negociaciones de la CMNUCC difícilmente han cubierto el tema del cumplimiento hasta ahora, es seguro que un acuerdo futuro en Copenhague debe insistir sobre mecanismos efectivos para hacer obligatorio el cumplimiento.

Existen diferentes ideas que se han planteado en la periferia del proceso de la CMNUCC. Una es un compromiso por parte de los países para inyectar fondos en una entidad central, como por ejemplo una agencia internacional, manteniendo los fondos en depósito pendientes del cumplimiento. A los países que no cumplan no se les devolverían sus fondos; en lugar de ello, esos fondos serían distribuidos entre aquellos países que den cumplimiento. Los niveles de financiamiento para países individuales podrían ser determinados de acuerdo al PIB o a la población nacional o una combinación de los dos.

Una segunda posibilidad sería crear un sistema de cumplimiento similar al establecido bajo el Protocolo de Montreal para reducir los hidroclorofluorocarbonos (HCFCs) de destrucción del ozono. El cumplimiento del Protocolo de Montreal se hace efectivo a través de restricciones comerciales. Sin embargo, el relativo éxito del Protocolo de Montreal fue el resultado de un básico acuerdo sobre lo severo de la amenaza de los HCFCs sobre la capa de ozono y los requerimientos para abordar el tema. Un acuerdo tan básico y fundamental aún no se ha alcanzado en las negociaciones de la CMNUCC y sin ello no puede haber acuerdo sobre la obligatoriedad del cumplimiento.

Una tercera posibilidad es la creación de algún tipo de autoridad global para hacer obligatorio el cumplimiento, que pueda determinarlo y aplicar sanciones por el no cumplimiento. El papel de la CMNUCC ha sido, y probablemente continuará siendo, el de facilitador de las negociaciones. Una alternativa sería una corte internacional similar a la Corte Internacional de Justicia, para actuar como la máxima autoridad legal con respecto al cumplimiento, sobre la cual se anticipe acuerdo en Copenhague. Podría estar dirigida por un número de jueces, de expertos sobre el cambio climático y de respetadas figuras internacionales, y podría incluir un órgano científico para apoyar el proceso de investigación y de adjudicación. Tal corte podría también tener jurisdicción sobre todas las leyes internacionales relacionadas con el medio ambiente, pero su principal labor sería la de asegurar el cumplimiento, con un acuerdo sobre la reducción de las emisiones de gases de tipo invernadero (GHG). La corte podría estar investida de autoridad para aplicar multas o impuestos a estados y empresas. Sin embargo, su máximo efecto estaría en exponer y hacer responsables frente a la opinión pública a aquéllos que no den cumplimiento. En esto, un importante papel complementario sería desempeñado por organizaciones cívicas y no gubernamentales, a nivel nacional e internacional, para hacer recordar la fundamental urgencia que reviste el cambio climático y para hacer destacar las ideas de interdependencia global y la necesidad de que todos contribuyan de manera cooperativa a la preservación de una Tierra acogedora de la vida humana.

 

H. Educación y llegar a la gente a nivel local, nacional e internacional

31.

Llevar a cabo un efectivo programa global para revertir el calentamiento global y responder al cambio climático puede ser posible solamente con la plena comprensión de una humanidad compartida en nuestro mundo, un sentimiento entre las personas en todas partes de que ahora somos todos ciudadanos globales, un cambio de actitud desde una actitud basada en el consumismo a otra basada en una forma de pensar sostenible.

Esto requiere de concertados esfuerzos públicos y privados a todo nivel, para dar a la gente el conocimiento necesario que contribuya al esfuerzo e infunda vigor a las demandas populares para una acción que pueda hacer avanzar la dinámica política por el camino correcto, a nivel local, nacional e internacional.

Esto incluiría programas de inserción en las comunidades, designados para la difusión a través de todos los medios de información disponibles en países y regiones individuales y a través de la Internet, preparación y distribución de estudios medioambientales apropiados, programas para sistemas de educación escolar, comenzando a la más temprana edad, y diseño de proyectos sostenibles a ser implementados a nivel local con la participación directa de las comunidades afectadas, desarrollando de esta manera las mejores prácticas que puedan ser compartidas globalmente.

Todos estos esfuerzos deben asegurar que la gente comprenda perfectamente los puntos básicos del calentamiento global y del cambio climático, como también la verdadera relación entre los dos, asegurando que no haya confusión. Por ejemplo, en enero de 2009 el frío en Europa hizo que algunas personas cuestionaran la idea del calentamiento global, cuando se hubiera podido demostrar fácilmente que el frío en 2009 no representaba más que una pequeña fluctuación dentro de una tendencia de calentamiento que lleva décadas de duración. Al mismo tiempo, el calentamiento global es menos fácil de detectar día a día que el fenómeno que lo causa, es decir, el cambio climático que está caracterizado por trastornos en las pautas del clima y calamidades tales como tormentas más violentas y frecuentes, y severas sequías e inundaciones.

 

32.

Es crucial que las mujeres, particularmente en el mundo en desarrollo, reciban educación, entrenamiento y oportunidades para que puedan integrarse plenamente a los esfuerzos en todas las esferas -política, cívica, económica y social- porque ellas tienden a ser marginadas de las decisiones que afectan a la política sobre el clima. Las mujeres, y sus hijos, son los que más sufren con el cambio climático, como también con las desigualdades y el conflicto, ellas tienen una inclinación más profunda a reducir el consumo energético y, si se les da la oportunidad, contribuyen más efectivamente a los esfuerzos de protección del medio ambiente y para lograr comunidades sostenibles.

Debe darse un fuerte enfoque a la juventud, particularmente a su formación a través de la educación y el cuidado de la salud, ya que es la generación más joven la que puede dar un gran impulso y energía a la lucha por mantener la habitabilidad de la Tierra, y es nuestra juventud la que heredará la tarea de continuar no solamente la lucha por preservar el planeta sino también los esfuerzos por reducir la pobreza y asegurar que el crecimiento económico se traduzca en empleo para todos, empleo digno y de verdadero apoyo a la vida.

 

I. Redefinir y reformar la gobernanza global y creación de instituciones internacionales

33.

La gobernanza global ya no es un concepto sino una urgente necesidad. La política necesita ser global para garantizar paz, seguridad y estabilidad; para salvaguardar el medio ambiente; para generar desarrollo y cohesión social; y, para asegurar economías fuertes capaces de resistir las presiones especulativas y crear justicia y oportunidades para todos.

Ningún otro tema ilustra mejor la naturaleza sin fronteras y verdaderamente global de los desafíos a que se enfrenta el mundo de hoy y la necesidad de proponer respuestas comunes, que el calentamiento global y el cambio climático.

Las instituciones globales, como parte del conjunto del sistema multilateral, deben recibir más que nunca la capacidad, flexibilidad y autoridad para responder a las crecientes expectativas y demandas de los ciudadanos en todas partes, de un futuro seguro y viable.

La Comisión comprende que muchas de las necesarias políticas y nuevas iniciativas no serán fáciles de implementar, que enormes obstáculos políticos deben ser superados. Pero, no hay otra manera posible de proceder ya que mayores retrasos podrían ser catastróficos.

 

34.

Es vital que las instituciones internacionales que proveen el marco para los acuerdos globales con el fin de lograr una sociedad mundial sostenible aumenten su legitimidad y refuercen la confianza, siendo más representativas, transparentes y responsables.

Un aspecto central de realizar una forma más justa y efectiva de gobernanza global es la reforma de las Naciones Unidas, y los estados miembros de la ONU deben redoblar sus esfuerzos por revitalizar y dar nueva forma a esta indispensable institución basándose en más interacción democrática entre las naciones y en respuestas multilaterales más fuertes y más coordinadas, a los desafíos que enfrenta el mundo de hoy.

Fundamental para la reforma de las Naciones Unidas es la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU. El mundo ha cambiado substancialmente desde mediados del siglo pasado y el Consejo de Seguridad de la ONU debe reflejar la realidad global de hoy, incluyendo las importantes y destacadas voces provenientes de Europa, Asia, Africa y América Latina.

Específicamente con respecto al calentamiento global y al cambio climático, el Programa Medioambiental de la ONU debería transformarse en una agencia con la autoridad y con plenas capacidades de las Naciones Unidas, una Organización Medioambiental de la ONU, lo que está de acuerdo con la crucial importancia que ahora ha adquirido el tema en la agenda internacional.

 

35.

La reforma de las Naciones Unidas debería también tener por objetivo una mayor convergencia de políticas y coherencia para asegurar que las políticas medioambientales, económicas, laborales, financieras y sociales de la institución estén integradas efectivamente dentro de un enfoque común de desarrollo sostenible.

La democratización de las Naciones Unidas debe ir unida a la democratización de otras instituciones internacionales y a una mayor cooperación y coordinación entre agencias y programas, para asegurar que se logren los objetivos internacionales acordados conjuntamente.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en particular, necesitan tener una mayor representación proveniente de las economías emergentes y una relación substancialmente más justa con las naciones en desarrollo.

Llevar a cabo estas reformas requiere de un difícil proceso que incluye hacer concesiones y dar forma a compromisos. Pero es el único camino a seguir. Si se desean abordar efectivamente los desafíos de un mundo plenamente interdependiente y preservar a nuestro planeta, los órganos globales deben ser estructurados, empoderados y fundamentados en base a sacrificios compartidos y a una generosidad colectiva.

 

J. La visión de una sociedad mundial sostenible a largo plazo

36.

La Internacional Socialista tiene su vista puesta en la construcción de una sociedad baja en carbono más que en una simple economía de bajo carbono, porque el desafío que enfrenta la humanidad no es solamente acerca de la economía, de ecuaciones científicas y decisiones tecnócratas.

El desafío es reestructurar y renovar sociedades como parte de un Nuevo Pacto con la naturaleza, un Nuevo Pacto que puede lograrse, llevarse a cabo y sostenerse solamente con la participación y contribución de buena fe de las personas en todo el mundo, Norte y Sur, mujeres y juventud, negocios y trabajo.

Es un desafío que continuará más allá de cualquier acuerdo que se logre en Copenhague, y será, en último término, la humanidad la que responderá por sí misma a la pregunta de cómo vivirá en el futuro con respecto a la Tierra y si la Tierra continuará albergando a la humanidad.

 

_______________

 

 

TRABAJO Y REUNIONES DE LA COMISION

1.

La Comisión ha seguido muy de cerca los cruciales esfuerzos de Naciones Unidas para lograr un sucesor del Protocolo de Kioto, recogiendo al mismo tiempo opiniones y sugerencias provenientes de alrededor del globo sobre la mejor manera de llevar a cabo esta tarea.

La primera reunión de la Comisión en Londres el 19 de noviembre de 2007, acogida por el Primer Ministro Gordon Brown, Líder del Partido Laborista Británico, tuvo lugar en anticipación de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Bali en diciembre de 2007, ocasión en que más de 180 países acordarían la Hoja de Ruta de Bali y el Plan de Acción de Bali para lograr un nuevo régimen de cambio climático dentro de dos años.

Subrayando que este era “el mayor desafío de nuestros tiempos”, la Comisión adoptó una declaración en Londres que destacó las prioridades y énfasis del trabajo a desarrollar y la agenda medioambiental con anterioridad a la Conferencia de Bali a fin de poner en marcha un nuevo conjunto de compromisos para más allá del 2012.

Partiendo de la base de que el calentamiento del sistema climático alrededor del mundo era un hecho científico indiscutible, se puso énfasis en que ningún país podía tratar este tema por sí mismo, tampoco el planeta podía permitirse dejar de lado a ningún país. Se tomó nota que para esta tarea debían converger dos enfoques fundamentales, por un lado el enfoque científico y por el otro, el político. La estrategia total para combatir el cambio climático debe incluir el apoyo técnico y económico para países con menos capacidad para reducir sus emisiones de gas, mientras que aquéllos con las mayores emisiones deben llegar a un acuerdo sobre como mitigarlas. La Comisión también fue de opinión de que los esfuerzos para limitar las emisiones de la contaminación deben ir mano a mano con la lucha contra la pobreza en todo el mundo.

La Comisión recalcó asimismo que se necesitaba un Nuevo Pacto con la naturaleza para rectificar el equilibrio en las relaciones entre los humanos y su medio ambiente, como también lo era un nuevo concepto de gobernanza para reflejar la importancia de esta interdependencia.

 

2.

Tres meses después de la Conferencia de Bali, la Comisión se reunió en Santiago de Chile, el 24 de marzo de 2008. El encuentro incluyó la participación de S.E. Michelle Bachelet, Presidenta de la República de Chile, y estuvo presidido por el Co-Presidente de la Comisión, Ricardo Lagos.

La Comisión expresó en Santiago que se sentía alentada por el entendimiento general alcanzado en Bali en el sentido de que toda demora en la reducción del calentamiento global llevaría a un aumento del severo impacto ejercido por el clima en los ya frágiles sistemas ecológicos, y saludó los acuerdos alcanzados, incluyendo la Hoja de Ruta de Bali y el Plan de Acción de Bali, que daba el marco de trabajo para las negociaciones en curso para lograr un nuevo régimen de cambio climático en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Copenhague en diciembre de este año.

La Comisión reiteró la firme convicción de la Internacional Socialista de que toda agenda para abordar el cambio climático debe ir unida a la erradicación de la pobreza, y que, lo más pronto posible, las políticas de desarrollo nacionales e internacionales deben demostrar ser más verdes, más limpias, e incorporar de lleno las preocupaciones sobre el calentamiento global y el clima.

En conexión con la reunión de la Comisión en Chile, un grupo de los participantes visitó la Antártica y la Patagonia en el extremo sur de Chile en los días previos a las discusiones en Santiago, del 21 al 23 de marzo, para adquirir una mayor comprensión sobre los efectos del cambio climático en esa parte del mundo. En la ciudad patagónica de Punta Arenas y en la Isla Magdalena en el Estrecho de Magallanes, morada de la colonia más grande de pingüinos bajo protección en el Cono Sur, se dieron a conocer al grupo los esfuerzos medioambientales que se realizan en esa región.

En la Antártica, en la Base chilena Eduardo Frei localizada en uno de los “puntos críticos” del calentamiento global en el continente blanco, el cual ha sufrido el efecto del calentamiento con más rapidez que en ninguna otra parte del Hemisferio Sur, el grupo observó de primera mano los drásticos y complejos efectos del cambio climático.

El grupo recibió información impartida por los responsables de la Base, una de las más grandes en la región, donde unas cien personas se encuentran estacionadas permanentemente, incluyendo una importante investigación glaciológica que detalla los dramáticos y rápidos cambios de las circunstancias medioambientales en el continente que se ven afectadas por la actividad humana en otras partes del globo, dando como resultado la desintegración de las plataformas de hielo y una menor cantidad de hielo en áreas de la Antártica, donde el aire caliente y la exposición a las olas del océano están causando el desprendimientos del hielo.

Desde la Antártica, Ricardo Lagos, a nombre de los participantes, apeló a la comunidad internacional a emprender un nuevo camino para preservar y salvaguardar el planeta para las actuales y futuras generaciones. El grupo subrayó la importancia de una fuerte voluntad política y la plena participación de los ciudadanos, comunidades, instituciones y gobiernos, como también el papel vital que cumple la comunidad científica al monitorear los sistemas naturales del planeta y la necesidad de contar con mayores inversiones públicas y privadas en la investigación científica.

 

3.

El tema principal del XXIII Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Atenas del 30 de junio al 2 de julio de 2008, bajo el título de “Solidaridad Global: la valentía de lograr la diferencia”, fue “Actuando Ya sobre el Cambio Climático: Para lograr una Sociedad Mundial Sostenible”.

Siguiendo con el continuo trabajo de la Comisión, el Congreso reafirmó el compromiso del movimiento socialdemócrata mundial para hacer avanzar una sostenibilidad común en nuestro mundo global cada vez más interdependiente.

El Congreso examinó las crisis financiera, alimentaria y de combustibles a medida que se extendían rápidamente de continente en continente como la más reciente evidencia de que las respuestas comunes son cruciales para abordar los desafíos, cuya naturaleza en el mundo de hoy no conoce fronteras.

Considerando las propuestas adelantadas por la Comisión, se puso énfasis en que el cambio climático ya estaba creando un mundo con demandas que evolucionaban y eran cada vez más urgentes sobre los recursos de las naciones, con posibles focos críticos para conflictos relacionados con el acceso a la energía como también a recursos naturales, y un aumento de las tensiones vinculadas a más altos flujos migratorios medioambientales, la propagación de enfermedades contagiosas y otros problemas de salud, y las crecientes presiones en general sobre los países y regiones más pobres y vulnerables.

El Congreso declaró que asegurar un sistema internacional capaz de responder efectivamente requiere de liderazgo y de respeto mutuo entre naciones en desarrollo y desarrolladas, lo que necesitará un grado más alto de solidaridad del que se ha visto hasta ahora. Hizo destacar que una activa solidaridad debería incluir apoyo técnico y económico a aquellos países con menor capacidad para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los crecientes impactos que ejerce el cambio climático.

Refrendando lo propuesto por la Comisión, el Congreso destacó que un área de acción particularmente crítica para lograr una respuesta global más unificada al cambio climático era la toma de conciencia por parte de la gente, comenzando por la educación. El aumento de la conciencia entre los ciudadanos en muchas partes del mundo era encomiable, pero se necesitaban mayores esfuerzos, particularmente entre la juventud, poniendo un especial énfasis en los intercambios de mejores prácticas y programas más extensos de ayuda al público, tanto en la esfera política como a nivel de comunidades.

El Congreso declaró que muchas de las necesarias políticas y nuevas iniciativas no serán fáciles de implementar, pero que no existe otra manera posible de proceder, que cualquier demora en las acciones comprometerá aún más la capacidad de la humanidad para responder al cambio climático. A este respecto, las instituciones globales, como parte del sistema multilateral en general, ahora más que nunca deberían contar con la capacidad, flexibilidad y autoridad para responder a las crecientes expectativas y demandas de los ciudadanos para lograr un mundo mejor.

 

4.

En San Petersburgo los días 14 y 15 de Julio de 2008, la Comisión celebró un Seminario sobre Cambio Climático, reuniendo a miembros de la Comisión y representantes de partidos con científicos y expertos rusos, para discutir temas de cambio climático.

Bajo la presidencia de los Co-Presidentes de la Comisión Ricardo Lagos y Göran Persson, y contando como anfitrión con Sergey Mironov, Presidente del Consejo de la Federación Rusa, Presidente del Partido Una Rusa Justa y un miembro de la Comisión, el Seminario abordó tres temas principales: abordando el cambio climático con un crecimiento económico basado en equidad, empleo y respeto al medio ambiente; promoción de fuentes energéticas alternativas; y reforzando las regulaciones nacionales e internacionales de protección a los recursos hídricos y forestales. Miembros de las comunidades académicas y científicas de Rusia, hicieron presentaciones de fondo sobre cada uno de los temas.

Los participantes acordaron que lo que está en juego es nada menos que la habitabilidad del planeta y la paz y la estabilidad global, y que la humanidad tenía solamente unos pocos años para frenar el aumento de las emisiones de carbono a fin de evitar las consecuencias más severas del calentamiento global.

Se hizo hincapié en que se requiere de mayores esfuerzos para transformar economías basadas en el consumo de combustibles fósiles a economías de energía más eficiente basadas en fuentes energéticas alternativas. A este respecto, la Comisión hizo un llamamiento a incrementar los esfuerzos nacionales y multilaterales para aumentar la producción y uso de energía solar, eólica, geotérmica y otras fuentes de energía renovable, como también programas para crear e implementar las necesarias tecnologías de conversión, todas las cuales pueden dar un gran estímulo a la economía y mejorar las perspectivas para la creación de empleos.

La Comisión fue de opinión que esto solamente puede lograrse si los gobiernos, en coordinación con las empresas y sectores laborales, desarrollan e instituyen políticas que impulsen la investigación pública y privada y realicen las inversiones necesarias para llevar adelante el cambio hacia una producción energética alternativa y renovable.

Se subrayó la necesidad de establecer un sistema global integrado para monitorear y pronosticar cambios en el clima, un servicio internacional de rescate y un centro internacional para diseñar construcciones industriales ecológicamente sólidas, como asimismo la necesidad de mayores y mejores esfuerzos coordinados para mantener a los océanos limpios y sanos, asegurar la provisión de agua limpia y preservar los bosques como algo crucial para la supervivencia humana.

 

5.

La Comisión se reunió en Estocolmo los días 5 y 6 de septiembre de 2008 contando como anfitriones con el Partido Socialdemócrata Sueco, SAP, y el Co-Presidente de la Comisión Göran Persson, para abordar el tema de las transferencias de tecnología y la creación de capacidad en los países en desarrollo como parte de la respuesta global para la mitigación y adaptación al cambio climático y promover un desarrollo económico sostenible, y cómo proveer el necesario financiamiento.

Al enfatizar que no debería permitirse que la crisis económica mundial retrase el ritmo de las negociaciones para lograr un nuevo régimen climático, la Comisión advirtió sobre los riesgos de recurrir al incrementalismo y medias medidas y urgió a la comunidad internacional a realizar todo esfuerzo encaminado a producir resultados sólidos para lograr un acuerdo sobre el clima en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Poznán en diciembre de 2008.

La Comisión tomó nota positivamente de que en las Conversaciones sobre Cambio Climático de Naciones Unidas en Accra los días 21 al 27 de agosto de 2008, los países en desarrollo se involucraron más activamente y muchos ofrecieron planes de acción nacionales para alcanzar objetivos específicos que serían llevados a Poznań. También fue alentador el acuerdo en Accra para incluir la deforestación en países en desarrollo en un nuevo régimen para el clima, y el avance hecho hacia un acuerdo que limite las emisiones de carbono de industrias específicas, conocidos como enfoques sectoriales.

La Comisión subrayó que es crucial unir la ciencia y la tecnología a la transferencia de tecnologías verdes al mundo en desarrollo, y urgió mayores y esfuerzos más concertados por parte de las naciones dentro del contexto de la cooperación Norte-Sur y Sur-Sur, para determinar la mejor manera de elevar el nivel de las capacidades actuales y potenciar al máximo las nuevas tecnologías,

Notó que los países en desarrollo requerirían de transferencias masivas y de una gran cantidad de asistencia técnica y de creación de capacidad y que el financiamiento bajo la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático está lejos de ser suficiente, especialmente en el caso de Africa, que es particularmente vulnerable a los efectos negativos del cambio climático

La Comisión urgió enérgicamente a realizar todo esfuerzo por cerrar la brecha en el financiamiento de tecnologías verdes en el mundo en desarrollo, en particular con respecto a los países pobres y naciones de islas pequeñas y que debería hacerse un aporte substancial y una mayor cooperación entre los sectores público y privado a todo nivel, y entre los gobiernos nacionales y las agencias internacionales.

Subrayó que lograr el necesario grado de cooperación era un desafío político que requería que la voz del mundo en desarrollo, particularmente de los países y regiones más vulnerables, sea escuchada con más fuerza a medida que avanzan las negociaciones hacia un nuevo acuerdo climático.

 

6.

La Comisión se reunió en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 2 de marzo de 2009, teniendo como anfitriones al Presidente de la República Kgalema Motlanthe y al Líder del ANC Jacob Zuma, para llevar a cabo discusiones enfocando la experiencia africana al abordar el calentamiento global y el cambio climático, y la perspectiva del continente con respecto a las negociaciones globales para lograr un acuerdo en Copenhague. Líderes y ministros de diferentes gobiernos encabezados por partidos miembros de la Internacional Socialista en Africa, participantes en la reunión, fueron unánimes en su mensaje: junto con ser a quien cabe la menor responsabilidad por el calentamiento global y el cambio climático, Africa sufre las peores consecuencias y el camino a seguir en las negociaciones globales requiere de una mayor solidaridad del Norte al Sur para ayudar al continente africano a enfrentar y adaptarse a los nuevos desafíos.

Los participantes en el encuentro subrayaron la interconexión existente entre justicia medioambiental, social y económica, haciendo notar que los más vulnerables de Africa sufren los peores efectos del calentamiento global, especialmente en áreas susceptibles a la sequía y en áreas costeras de bajo nivel sobre el mar, y que el cambio climático era por lo tanto, en gran medida, un tema de pobreza para el continente.

Se abordó igualmente el negativo impacto de los conflictos violentos sobre el medio ambiente, la infraestructura y la cohesión social en Africa, y la urgente necesidad de una mayor cooperación regional e internacional para ayudar a resolver los conflictos de manera pacífica dentro de un enfoque integral para responder al cambio climático.

Se puso énfasis en las críticas necesidades de las naciones africanas en las áreas de adaptación al cambio climático, y de que un elemento clave para la adaptación era la voluntad de las naciones del mundo desarrollado, en particular frente a la desaceleración de la economía global, de proveer una asistencia efectiva al continente en sus esfuerzos por incrementar su capacidad tecnológica.

Una tecnología y capacitación avanzada fueron también consideradas como esenciales para el esfuerzo africano para progresar en la transición hacia una energía renovable, especialmente mediante el uso de energía solar, eólica y térmica.

Con miras a Copenhague en diciembre, la Comisión reiteró su posición de que tratar el tema del cambio climático no podía ser minimizado debido a presiones económicas globales, que no existe elección entre preservar el medio ambiente de la Tierra y el rejuvenecer la economía global, que las dos tareas están plenamente entrelazadas y solamente pueden conseguirse cuando se consideran conjuntamente.

Lograr un nuevo modelo de interacción humana en una sociedad mundial sostenible, reafirmó la Comisión, requiere de un elevado nivel de solidaridad, particularmente desde el Norte hacia el Sur en el caso de Africa, pero también entre y al interior de todos los países del mundo en desarrollo. El desafío no es solamente acerca de la tecnología, sino también acerca de la educación y el reto de crear una cultura de conservación y protección medioambiental, desde el nivel local hacia el nivel global.

 

7.

En Beijing los días 14 y 15 de mayo de 2009, bajo el título de “Discusiones de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible”, miembros de la Comisión sostuvieron conversaciones con el Presidente Hu Jintao, con líderes del gobierno de la República Popular de China y del Partido Comunista Chino (PCP).

Durante estas reuniones los líderes de la IS y los funcionarios chinos, subrayaron la necesidad de abordar efectivamente de manera global los críticos e interconectados desafíos del cambio climático y lograr un desarrollo sostenible. Se acordó que todos los países debían contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, con compromisos basados en el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, como quedó establecido en el Protocolo de Kioto. Se acordó además que el cambio climático presentaba una buena oportunidad para promover un crecimiento económico sostenible a través de inversiones y substanciales aumentos en el uso de fuentes energética renovables, con potenciales beneficios tanto para países en desarrollo como desarrollados.

Se discutieron igualmente modelos de desarrollo con resguardo de la Tierra y nuevos marcos de gobernanza, especialmente a nivel internacional, para gestionar y preservar la riqueza común de la humanidad en formas que sean sostenibles para el planeta. Existía la obligación moral de todos los países de contribuir a una efectiva mitigación y adaptación al cambio climático, incluyendo las transferencias de tecnología a países en desarrollo de manera más justa. También se consideró la idea de promover un retorno a una “cultura de armonía”, en la cual se pone énfasis en relaciones de mutuo apoyo entre las personas y entre las personas y la naturaleza, aún si se persigue el crecimiento económico a través de mecanismos de mercado.

Los esfuerzos para lograr acuerdo en Copenhague deben estar basados, como se enfatizó, en una visión común de largo plazo que de apoyo a un futuro de desarrollo y crecimiento equitativo y ecológicamente sólido.

 

8.

En la reunión del Consejo de la Internacional Socialista en Budva, Montenegro, los días 29 y 30 de junio de 2009, bajo el tema principal de “Trabajando por un nuevo marco global para la economía mundial, la paz y la seguridad, la democracia y el medio ambiente”, el tema del cambio climático fue esencial, con debates informados por el trabajo de la Comisión.

Mirando hacia adelante a la próxima Cumbre de Copenhague en diciembre, el Consejo refrendó la opinión de que el nuevo acuerdo a ser adoptado allí debe ser ambicioso y realista, pero al mismo tiempo debe estar fundado sobre una base más social de lo que estuvo el Protocolo de Kioto. La posición de la Comisión de que los países desarrollados deben dar el ejemplo y hacer esfuerzos significativos para mostrar el camino a seguir y que el principio de responsabilidad común por nuestro futuro -basado en un enfoque adaptado a las respectivas capacidades de los países- debería guiar a los futuros protocolos internacionales, fue compartida por todos los miembros.

Sumándose a la contribución hecha por la Comisión, el Consejo subrayó la necesidad del apoyo de los países del Norte a los del Sur a fin de financiar las medidas necesarias para su adaptación al cambio climático, al mismo tiempo que asegurar las transferencias de tecnología y ayudar a poner en práctica estrategias nacionales para un desarrollo bajo en carbono en los países en desarrollo. También se hizo destacar la importancia de reconciliar de manera equilibrada los aspectos económicos, sociales, medioambientales y culturales del desarrollo, adhiriendo al mismo tiempo al concepto de desarrollo sostenible.

Se reiteró el urgente llamamiento a actuar ahora, en el interés de todos, para lograr un mundo más justo, más equitativo y más respetuoso del medio ambiente, sin crear nuevas desigualdades debido a las esenciales preocupaciones medioambientales.

 

9.

Comentarios finales

A lo largo de su trabajo, la Comisión se benefició de la contribución y perspectivas de quienes participaron en sus trabajos, provenientes de países grandes y pequeños, desarrollados y en desarrollo, ayudando a construir puentes y a establecer un entendimiento para la cooperación Norte-Sur, crucial para lograr una respuesta global e integral al calentamiento global y al cambio climático. Como lo declaró la Comisión en su primera reunión en Londres, es una responsabilidad común que debe estar basada en un “activa solidaridad entre países ricos y pobres” y en “un nuevo espíritu de diálogo Norte-Sur”.

 

 

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