Por una economia con empleo, crecimiento y proteccion social: la respuesta socialdemocrata a la crisis financiera

XXIV Congreso de la Internacional Socialista, Ciudad del Cabo, 30 de agosto-1 de septiembre de 2012

Original: inglés

A. Las repercusiones de la crisis financiera y la frágil situación de la economía global

La actual crisis financiera amenaza el crecimiento y la sostenibilidad económica en todos los continentes. La continua inestabilidad en el sistema bancario, la recesión en la Zona Euro y el crecimiento más lento del esperado en los Estados Unidos y en las economías emergentes continúan caracterizando el estado de la economía global.

De acuerdo con las últimas informaciones, el crecimiento global bajará al 3,5% en 2012, 0,1% más bajo que el pronóstico para abril 2012 y significativamente más bajo que el crecimiento de 5,2% en 2010 y 3,8% en 2011. Claramente, las políticas adoptadas hasta ahora a nivel global, regional y nacional no fueron lo suficientemente oportunas o eficientes para abordar la recesión económica y permitir una recuperación más fuerte.

Africa enfrenta algunas de las más difíciles circunstancias económicas. El crecimiento estable en gran parte del Africa Sub-Sahariana no se ve traducido ni en una reducción de la pobreza ni en desarrollo sostenible. Además, Africa enfrenta los desafíos de los Países Menos Desarrollados: seguridad alimentaria, asistencia sanitaria básica, educación, y una inmensa falta de acceso a la irrigación, agua potable y electricidad. En estas circunstancias los derechos humanos y necesidades básicas son casi imposibles de obtener. La crisis global, que se origina en el Norte tendrá un efecto desproporcionado sobre los africanos, incluyendo un posible descenso de la asistencia al desarrollo.

En Europa, la economía de la Zona Euro se contrajo aún más en 0,2% desde abril 2012, mientras en el primer trimestre de 2012 la tasa de crecimiento fue cero. El dogma de una mayor disciplina fiscal impuesto por la mayoría conservadora en Europa ha llevado a un círculo vicioso de recortes presupuestarios, prolongando la recesión, reduciendo el consumo privado y un alarmante aumento del desempleo especialmente entre los jóvenes.

En los Estados Unidos, las últimas informaciones muestran un crecimiento de 2%, menor que el esperado a comienzos de 2012. El gasto en consumo ha bajado, la creación de empleos ha disminuido, la tasa de desempleo permanece alta, al mismo tiempo que la situación en Europa y la recesión en los mercados emergentes tienen un efecto negativo en las exportaciones.

El crecimiento ha disminuido también en un gran número de las principales economías emergentes, especialmente en Brasil, China e India, debido a condiciones externas inestables y un descenso de la demanda interna. Solamente en Oriente Medio y en Africa del Norte y Sub-Sahariana se espera que el crecimiento permanezca estable en 2012.

Al mismo tiempo, la crisis ha retrasado el progreso hacia la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuando el apoyo financiero y la asistencia al desarrollo para los países se reducen a niveles más bajos de los esperados. Muchos países en desarrollo han también visto demoras en las inversiones en la industria extractiva como resultado de la crisis financiera. Es esencial que los países de la OCDE cumplan e implementen sus compromisos de asistencia al desarrollo, en particular aquéllos para los Países Menos Desarrollados.

Teniendo en cuenta los factores mencionados más arriba, la Internacional Socialista apoya un enfoque progresista e integrado de la crisis, dando igual importancia a las preocupaciones financieras, económicas, sociales y medioambientales. Sólo en base a este enfoque será posible corregir la profunda desigualdad e injusticia que define actualmente a la economía global.

Nuestra familia política progresista siempre ha estado al frente de los desarrollos desde el comienzo de la crisis. En 2009 nuestro Presidium se dirigió a la Cumbre del G20 que tuvo lugar en Pittsburgh en esa ocasión, demandando un enfoque más equilibrado e inclusivo de la crisis, centrado en políticas no “solamente de austeridad”, sino en medidas que combinen la consolidación fiscal con empleos y crecimiento.

 

B. Tendencias negativas y creciente desigualdad

Junto con las consecuencias de la crisis financiera global, la mayor concentración de la riqueza lleva a una desigualdad más profunda entre países y dentro de ellos. En muchos países en todo el mundo los salarios se han estancado o disminuido y todo aumento en los ingresos resultantes de la recuperación ha ido a manos del 1% que recauda los más altos ingresos. En los Estados Unidos, por ejemplo, este 1% recauda casi un cuarto de los ingresos de la nación y controla el 40% en términos de riqueza. Los sectores más vulnerables de la sociedad no solamente sufren el empeoramiento de sus condiciones sino que al mismo tiempo la clase media se está reduciendo, lo cual tiene importantes repercusiones políticas.

Nuestro movimiento debe enfrentar una serie de políticas que socavan los derechos sociales que hemos logrado luego de años de lucha. Los conservadores hacen uso de la crisis financiera para reescribir la historia y encuentran pretextos para aplicar políticas neoliberales. Culpan al estado de bienestar por la crisis y tratan de desmantelar la protección social.

Hoy día, sin embargo, es evidente que la crisis financiera no fue causada por un gasto excesivo por parte del gobierno. No fue causada por el costo de la seguridad social o porque la gente no trabajaba lo suficientemente duro. Las verdaderas causas de la crisis financiera fueron las políticas y acciones de deliberado alto riesgo que precipitaron directamente un colapso casi total del sistema financiero.

Como resultado de ello, la necesidad de corregir la creciente desigualdad nacional y global no es sólo económica sino que también e social. La creciente desigualdad ha provocado en todo el mundo una sensación de injusticia, la sensación de que no se ha reclamado a los responsables de la crisis que asuman la irresponsabilidad de sus acciones, la sensación de que siguen gozando de sus beneficios mientras que el ciudadano común sufre por la crisis y debe pagar las cuentas.

 

C. Prioridades para el movimiento progresista

1. Una Política Fiscal Progresista

Con el fin de luchar contra la desigualdad y por incrementar la justicia social, es necesario contar con una estrategia fiscal progresista; una estrategia que pueda al mismo tiempo ayudar a estabilizar la economía. Para esto se requiere aumentar la demanda agregada. Esto puede lograrse mediante varios mecanismos y herramientas financieras innovadoras, incluyendo una tasa bancaria o un aumento en el impuesto a las rentas de los que recaudan más altos ingresos, redistribución de la riqueza de arriba hacia abajo; la introducción de un Impuesto a las Transacciones Financieras (FTT); un nuevo sistema global de reservas que pueda dar a los países en desarrollo acceso al financiamiento, dándoles poder de compra y ayudando a dirigir la demanda usando recursos que de otra manera estarían inactivos; y estableciendo nuevas instituciones financieras tales como bancos de desarrollo y bancos verdes que puedan crear nuevos mecanismos de crédito, permitiendo una vez más el flujo de crédito y dar mayor liquidez para asegurar que los recursos respondan a las necesidades públicas.

2. La necesidad de un cambio de paradigma – abordar una estrategia de sólo austeridad

Para muchos gobiernos e instituciones internacionales de todo el mundo, la austeridad es presentada como un remedio para la crisis, a pesar de que hasta ahora no ha resultado en crecimiento en ninguno de los casos donde se ha tratado explícitamente como política. No existe ningún ejemplo de economía importante, y menos aún en la Zona Euro -la más grande del mundo- que logre recuperarse como resultado de la austeridad. Hoy en día, es más evidente que nunca que la austeridad ha fracasado en resolver los problemas fiscales en Europa y en muchos casos ha llevado a una recesión más profunda, a un mayor desempleo y a menores ingresos tributarios.

Se necesita emprender un nuevo camino más allá de la austeridad. Debe haber un enfoque que asegure el crecimiento y proteja a la economía contra los ataques especulativos. En este momento de bajo crecimiento y alto desempleo, es crucial expandir las inversiones, estimular el crecimiento y asegurar que la economía esté mejor preparada para el futuro.

Además, lo que necesitamos hoy es un planteamiento audaz, basado en una nueva cultura de solidaridad, una solidaridad activa que funcione separada y simultáneamente a diferentes niveles: económico, político y social. De otra manera cualquier gobierno que actúe solo arriesga ser aplastado por los mercados y las agencias de calificación crediticia. Se necesita una acción común e iniciativas creativas para encontrar un cambio de paradigma fuera de las fracasadas políticas de austeridad;ésa es la única manera de lograr una recuperación sostenible.

3. Reforzar la regulación para un sistema financiero más transparente

Una efectiva regulación del sector bancario es la única manera de evitar una vuelta a los excesivos riesgos y prácticas poco éticas que reinaban en muchas instituciones financieras. Algunos países han comenzado a separar el comercio especulativo de la banca minorista, una tendencia que necesita ser apoyada.

A corto y mediano plazo se necesita seguir trabajando para evitar volver a convertirse en rehenes de los ataques especulativos que amenazan la estabilidad y sostenibilidad de nuestras economías. Una estricta regulación de los fondos especulativos de cobertura y de toda actividad bancaria superficial serán pasos encaminados en la dirección correcta. La Internacional cree que es necesario adoptar una nueva estructura de regulación para mitigar los riesgos que presentan los fondos especulativos de cobertura al sistema financiero global. Esto será posible solamente si se provee a los reguladores con medidas efectivas para hacer cumplir unas estrictas reglas financieras.

Deberíamos abordar igualmente el tema de las agencias de calificación crediticia que operan con una total falta de control. Hasta que no contemos con una mejor regulación y control de estas agencias, continuarán representando una seria e inmediata amenaza para la estabilidad financiera global.

Existe una urgente necesidad de desmantelar los paraísos fiscales, cerrar el vacío legal y crear sistemas automáticos de intercambio de registro de impuestos. Esto podrá tener lugar solamente bajo los auspicios de una nueva Arquitectura Financiera Global, que aumente significativamente la transparencia y refuerce el cumplimiento de las regulaciones. De acuerdo a informes recientes, al menos 21 mil billones de dólares de riqueza privada no gravada fue invertida en paraísos fiscales en 2010. La cifra, derivada de activos offshore bajo depósitos de administración y activos en custodia de los principales bancos individuales globalmente, es igual a más de un cuarto del PIB global.

4. Una nueva Arquitectura Financiera Global

Como queda evidenciado con la continua crisis, el modelo económico actual necesita adaptarse a los actuales desafíos. Para ello necesitamos una nueva Arquitectura Financiera Global que provea instituciones globales que puedan garantizar estabilidad y manejo del riesgo.

Una nueva Arquitectura Financiera Global multipolar deberá crear un nuevo marco regulatorio que asegure la seguridad del sistema financiero; proteja a los consumidores; mantenga la estabilidad económica; y garantice el acceso a las finanzas para todos, en particular a través de la institucionalización de un sistema más accesibles basados en la solidaridad. Un nuevo marco regulatorio podrá tener éxito solamente si se cumplen adecuadamente las regulaciones.

A largo plazo, se necesita invertir en el futuro a fin de reducir las injusticias y garantizar la igualdad inter-generacional. Para los miembros de nuestra familia política se trata también de asegurar que nuestra visión de un Estado Global de Bienestar queda garantizada para las presentes y futuras generaciones.

 

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