Documento de Posicion - Comercio y Derechos Sociales

Tel Aviv y Ramala - Por un Oriente Medio en paz, 23-24 de mayo de 2005

Original: inglès

Nota de introducción

El Congreso de la Internacional Socialista en Sao Paulo adoptó el documento "Gobernanza en una Sociedad Global" como base de su trabajo sobre temas de política global. La IS acordó, como fuera propuesto por su Presidente, especificar y poner al día sus propuestas sobre los temas de la reforma de las Naciones Unidas, la reforma de las Instituciones Financieras Internacionales y comercio y derechos sociales. Grupos de Trabajo de Alto Nivel y expertos de partidos miembros de la IS prepararon estas propuestas. La IS las presenta al público global como su contribución al debate que tiene lugar en el año 2005, especialmente en vista de la Cumbre de Líderes de las Naciones Unidas en septiembre y la Asamblea General. La IS considerará y evaluará los resultados de estos eventos y desarrollará sus posiciones y propuestas para la agenda global.

 

A. Comercio y estándares laborales: un diálogo de sordos

El debate sobre el vínculo existente entre los derechos comerciales y de los trabajadores con los estándares laborales, ha sido por muchos años un diálogo de sordos con cada uno de ellos prestando un mínimo de atención a todo objetivo encaminado a lograr sinergías positivas entre los estándares laborales, el desarrollo, el comercio y la globalización.

Actualmente, al cabo de unos críticos años, cada lado considera al otro como promotor de posiciones, políticas y argumentos que, intencionalmente o no, resultarán en el mayor empobrecimiento de un mayor número de pobres en un mayor número de países pobres.

Los que se oponen a los estándares laborales temen que éstos afecten las ventajas comparativas derivadas de bienes producidos como consecuencia de bajos salarios en los países en desarrollo y que los procedimientos para implantar los estándares sean manipulados por los países más ricos con fines proteccionistas, lo que produciría más desempleados en los países pobres.

Los que abogan por los estándares laborales argumentan que el no incluirlos en los acuerdos comerciales aumenta la desigualdad y lleva a un rápido deterioro de las condiciones de los trabajadores en todo mundo.

 

B. Nuestro enfoque del problema y los temas

Creemos que ambos lados tienen muchas posiciones correctas y que, por lo tanto, debiéramos identificar y aceptar los puntos válidos y constructivos de ambos, los que deberían ser abordarlos de manera constructiva.

Es cierto que la globalización y el aumento del comercio contribuyen significativamente al crecimiento y al desarrollo, y que la calidad de los empleos dignos creados son, en términos absolutos, mejores de los que existían previamente, tanto en la agricultura como en el sector informal.

Es cierto que la apertura de los mercados en los países en desarrollo lleva a unos mayores ingresos y desigualdades sociales, y a la influencia irracional y desproporcionada que adquieren las corporaciones multinacionales en el comercio y en los acuerdos laborales.

Es también cierto que las multinacionales, si se dejan solas, dedicarán la mayor parte del tiempo a lograr sólo un objetivo, sus ganancias, y explotarán para beneficio propio los recursos y oportunidades que se presenten dentro de su esfera de operaciones, medio ambiente, economía y sociedad. Esto resulta a menudo en una explotación a corto plazo y oportunista de la totalidad de las sociedades y economías en los países o las regiones, en la destrucción de la cohesión de comunidades locales y en la destabilización de las instituciones políticas locales y de los mecanismos civiles necesarios para apoyar y promover la estabilidad sociopolítica y el proceso de democratización.

Es verdad que un mayor acceso a los mercados para las exportaciones de los países en desarrollo permitirá a los pobres acceder a empleos más productivos y decentes.

Es verdad que la aplicación de un mínimo de los estándares laborales esenciales puede ayudar a distribuir los beneficios de la globalización de manera más general, poner freno a los peores abusos a los trabajadores y aumentar el apoyo popular a los acuerdos comerciales.

Es verdad que los países en desarrollo tienen y se benefician de una ventaja comparativa debido a su bajo costo laboral, pero al mismo tiempo, también es verdad que no debería permitirse a los negocios en los países en desarrollo contar con una ventaja competitiva por medio del abuso a los trabajadores o por no ajustarse a prácticas dignas de trabajo y a estándares y acuerdos laborales esenciales.

Es cierto que las condiciones socioeconómicas y las actitudes en los países en desarrollo van también desarrollándose dinámicamente al ritmo de la globalización, la expansión de las ideas y la democracia, y que la mayoría de los estándares sociales que fueron ideales en el día de ayer, no serán socialmente aceptables en el de mañana.

Es cierto que debería respetarse y permitir a los países en desarrollo seleccionar el equilibrio ideal, más allá de los estándares laborales esenciales de la OIT, y de acuerdo con sus condiciones sociales, políticas y económicas.

Nuestra posición es que nosotros, los socialistas del movimiento internacional por la libertad, la justicia social y la solidaridad, deberíamos insistir decididamente y examinar más profundamente cualquier potencial para desarrollar sinergías positivas entre la globalización, el desarrollo, el comercio y los estándares laborales esenciales.

Nuestra posición sostiene que los estándares laborales esenciales (según la definición de la OIT) pueden y deben ser aplicados globalmente y que esto puede realizarse sin afectar negativamente a ninguna ventaja comparativa del país que sea, y que esto será de beneficio para el comercio y el desarrollo.

Nuestra posición debería ser que la relación entre globalización, desarrollo, comercio y estándares laborales debería incluirse para llegar a ser uno de los temas de discusión en la Ronda de Desarrollo de Doha y de la próxima Reunión Ministerial en del 2005.

 

C. Estándares laborales, globalización, comercio y desarrollo

El asegurar que los estándares laborales, la globalización y el desarrollo sean mutuamente reforzadores, dependerá de cuatro distinciones claves:

- estándares esenciales versus estándares de dinero efectivo;

- estándares universales versus estándares uniformes;

- ventajas competitivas versus ventajas comparativas;

- falta de capacidad versus falta de voluntad política.

Algunos estándares laborales, como por ejemplo las regulaciones de sueldos, la salud y la seguridad, los días libres o las pensiones, deben variar de acuerdo al nivel de desarrollo y a los estándares de vida, propios de cada país. Estos "estándares de dinero", si se fijan muy altos aumentarán los costos laborales más allá de lo justificado debido a aumentos en los niveles de productividad y podrían disminuir el empleo y las exportaciones.

Por el contrario, los estándares laborales esenciales deberían ser entendidos como el marco mínimo dentro del cual se fijen estándares o reglas para la humanidad, comparables a los derechos de protección de la propiedad y a la libertad de las transacciones en los productos de mercado, reglas ampliamente consideradas como necesarias para el funcionamiento eficiente de las economías de mercado.

Solamente seis años atrás en 1998, más de 170 miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), identificaron cuatro estándares como "principios y derechos fundamentales en el trabajo", que todos los países deberían incentivar cualquiera fuera su nivel de desarrollo.

La comunidad internacional ha acordado que estos cuatro estándares laborales esenciales, a saber:

i. libertad de asociación y derecho a organizarse y negociar colectivamente;

ii. abolición del trabajo forzoso;

iii. eliminación de las peores formas de trabajo infantil;

iv. no discriminación en el empleo;

representan los estándares laborales mínimos aceptados, para toda persona con un mínimo de comprensión y respeto por los derechos humanos y por los principios de la democracia, y que definitivamente refuerzan el funcionamiento de los mercados, ya que protegen el derecho de los trabajadores a elegir sus condiciones de trabajo.

Estos estándares laborales esenciales de la OIT nacen de los principios democráticos básicos y de los derechos humanos mínimos que son y deberían ser aplicados globalmente y reconocidos como los derechos fundamentales a los que los trabajadores de cada país tienen derecho.

La aplicación global de estos estándares no significa forzar a los países en desarrollo a adoptar los estándares de los países ricos, ya que no implican uniformidad en los detalles de protección o para las instituciones que los implementen. Más aún, las mismas convenciones de la OIT legalmente vinculantes, que definen los estándares laborales esenciales dejan abundante espacio para las diferencias nacionales. La aplicación de estos principios tiene menos que ver con el comercio y el desarrollo que con el progreso democrático y social, con la libertad y con la voluntad política.

De acuerdo a las conclusiones de una investigación realizada por el Banco Mundial de más de mil estudios sobre los efectos económicos de la sindicalización, existe "poca diferencia sistemática en el rendimiento económico entre países que observan [los derechos sindicales / estándares laborales] y los países que no lo hacen". Además, el estudió encontró que lo que logran los sindicatos depende de las disposiciones locales institucionales y legales y del entorno competitivo en que operen. En general, el estudio encontró que los cálculos por pérdidas en beneficios económicos debido a demandas sindicales respecto a salarios no son de importancia crucial y que altas densidades sindicales reducen la desigualdad en los ingresos. Los efectos económicos de la libertad de asociación y de los derechos de negociación son también contingentes sobre el sector y el entorno en el cual se producen. Los efectos del costo laboral dependen de los resultados netos de potenciales aumentos de salarios y de productividad. En general, la evidencia no sugiere que la globalización en general esté llevando a un deterioro, o que los países con estándares laborales más bajos atraigan mayores inversiones extranjeras directas o un más rápido crecimiento.

De los cuatro estándares laborales esenciales de la OIT, tres: poner fin al trabajo forzado, trabajo infantil (según la definición de la OIT) y la discriminación, son compartidos por la mayoría de la comunidad internacional y han recibido una gran prioridad en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio. En esta agenda internacional, los objetivos de la ONU de alcanzar la enseñanza primaria universal no se puede lograr sin abordat el tema de trabajo infantil. La OIT estima que la totalidad de los beneficios que resultarían de la reducción del trabajo infantil y de cambiar a los niños del trabajo a la escuela, si al mismo tiempo esto está respaldado por un mejoramiento en la calidad de la enseñanza y una ayuda para compensar la pérdida en las entradas familiares, serían mucho más altos que los costos, incluso con un factor de 7. En realidad, cuantificar los costos y beneficios tangibles es más difícil, pero el Banco Mundial ha documentado extensos beneficios, por ejemplo la autonomía de la mujer y mejor salud y bienestar para las mujeres, los niños y los hombres; una productividad general más alta y crecimiento económico; y, mejor gobernanza. Otro ejemplo documentado de estos efectos queda demostrado en un estudio realizado por la Compañía de Servicio Público y Fiduciaria del Consumidor (Consumer Utility and Trust Company, CUTS), una ONG basada en la India, dio un fuerte respaldo al caso de que costará entre 12 y 18 billones de dólares anuales enviar a la escuela, solamente en la India, a todos los trabajadores infantiles existentes. Es poco probable que los países desarrollados se vayan a hacer cargo de ni siquiera una fracción de este costo.

En la mayoría de los países en desarrollo, si no en todos, el trabajo infantil y la discriminación existían mucho antes de que el comercio internacional o la globalización tuvieran un impacto. Además, la mayoría de los países en desarrollo ya cuentan dentro de sus sistemas legales con alguna forma de legislación laboral para responder, en primer lugar, a las necesidades laborales que se perciben a nivel social y local, y luego a las necesidades de hacer a su industria más competitiva a nivel internacional, con corporaciones extranjeras ya sea en el país o fuera de él. A este respecto, el trabajo infantil o incluso algunas formas de discriminación, forman desde hace mucho tiempo parte integral del sector de la oferta de la economía, lo que ha determinado los términos sociales y religiosos, el status y el papel de las familias y de los miembros de la familia, como también el papel de las instituciones religiosas en el modelo educacional del país.

 

D. Capacidad y voluntad política: ¿Son ellas insuficientes?

La pobreza, la falta de recursos, y una capacidad gubernamental débil no son las únicas razones para que los países en desarrollo no observen los estándares laborales de manera efectiva. Para algunos, la falta de voluntad política para hacerlo es la razón principal, un hecho que sugiere la necesidad de un enfoque multifacético para promover su cumplimiento. Un progreso significativo será más probable en los países que puedan demostrar efectivamente su voluntad de mejorar la implementación de los estándares laborales y de ser así, se debería otorgar a estos países una asistencia internacional financiera y técnica para lograrlo.

La OIT es la organización internacional que da la pauta sobre estos temas y, además de dar asistencia técnica a los ministerios del trabajo y a otras agencias, sindicatos y grupos de empleadores, tiene otras dos herramientas para mejorar las condiciones de trabajo. En primer lugar, supervisa el cumplimiento de las convenciones laborales globales y hace públicas las violaciones a los estándares para vergüenza de los países y obligarlos a mejorar las cosas. En segundo lugar, la OIT posee un mecanismo para obligar el cumplimiento, a pesar de que no ha sido extensamente utilizado hasta ahora. Una acción más fuerte para obligar al cumplimiento por parte de la OIT no necesita de más herramientas, sino de la voluntad política de sus miembros. Fuera de cualquier asistencia oficial, las iniciativas del sector privado, incluyendo el monitoreo independiente y la verificación de los códigos de conducta, pueden ser un complemento importante para llenar los vacíos, mientras la capacidad local está siendo fortalecida.

 

E. Recomendaciones

  • Utilizar toda nuestra influencia y peso político dentro de la UE, del FMI, de la OMC y de la OCDE y otros foros, para apoyar los acuerdos de comercio multilaterales.
  • Utilizar toda nuestra influencia y peso político para incluir la agenda de relaciones de comercio laboral en las discusiones de la Ronda del Desarrollo de Doha y de la próxima Reunión Ministerial el 2005.
  • Utilizar toda nuestra influencia y peso político para que en cualquier acuerdo relevante, toda promesa por parte de los ricos y todo arreglo previo de retórica política sean respaldados con una mínima hoja de ruta para los estándares laborales esenciales.
  • Utilizar toda nuestra influencia y peso político para presionar a los gobiernos de los países en desarrollo a implementar las leyes existentes, al mismo tiempo que continúan las reformas legales. Los problemas más importantes respecto a los estándares laborales surgen con el cumplimiento inadecuado de las leyes existentes. En los casos en que existan discrepancias entre estas leyes y las normas internacionales, deberá dejarse claro que los gobiernos podrían ganar en credibilidad y en incentivos financieros para el comercio y el desarrollo, si aprueban reformas laborales en áreas claves.
  • Invertir en la gente y en las instituciones. La reforma institucional y el refuerzo del cuerpo de inspectores laborales en los países en desarrollo son también importantes, aún cuando estó tomará un tiempo. Entretanto, se pueden tomar pasos que incluyan la creación de mecanismos que permitan a los trabajadores continuar con sus quejas fuera del proceso normal de inspección gubernamental o corporativa, tales como órganos alternativos de solución de disputas y el defensor del pueblo. La Internacional Socialista podría desempeñar un importante papel en esta área.
  • Expandir y apoyar iniciativas del sector privado. Fuera de cualquier iniciativa pertinente por parte del gobierno, el sector privado (especialmente los requerimientos de gobernanza corporativa multinacionales e internacionales), debería contribuir a mejorar el cumplimiento de los estándares laborales, especialmente a través de un control más amplio de los códigos de conducta de las corporaciones en los países en desarrollo. Las áreas que deberían ser reforzadas son: recursos para entrenamiento y auditores públicos independientes, mutuo reconocimiento entre iniciativas de control que compiten entre si y que cumplen con los mínimos estándares, y una mayor transparencia con respecto a los resultados del control llevado a cabo. La Internacional Socialista podría desempeñar un importante papel en esta área.
  • Apoyar a las diferentes instituciones no gubernamentales (Agencias de Rotación, movimientos de consumidores) en sus campañas de información de comunicación para denunciar las prácticas laborales que no estén de acuerdo con las normas de la OIT, como descritas más arriba.

 

APENDICES

A1. Estándares laborales esenciales de la OIT

A2. Los Objetivos de Desarrollo para el Milenio

 

A3. Las rondas de comercio del GATT

A4. Conferencias Ministeriales de la Organización Mundial del Comercio y Doha

 

A1. Estándares laborales esenciales de la OIT El término ‘estándares laborales esenciales’ ha llegado a significar diferentes cosas para diferentes personas y entidades. Una definición que ha estado al centro de la discusión es aquélla usada por la OIT. Para esta institución los estándares ‘esenciales’ consisten en las siguientes normas (descritas en más detalle en las correspondientes Convenciones de la OIT):

  1. La Convención 87 estipula que los trabajadores tienen el derecho a constituir y afiliarse a organizaciones que estimen convenientes. Estas organizaciones tienen a su vez el derecho de redactar sus propios estatutos y reglamentos, a elegir libremente a sus representantes, y a organizar su administración y sus actividades. La Convención 98 es considerada esencial para dar significación a la Convención 87 y, por lo tanto, son frecuentemente agrupadas juntas. La Convención 98 provee protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical, protección a las organizaciones de trabajadores y de empleadores contra actos de injerencia de unas respecto de las otras, y medidas para incentivar la negociación colectiva.
  2. La Convención 29 requiere la supresión del empleo del trabajo forzoso u obligatorio en todas sus formas. Permite ciertas excepciones como el servicio militar obligatorio, el trabajo que se exija a un individuo en virtud de una condena pronunciada por sentencia judicial, a condición que se realice bajo debida vigilancia, y emergencias como las guerras, los incendios y los temblores de tierra. La Convención 105 prohibe el uso de cualquier forma de trabajo forzoso u obligatorio como medio de coerción o educación política, como castigo a expresar ideas políticas o ideológicas, como método de movilización de la mano de obra, como medida de disciplina en el trabajo y como castigo por haber participado en huelgas o como medida de discriminación.
  3. La Convención 100 estipula la igualdad de remuneración para trabajo de igual valor, sin discriminación basada en el género. La Convención 111 hace un llamamiento a los gobiernos signatarios a declarar y desarrollar una política nacional destinada a promover, por medio de métodos consistentes con las condiciones y prácticas nacionales, la igualdad de oportunidades y trato en relación con el empleo y la ocupación, con miras a eliminar toda discriminación al respecto. Llama a la eliminación de cualquier forma de discriminación en el trabajo basada en motivos de raza, de color, de sexo, de religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social.
  4. La Convención 138 estabece una edad mínima de admisión al empleo. Estipula que los niños no deberían ingresar al mercado del trabajo antes de completar la enseñanza obligatoria o antes de haber cumplido los 15 años de edad. En el caso de trabajos insalubres o peligrosos, la Convención establece una edad mínima de 18 años. Estas provisiones se excluyen en el caso de trabajo realizado en instituciones de capacitación. De la misma manera, el trabajo ligero para niños de entre 13 y 15 años de edad puede permitirse si no perjudica sus actividades educacionales. Los países en desarrollo pueden bajar la edad mínima de empleo a los 14 años y para el trabajo ligero a los 12 años. La Convención 182, que entró en vigencia sólo recientemente en 1999, elimina la esclavitud infantil, la prostitución y la producción de pornografía infantil, el uso de niños para actividades ilícitas (p.ej. tráfico de estupefacientes), y cualquier trabajo que pueda dañar la salud, la seguridad o la moralidad de los niños. Se incluye en la última categoría el trabajo que expone a los niños al abuso, el trabajo con máquinas peligrosas, el trabajo que incluye cargas pesadas, el trabajo en entornos insalubres, el trabajo de largas horas o durante la noche, y el trabajo que requiere de un encierro irrazonable en las instalaciones del empleador. Dentro del contexto de los derechos del niño, es importante mencionar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 1989. Esta Convención es el instrumento más completo dedicado a la protección de los niños. Se distingue de la Convención 138 de la OIT en que se centra en ‘el bienestar del niño’ más que en el ‘trabajo infantil’. La Convención de la ONU estipula que los niños tienen el derecho a la supervivencia, a la protección, al cuidado, al desarrollo y a la participación. En su Artículo 32, estipula que los niños deberán ser protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación. Es interesante ver que la Convención de la ONU no estipula una edad mínima uniforme para trabajar. A pesar de que muchos países en desarrollo han ratificado la Convención, los Estados Unidos no lo ha hecho.

 

A2. Los Objetivos de Desarrollo para el Milenio

Los Objetivos de Desarrollo para el Milenio se basan en los acuerdos y resoluciones de las conferencias mundiales organizadas por las Naciones Unidas. En septiembre de 2002, fueron refrendados por la totalidad de los 189 Estados miembros de las Naciones Unidas. Los medios para lograrlos fueron abordados en la conferencia de Monterrey. Los objetivos de desarrollo para el milenio se enfocan hacia sus resultados. Ellos consagran la reducción de la pobreza como la misión suprema del desarrollo. La erradicación del hambre, la autonomía de la mujer, el mejoramiento de la salud materna y del niño, la prevención y cura de las enfermedades contagiosas; y la promoción de la sostenibilidad del medio ambiente son objetivos complementarios que pueden ser rápidamente comprendidos por el electorado de países ricos y pobres (casilla 1).

Desgraciadamente, ellos parecen estar fuera del alcance de muchos países pobres. Sin embargo, estos objetivos deberían ayudar a hacer los esfuerzos de la comunidad desarrollada más coherentes y efectivos y ayudar a conseguir el apoyo de la opinión pública en la lucha global contra la pobreza.

 

Objetivos

Metas

Objetivo 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Meta 1. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar al día..

 

Meta 2. Reducir a la mitad, entre 1990 and 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.

Objetivo 2. Lograr la enseñanza primaria universal.

Meta 3. Velar por que todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

Objetivo 3. Promover la igualdad de géneros y la autonomía de la mujer.

Meta 4. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para el 2015.

Objetivo 4. Reducir la mortalidad infantil.

Meta 5. Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años.

Objetivo 5. Mejorar la salud materna.

Meta 6. Reducir en tres cuartas partes entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad materna.

Objetivo 6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

Meta 7. Detener en 2015 y comenzar a reducir la propagación del VIH/SIDA.

 

Meta 8. Detener en 2015 y comenzar a reducir la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves.

Objetivo 7. Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente.

Meta 9. Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente.

 

Meta 10. Reducir a la mitad para 2015 el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable.

 

Meta 11. Mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de tugurios para el año 2020.

Objetivo 8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Meta 12. Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas previsibles y no discriminatorio.

 

Meta 13. Atender las necesidades especiales de los países menos adelantados.

 

Meta 14. Atender las necesidades especiales de los países en desarrollo sin litoral y de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

 

Meta 15. Encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo con medidas nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo.

 

Meta 16. En cooperación con los países en desarrollo, elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo.

 

Meta 17. En cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a los medicamentos esenciales en los países en desarrollo.

 

Meta 18. En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular, los de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.

Fuente: Objetivos de Desarrollo para el Milenio 2002, Banco Mundial.

 

A3. Las rondas de comercio del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT)

Año

Lugar/nombre

Temas cubiertos

Número de
países

 

1947
1949
1951
1956
1960-61

Ginebra
Annecy
Torquay
Ginebra
Ginebra
(Ronda Dillon)

Aranceles
Aranceles
Aranceles
Aranceles
Aranceles

12
13
38
26
26

1964-67

Ginebra
(Ronda Kennedy)

Aranceles y medidas antidumping

62

1973-79

Ginebra
(Ronda Tokyo)

Aranceles, medidas no arancelarias, "marco de trabajo" acuerdos

102

1986-94

Ginebra
(Ronda Uruguay)

Aranceles, medidas no arancelarias, reglamentos, servicios, propiedad intelectual, solución de diferencias, textiles, agricultura, CREACION DE LA OMC

123

 

A4. Conferencias Ministeriales de la Organización Mundial del Comercio y Ronda de Doha

1. Singapur 9-13 de diciembre de 1996, los cuatro temas de Singapur, (i) comercio e inversiones extranjeras, (ii) comercio y competividad, (iii) transparencia en las adquisiciones gubernamentales, y (iv) facilitación del comercio.

2. Ginebra 18-20 de mayo de 1998, temas de Singapur.

3. Seattle 30 de noviembre al 3 de diciembre de 1999, temas de Singapur y estándares esenciales comerciales y laborales — debate sobre el papel de la OIT en los acuerdos comerciales.

RONDA DE DOHA (144 países participantes)

4. Doha 9-13 de noviembre de 2001 No fue fácil para los participantes lograr un consenso sobre el alcance de las negociaciones. A continuación se detallan los objetivos en áreas claves, pero sin prejuzgar el resultado:

• Agricultura: mejoras sustanciales en el acceso a los .mercados; reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su eliminación progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda causante de distorsiones del comercio.

• Servicios: liberalizar aún más todas las categorías de servicios y modos de suministro.

• Bienes industriales: reducir aún más los derechos arancelarios, incluída la reducción de las crestas arancelarias, los aranceles elevados y la progresividad arancelaria, así como los obstáculos no arancelarios, en particular respecto de los productos cuya exportación interesa a los países en desarrollo.

• Medidas antidumping y subvenciones: aclarar y mejorar las disciplinas preservando al mismo tiempo los conceptos y principios básicos de esos Acuerdos y sus instrumentos y objetivos.

• Acuerdos comerciales regionales: aclarar y mejorar las disciplinas y procedimientos previstos en las disposiciones vigentes de la OMC aplicables a los acuerdos comerciales regionales.

• Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC): establecer un sistema multilateral de notificación y registro de indicaciones geográficas de vinos y bebidas espirituosas. Protección de las indicaciones geográficas de otros productos relevantes bajo revisión para su implementación en los acuerdos ADPIC.

• Mecanismos de solución de diferencias: mejorar la implementación de las resoluciones y la participación de los países en desarrollo.

• El medio ambiente: negociaciones limitadas a la relación entre las medidas comerciales adoptadas en el marco de acuerdos sobre el medio ambiente y las normas de la OMC, y a la reducción o eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias a los bienes y servicios medioambientales.

• Posibles negociaciones sobre los temas de Singapur: (inversiones, política de competencia, transparencia de la contratación pública y facilitación del comercio), sujeto a una decisión sobre las modalidades de la negociación en la Quinta Conferencia Ministerial, en 2003.

 

5. Cancún (10-14 de septiembre de 2003). La causae causantes del retraso de Cancún fueron los desacuerdos entre los 146 miembros de la OMC participantes, sobre dos áreas de comercio internacional, la agricultura, que es un problema de siempre y los llamados temas de Singapur. Con anterioridad a la Tercera Conferencia Ministerial y a la debacle de Seattle, los desacuerdos entre los miembros de la OMC cubrían todas las áreas, es decir, los ejes norte-sur, oriente-occidente, norte-norte y sur-sur (Das, 2001). Esta vez los desacuerdos entre los miembros se manifestaron claramente en el eje norte-sur. La posibilidad de una división norte-sur se puso de manifiesto bastante antes del comienzo de la Quinta Conferencia Ministerial en Cancún. La divergencia de posiciones entre las economías en desarrollo e industriales ya existía sobre varios temas importantes, incluyendo:

(i) "modalidades" de negociación (que se discuten en la Sección siguiente);

(ii) lanzamiento de las negociaciones del tema de Singapur, que fue decidido en 1996, y su alcance;

(iii) examen del antiguo tema de un comercio bastante intransigente con respecto a la agricultura;

(iv) modalidades para reforzar las actuales provisiones de la OMC sobre tratamiento especial y diferencial (SDT) de las economías en desarrollo, y

(v) examen del problema de la implementación de las economías en desarrollo que no fueron capaces de poner en práctica las recomendaciones de la Ronda de Uruguay.

El progreso de las negociaciones durante la Ronda de Doha fue espasmódico. Se inclumplieron plazos importantes y autoimpuestos, incluidos los relativos a las "modalidades" para las negociaciones sobre la agricultura. Todas las decisiones políticas difíciles se postergaron una y otra vez, lo que sobrecargó el trabajo de la conferencia de Cancún. Sin embargo, no todos los desarrollos de Cancún -o de las negociaciones que tuvieron lugar antes del comienzo de la Quinta Conferencia Ministerial- fueron negativos. Se lograron acuerdos parciales y una fórmula de alcance para dar apoyo al comercio del sector agrícola y al acceso al mercado tanto de sectores agrícolas como no agrícolas, abordándose algunas de las políticas de comercio más distorsionantes en las áreas de subvenciones a las exportaciones y crestas arancelarias. Además, dos áreas en las cuales se podría construir un puente, aúnque con dificultad, entre posiciones de economías en desarrollo e industriales fueron los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), y temas relacionados con la salud pública. Considerado así, no todo el escenario de las negociaciones fue tan sombrío o desprovisto de progreso. Oficialmente, las negociaciones no se abandonaron al no lograrse un acuerdo en Cancún el 14 de septiembre, sino que los miembros decidieron continuarlas en Ginebra con una reunión formal que se programaría después de tres meses del fracaso de Cancún.

  1. Utilizar toda nuestra influencia y peso político dentro de la UE, del FMI, de la OMC y de la OCDE y otros foros, para apoyar los acuerdos de comercio multilaterales.
  2. Utilizar toda nuestra influencia y peso político para incluir la agenda de relaciones de comercio laboral en las discusiones de la Ronda del Desarrollo de Doha y de la próxima Reunión Ministerial el 2005.
  3. Utilizar toda nuestra influencia y peso político para que en cualquier acuerdo relevante, toda promesa por parte de los ricos y todo arreglo previo de retórica política sean respaldados con una mínima hoja de ruta para los estándares laborales esenciales.
  4. Utilizar toda nuestra influencia y peso político para presionar a los gobiernos de los países en desarrollo a implementar las leyes existentes, al mismo tiempo que continúan las reformas legales. Los problemas más importantes respecto a los estándares laborales surgen con el cumplimiento inadecuado de las leyes existentes. En los casos en que existan discrepancias entre estas leyes y las normas internacionales, deberá dejarse claro que los gobiernos podrían ganar en credibilidad y en incentivos financieros para el comercio y el desarrollo, si aprueban reformas laborales en áreas claves.
  5. Invertir en la gente y en las instituciones. La reforma institucional y el refuerzo del cuerpo de inspectores laborales en los países en desarrollo son también importantes, aún cuando estó tomará un tiempo. Entretanto, se pueden tomar pasos que incluyan la creación de mecanismos que permitan a los trabajadores continuar con sus quejas fuera del proceso normal de inspección gubernamental o corporativa, tales como órganos alternativos de solución de disputas y el defensor del pueblo. La Internacional Socialista podría desempeñar un importante papel en esta área.
  6. Expandir y apoyar iniciativas del sector privado. Fuera de cualquier iniciativa pertinente por parte del gobierno, el sector privado (especialmente los requerimientos de gobernanza corporativa multinacionales e internacionales), debería contribuir a mejorar el cumplimiento de los estándares laborales, especialmente a través de un control más amplio de los códigos de conducta de las corporaciones en los países en desarrollo. Las áreas que deberían ser reforzadas son: recursos para entrenamiento y auditores públicos independientes, mutuo reconocimiento entre iniciativas de control que compiten entre si y que cumplen con los mínimos estándares, y una mayor transparencia con respecto a los resultados del control llevado a cabo. La Internacional Socialista podría desempeñar un importante papel en esta área.
  7. Apoyar a las diferentes instituciones no gubernamentales (Agencias de Rotación, movimientos de consumidores) en sus campañas de información de comunicación para denunciar las prácticas laborales que no estén de acuerdo con las normas de la OIT, como descritas más arriba.
  8. Apoyar al Grupo Consultivo sobre la reforma de la OMC establecido por el Director General de la OMC, en la dirección de un paquete de reformas relativamente modesto, pero factible, enfocándose primeramente en la preparación y manejo de las conferencias Ministeriales, y otros medios para mejorar la eficiencia e inclusividad de las negociaciones de la OMC. Nuestro objetivo debería ser mejorar a la OMC, a fin de que continúe siendo la agencia y foro principal para abrir el comercio y reforzar las reglas del comercio, ya que creemos que el alcance multilateral a la cooperación sobre temas de comercio, basado en los principios de transparencia y no discriminación, sigue siendo el método más efectivo y legítimo de manejar el proceso de globalización y las relaciones comerciales entre países.
  9. Asegurar a mediano plazo, la implementación de una "nueva jerarquía de normas internacionales", que asegure un equilibrio justo entre las normas comerciales, sociales, de salud y medioambientales, en el contexto de la reforma de las instituciones internacionales de la ONU, Bretón Woods y la OMC.
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