Resolución sobre las Lecciones de Fukushima y el Porvenir de la Engergía Nuclear

CONSEJO de ATENAS: mundo árabe - paz en el Oriente Medio - energía nuclear, 1-2 de julio de 2011

 

El Consejo de la Internacional Socialista, reunido en Atenas los días 1° y 2 de julio de 2011, reitera su solidaridad con Japón, nación golpeada por un terremoto de 9 grados de intensidad el 11 de marzo pasado. El terremoto, agravado luego por el tsunami que originó, con olas de más de treinta metros e inundaciones en extensas zonas de su territorio, resultando especialmente afectada la Región de Tohoku, dejó el desolador balance de quince mil muertos, siete mil personas aún desaparecidas, cien mil desplazados. La pérdida de vidas, la destrucción material y las consecuencias económicas de la catástrofe, han dejado en el pueblo japonés profundas marcas y el temor a que en el porvenir se puedan repetir circunstancias como las conocidas hace cuatro meses atrás. Los miembros de la Internacional Socialista acompañarán a sus compañeros japoneses en el proceso de reconstrucción que llevan adelante.

Aún cuando este tipo de catástrofes no pueden ser evitadas, sí es posible adoptar medidas para prevenir sus efectos y aminorar sus consecuencias. Los partidos miembros de esta Internacional Socialista tienen un compromiso permanente con la gente, su integridad física y la seguridad de la vida humana. Por lo mismo, el Consejo manifiesta su especial preocupación por el accidente de la planta de energía nuclear de Fukushima y formula un llamamiento a la Comunidad Internacional para animar un debate político, social y científico que permita sacar lecciones de este evento mayor.

En años recientes, en el período comprendido entre los desastres de Chernobyl y Fukushima, la energía nuclear fue promovida por algunos como una energía limpia. Estos mismos promotores afirmaron que los riesgos, por fenómenos naturales o humanos, eran marginales y que los residuos radiactivos eran controlables con el adecuado transporte y almacenamiento. El accidente de Fukushima nos obliga a revisar nuestras concepciones en relación con la utilización de este tipo de energía. Su importancia en la matriz mundial representa el 7%, elevándose a 15% en la producción de electricidad. La oferta energética nuclear se ha mantenido estable durante los últimos veinte años, en claro contraste con la evolución que han conocido en su desarrollo las energías solar, eólica o los biocarburantes.

El control y la regulación con las que actualmente opera la industria nuclear también deben ser revisados a la luz de la experiencia de Fukushima. Una especial mención merece la necesidad de elevar los estándares de seguridad de instalaciones en zonas sísmicas o inundables. Al mismo tiempo, la participación y consulta de la población deben ser fomentadas y reforzadas. Los estudios de impacto ambiental y social en los proyectos nucleares deben ser particularmente exigentes.

La Internacional expresa su confianza en que las autoridades japonesas continuarán desplegando con rapidez y decisión los esfuerzos conducentes a contener los efectos de este desastre. El Consejo apoya a su partido miembro SPD de Japón en su propuesta por terminar con la producción de energía nuclear en esa nación para 2020; entendiendo que lo anterior implica suspender la construcción de nuevas plantas nucleares, no reparar o volver a poner en funcionamiento las que ya hayan sido afectadas y progresivamente reemplazar la energía nuclear por otras fuentes más seguras y ambientalmente sostenibles. En este proceso de reconversión, se propone también dar prioridad al cierre de las centrales nucleares más antiguas y potencialmente peligrosas. La Internacional apoya también la propuesta de su partido miembro en Japón por fomentar el desarrollo de energías limpias y renovables, con miras a que éstas cubran el 100% de la matriz energética de su país en 2050.

La Internacional seguirá con atención el desarrollo de los anuncios recientemente dados a conocer por parte de gobiernos de algunos países industrializados en orden a iniciar reconversiones progresivas en su matriz energética que les permitan terminar con la producción nuclear a mediano plazo, así como de sus implicancias económicas y sociales.

Finalmente, la Internacional nuevamente destaca el rico trabajo que ha llevado adelante durante los últimos años su Comisión por una Sociedad Mundial Sostenible y la alienta a proseguir con su tarea. La Comisión ha abogado por la utilización de energías renovables y ha subrayado en su Informe que la energía nuclear no representa una solución de mediano y largo plazo, por cuanto tiene los problemas de los residuos, la seguridad para la vida humana y los riesgos ambientales. La Internacional y sus partidos miembros reiteran su compromiso en orden a seguir trabajando en la construcción de un mundo sostenible, en el que la energía sea más limpia, más segura y esté al servicio del desarrollo de nuestros pueblos.
 

 

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