Declaración de Beirut

Internacional Socialista discute situación de Líbano en reunion extraordinaria en Beirut, 4 de abril de 2005

Original: inglés

El Comité Mediterráneo de la Internacional Socialista, reunido en Beiteddine, Líbano, el 4 de abril de 2005, con la Dirección de su partido miembro en el país, Partido Socialista Progresista, PSP, y con representantes de partidos y organizaciones de la oposición democrática, expresa:

1. su firme condena por el asesinato del ex Primer Ministro Rafik Hariri, cuyo compromiso con su país, su dedicación y liderazgo en el proceso de reconstrucción nacional fue vital y una fuente de inspiración y respeto para el pueblo libanés, como también para la comunidad internacional. El Comité expresa igualmente su condena por el asesinato de civiles que murieron junto a él, y de todo acto de violencia. Permanecemos firmes junto al pueblo libanés en su llamado a esclarecer la verdad con respecto de estos crímenes y apoyamos todas las iniciativas de la comunidad internacional para este fin;

2. su plena solidaridad con el pueblo libanés, con todas las fuerzas democráticas en Líbano, y con su partido miembro, el PSP, en este momento crucial cuando los demócratas de este país ponen de manifiesto su voluntad conjunta para reafirmar la democracia, la soberanía, la independencia y la integridad constitucional de su país para celebrar elecciones libres, justas y transparentes en el próximo mes de mayo;

3. que la Internacional Socialista se compromete a continuar prestando una gran atención a la situación que afecta al Líbano, particularmente en lo que respecta al cumplimiento de la retirada de las fuerzas sirias, en conformidad con los Acuerdos de Taef y el derecho internacional, y la realización de las próximas elecciones que seguirá muy de cerca con una delegación de observadores en el terreno, como lo ha hecho en numerosas elecciones en ésta y otras regiones del mundo;

4. su confianza en el diálogo interno entre las fuerzas políticas libanesas que lleve a un fortalecimiento del papel de los partidos políticos y a una situación de normalidad en la vida política del país, dejando atrás todo uso de la violencia.

    Una nueva oportunidad histórica existe hoy para Líbano, y para la región en su conjunto, para establecer nuevas relaciones y normas políticas que aseguren la paz, la democracia y la prosperidad para todos los pueblos de la región.

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