Paz, Democracia, Solidaridad entre pueblos y culturas

CONSEJO DE ATENAS - Paz, Democracia, Solidaridad: entre pueblos y culturas, 30-31 de enero de 2006

Original: inglés

Unir a las personas en base a los valores socialdemócratas y creer en una humanidad común son factores centrales del trabajo de la Internacional Socialista, ya que siguen siendo la única forma de promover la paz en el mundo y responder efectivamente a los difíciles y urgentes desafíos globales que van en aumento.

El planeta, con cada generación, parece ser cada vez más pequeño. Más y más, en todas partes crecen los pueblos que se ven lanzados unos sobre otros debido a la difusión de nuevas tecnologías y sistemas de comunicación y a las migraciones masivas hacia el Norte y los centros urbanos. Las consiguientes presiones económicas y sociales intensifican la competencia por los recursos de la Tierra que se van disminuyendo y ponen nuevas y crecientes presiones sobre un medio ambiente ya muy débil.

A medida que el mundo evoluciona y se hace cada vez más interdependiente, las disputas entre los pueblos debido a diferencias culturales y étnicas, se vuelven más destructivas y dañinas, y son los inocentes y los sin armas, en particular las mujeres y los niños, las principales víctimas. La violencia a su vez, inflamada por el odio, socava los esfuerzos de la mayoría no violenta que se esfuerza por construir formas de gobernanza democrática sensible a las necesidades de todos los ciudadanos.

La Internacional Socialista rechaza la noción del choque de civilizaciones impulsada por unos pocos que buscan justificar o esconder sus intenciones para lograr objetivos políticos, económicos o religiosos por medio del uso de la fuerza. Esto resulta solamente en más divisiones y ciclos de retribución, y mina los esfuerzos por hacer extensivos a todos los potenciales beneficios de la globalización.

Los miembros de la Internacional por lo tanto, se comprometen a redoblar esfuerzos en sus propios países, y a niveles regional e internacional, para incentivar el entendimiento y la cooperación entre aquéllos de diferentes culturas, razas y religiones, y promover políticas enérgicas, democráticas de participación e inclusión, basadas en un derecho universal a la ciudadanía, capaz de transformar la diversidad en poder de fuerza.

La Internacional subraya la importancia de establecer lazos especialmente entre los pueblos de diferentes culturas y religiones, y reafirma su compromiso a mejorar el diálogo, promoviendo el respeto mutuo. Necesitamos reforzar la tolerancia y la moderación en todas partes, con el fin de forjar una alianza global contra la violencia en todas sus formas.

Para avanzar estos esfuerzos se debe implantar la confianza, lo cual depende, especialmente desde el punto de vista del ciudadano común, de mantener una actitud abierta durante cualquier proceso de compromiso, ya sea a nivel local, nacional, regional o internacional, y de la honestidad y responsabilidad política de todas las partes involucradas.

La Internacional aboga también por una mayor participación de las mujeres, tanto en el trabajo para aumentar la comunicación a través de las fronteras culturales como en el proceso político a todo nivel. La violencia dentro y entre las naciones tiene el efecto más profundo y peligroso sobre las mujeres, y cuando se les ha dado la oportunidad ellas han demostrado ser las más creativas cuando se busca el común denominador necesario para resolver los conflictos en forma pacífica, y las más decididas cuando se trata de construir las instituciones de democracia necesarias para asegurar que la paz sea duradera.

Los partidos y organizaciones miembros de la Internacional provienen de cada continente, ellos traen la perspectiva de muchos lugares, historias y religiones a nuestro movimiento y lo enriquecen a través de su diversidad. Al mismo tiempo, todos reconocen que una de las principales tareas debe ser la de unir a las personas de naciones y culturas diferentes alrededor de la idea de emparejar las diferencias sociales y económicas que se encuentran en la raíz de muchos de los conflictos en el mundo de hoy.

Esto significa reforzar la democracia a todo nivel: replantear la gobernanza a niveles global, nacional y local, especialmente la reforma y revitalización de unas Naciones Unidas más equilibradas; reforzar el proceso e instituciones de la democracia en naciones donde existan, construirlas y desarrollarlas donde no lo sean; y crear redes transnacionales de gobiernos socialdemócratas en ciudades y pueblos, para promover un mayor contribución ciudadana sobre los temas que los afectan.

La necesidad de paz y democracia nunca ha sido más crítica. Para la Internacional Socialista, la clave para superar los desafíos que surjan por el camino, especialmente cuando las fuerzas de división en el mundo permanecen tan fuertes, es la solidaridad socialdemócrata - una solidaridad que pone a la gente primero, que rechaza aceptar la injusticia y que inspira a nuestro movimiento a trabajar cada vez más decididamente para asegurar que las voces de todos los pueblos sean escuchadas y que todos tengan la oportunidad de contribuir a asegurar un futuro mejor.

 

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