Actuando ya sobre el cambio climatico, Para lograr una sociedad mundial sostenible

XXIII Congreso de la Internacional Socialista, Atenas, 30 de junio-2 de julio de 2008

Original: inglés

El XXIII Congreso de la Internacional Socialista, consecuente con el continuo trabajo de la Comisión de la IS para una Sociedad Mundial Sostenible, reafirma el compromiso de nuestro movimiento por avanzar hacia una sostenibilidad común en un mundo global cada vez más interdependiente. De primordial importancia dentro de nuestros esfuerzos, es el encontrar respuestas comunes, efectivas y oportunas al fundamental desafío del calentamiento global y del cambio climático.

La Internacional Socialista considera las crisis financiera, alimentaria y energética que se han extendido tan rápidamente de continente en continente, como la última evidencia de que es crucial encontrar respuestas comunes que reconozcan que la naturaleza de los desafíos que enfrenta el mundo de hoy no tiene fronteras.

Al mismo tiempo, la Internacional subraya su convencimiento de que no existe una tarea más urgente que dar una respuesta adecuada al cambio climático, que tenemos solamente entre 10 y 15 años para revertir las crecientes emisiones de carbono para evitar las más severas consecuencias del calentamiento global, incluyendo la considerable elevación de los niveles de los océanos, la desaparición de muchas especies animales y vegetales y los casos de clima extremo que van en aumento.

El desafío que se nos presenta es el de responder a los desafíos interrelacionados de combatir el cambio climático, resguardando la seguridad de las fuentes de energía y abordando el enorme aumento de los precios energéticos que dañan nuestras economías, especialmente a aquéllos que no pueden afrontar los altos precios. La manera correcta de seguir combatiendo el cambio climático y enfrentando la crisis energética es tomando medidas inmediatas para incrementar nuestra eficiencia energética y nuestra cuota de energías renovables, ambas en ayuda de un desarrollo sostenible.

La Internacional Socialista se sintió alentada por la urgencia expresada por más de 180 naciones representadas en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en Bali en diciembre de 2007 y la opinión generalizada de que toda demora en reducir el calentamiento global aumentará el índice del impacto que produce el clima adverso sobre los sistemas ecológicos ya frágiles en el mundo. Con este fin, la IS considera que no podemos dejar que la temperatura media global exceda los 2 grados Celsius y declara su adopción de esta meta de 2 grados Celsius como la piedra angular de un acuerdo integral que esperamos sea alcanzado en Copenhague en el 2009. Dentro de los próximos 10 a 15 años, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberán adaptarse a un cambio que les permita alcanzar la meta de los 2 grados Celsius.

La Internacional saluda además el acuerdo alcanzado en la Conferencia de diciembre, incluyendo la Hoja de Ruta de Bali y el Plan de Acción de Bali, que iniciaron un proceso de negociaciones destinado a lograr a fines del año 2009 un nuevo régimen de cambio climático que suceda al Protocolo de Kioto cuando éste expire en el 2012.

Aunque la Internacional se mostró preocupada de que en Bali no se acordaran metas específicas para reducir las emisiones, ella permanece optimista de que la flexibilidad y el espíritu de cooperación demostrados por muchas naciones en la Conferencia sigan presentes a medida que el proceso avanza y que las metas y acciones a que se llegue en un acuerdo post-2012, provean las respuestas adecuadas a los desafíos destacados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC).

A este respecto, reconocemos que el panorama más ambicioso para el PICC y las correspondientes medidas para limitar el daño, requeriría que las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcancen su nivel más alto en los próximos 10 a 15 años y se reduzcan a los niveles más bajos, muy por debajo de los niveles del año 2000, para mediados del siglo XXI. Las diferentes medidas para la reducción de las emisiones deben ser flexibles y deben ser determinadas de acuerdo a las condiciones particulares de cada país.

La Internacional nota como algo positivo el acuerdo alcanzado en la siguiente reunión de la ONU sobre Cambio Climático en Bangkok en abril, para adoptar un calendario de negociaciones que culminará con un acuerdo en la conferencia programada para diciembre del 2009 en Copenhague. Sin embargo, las dificultades enfrentadas durante el encuentro de Bangkok y durante la más reciente reunión de seguimiento celebrada en Bonn en junio, evidencia la especial importancia y urgencia de hacer resaltar un sentido de necesidad y propósito compartidos para asegurar una mejor cooperación entre las naciones.

La Internacional vio con satisfacción que en Bonn el proceso hizo avances tendientes a alcanzar negociaciones específicas sobre temas concretos que deben ser abordados como parte del acuerdo anticipado de Copenhague, y que los participantes acordaran incrementar los esfuerzos relacionados con la transferencia de tecnología práctica, particularmente destinada a Africa, a naciones de islas pequeñas y a los países menos desarrollados, y hacer más eficiente el acceso a fondos para adaptación al cambio climático.

Sin embargo, la Internacional Socialista cree que el trabajo más difícil queda por hacerse, particularmente con respecto a lograr acuerdos a corto y largo plazo, objetivos ambiciosos e internacionalmente vinculantes para reducir las emisiones, y que el cumplimiento de esta tarea requerirá de un nivel de esfuerzo de colaboración sin precedentes entre las naciones del mundo.

A medida de que el proceso avanza hacia la próxima reunión programada para agosto en Accra, y hacia la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático programada en Poznán, Polonia, en diciembre del año en curso, la Internacional toma nota de que queda menos de un año y medio para lograr un acuerdo integral a fines del 2009, y que las naciones deben mantenerse decididas y enfocadas alrededor de los temas clave que deben abordarse como parte de dicho acuerdo.

El cambio climático está produciendo un mundo con demandas que evolucionan y son cada vez más urgentes sobre los recursos de las naciones, con posibles focos críticos que podrían dar como resultado conflictos relacionados con el acceso a la energía y a los recursos naturales, y un aumento de las tensiones vinculadas a flujos migratorios medioambientales, la propagación de enfermedades contagiosas y otros problemas de salud, y las crecientes presiones en general sobre países y regiones más vulnerables.

Asegurar un sistema internacional capaz de responder a los desafíos requiere de liderazgo y de respeto mutuo entre naciones en desarrollo y desarrolladas, lo que necesitará un grado más alto de solidaridad del que se ha visto hasta ahora. A este respecto, un aspecto esencial para conseguir una forma de gobernanza global más justa y efectiva es la reforma de las Naciones Unidas, lo que significa que los estados miembros de la ONU deben redoblar sus esfuerzos por revitalizar y reestructurar esta indispensable institución, basada en la interacción democrática entre naciones y en respuestas multilaterales más firmes y más coordinadas a los desafíos que enfrenta el mundo de hoy.

La Internacional cree que la agenda global para responder al cambio climático debe estar ligada a un mayor esfuerzo para reducir la pobreza; debe incluir un aumento de los esfuerzos para cancelar la deuda de los países más pobres y reducir las barreras al comercio para dar a los países en desarrollo un mejor acceso a los mercados; y debe asegurar que el desarrollo económico sea no solamente más ecológico sino que también más justo y sostenible, y que las preocupaciones climáticas sean una parte importante e integral del desarrollo de políticas de desarrollo nacionales e internacionales.

Una tarea crucial es asegurar el financiamiento y la inversión necesarios –a través de la creación de un nuevo marco financiero internacional- para promover un crecimiento económico bajo en carbono y sostenible, particularmente en las naciones en desarrollo, y apoyar avances tecnológicos eficientes que contemplen el calentamiento global, como también la transferencia de las necesarias tecnologías al mundo en desarrollo. Además, mayores inversiones y subsidios deberían ser canalizados hacia la generación de energía alternativa limpia y de programas de conservación de energía.

La Internacional Socialista está convencida de que existe un gran potencial para el uso efectivo de mecanismos apropiados de mercado, como la comercialización del carbono. Sin embargo, estamos conscientes de que el cambio climático es el más grande y más amplio fracaso de mercado que el mundo jamás haya visto y las soluciones de mercado por si solas son insuficientes y no proveerán ni el apoyo financiero ni los recursos necesarios para alcanzar la combinación requerida de una profunda reducción de las emisiones, adaptación a las ya cambiantes condiciones del clima, seguridad energética y un sano y equitativo desarrollo económico.

La Internacional subraya además que la determinación política y negociaciones basadas en la solidaridad y la fe en un futuro común, deberían estar al centro del proceso de toma de decisiones al abordar el cambio climático. Debido a que los mercados por si solos no pueden proveer las soluciones, el compromiso político es necesario para dar los incentivos y para guiar al mercado, de manera que sus acciones beneficien al medio ambiente y respalden un crecimiento económico más ecológico y más equitativo.

La activa solidaridad entre el mundo desarrollado y en desarrollo debe incluir apoyo técnico y económico a aquellos países con menos posibilidades de reducir sus emisiones de gas y adaptarse a los impactos del cambio climático. Los compromisos de naciones individuales deberían basarse en niveles de emisiones pasadas, presentes y futuras y en la capacidad económica del país para reducirlas, bajo el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y de capacidades respectivas. Las naciones más ricas con el mayor volumen de emisiones deberían ser las primeras en reducir sus emisiones en mayor cantidad.

Un área de acción particularmente crítica para promover y lograr una respuesta global más uniforme al cambio climático es aumentar la toma de conciencia por parte del público, comenzando con la educación. La Internacional observa con satisfacción la creciente conciencia entre los ciudadanos en muchas partes del mundo, pero cree que deben realizarse mayores esfuerzos para educar especialmente a la juventud, poniendo un énfasis especial en los intercambios de mejores prácticas y programas más extensos de ayuda al público, tanto en la esfera política como a nivel de comunidades.

Debe también darse pleno apoyo al papel vital que cumple la comunidad científica al monitorear los sistemas naturales del planeta y al mantener informados a las instituciones globales, a los gobiernos nacionales y al público en general, acerca de los efectos del calentamiento global, como también al proveer recomendaciones sólidas y detalladas y proyecciones sobre tendencias futuras. Una mayor inversión para la investigación y el desarrollo es crucial para asegurar que el mundo pueda confiar en la mejor ciencia y beneficiarse con estudios de más largo alcance y profundidad.

La Internacional nota asimismo positivamente la manera en que han ido evolucionando recientemente -aunque con lentitud- las actitudes del sector privado con respecto al calentamiento global. Esto es evidente entre algunas grandes corporaciones y también en pequeñas empresas. Consideramos la protección del clima no como una amenaza a nuestras economías sino como una gran oportunidad empresarial. Desde una perspectiva a largo plazo, y ya existente en muchos casos hoy en día, las nuevas tecnologías van de la mano con el crecimiento económico. A corto plazo, el apoyo público es a veces necesario para hacer rentables las inversiones ecológicas y para asegurar una cooperación más productiva y asociaciones genuinas entre los sectores público y privado.

Por estas razones, la IS alienta decididamente la transformación de las economías en economías de bajo uso de carbono, promoviendo tecnologías sostenibles y seguras, ya existentes o en desarrollo, recompensando la innovación y el cambio, y facilitando la combinación correcta de políticas, medidas e incentivos.

Un mayor progreso requiere también que los gobiernos den un claro sentido de orientación, incluyendo políticas que definan metas ambiciosas pero alcanzables y objetivos concretos, tanto para empresas privadas como estatales, promuevan prácticas cuidadosas del medio ambiente, alienten las inversiones y la investigación, y aseguren que los comportamientos que dañan al medio ambiente se responsabilicen en términos de multas y restituciones.

La Internacional Socialista cree asimismo que para proteger el medio ambiente es necesario cambiar los modos de producción y de consumo de la energía en todos los niveles de la sociedad. A este respecto, deben efectuarse cambios en la actitud, en el comportamiento y en las aplicaciones de la tecnología, a fin de crear una mayor eficiencia en el uso y conservación de la energía. Una importante medida a tomar para implementar los objetivos de alcance económico es la de hacer un examen sectorial para identificar las áreas con altas emisiones y adoptar políticas adecuadas para reducirlas.

La Internacional comprende que muchas de las necesarias políticas y nuevas iniciativas no serán fáciles de implementar. Pero no existe otra manera de proceder, ya que cualquier demora en nuestras acciones comprometerá nuestra capacidad de responder efectivamente al cambio climático. Ahora, más que nunca, debe darse a las instituciones globales, la capacidad, la flexibilidad y la autoridad para responder a las crecientes expectativas y demandas de nuestros ciudadanos para lograr un mundo mejor. Hoy día, profundamente conscientes de la responsabilidad que compartimos para con las futuras generaciones y teniendo siempre presente las trágicas consecuencias si no actuamos ahora, la Internacional Socialista reafirma su inquebrantable compromiso por trabajar para alcanzar una sociedad sostenible, más justa y más humana.

 

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