Declaración - 50 Años de Solidaridad

CONSEJO DE LISBOA - 50º aniversario de la Internacional Socialista, 29-30 de junio de 2001

Original: inglés

La socialdemocracia constituye un movimiento mundial que ha ido creciendo de manera continua desde el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Francfort en 1951, proporcionando una base común para todos aquellos que buscan el progreso y la justicia en el seno de nuestra sociedad, así como la afirmación de los derechos tanto del individuo como de la comunidad. Nuestra familia incluye en estos momentos a más de 140 partidos y organizaciones socialdemócratas, socialistas y laboristas, activos en prácticamente todos los países de todos los continentes, mientras numerosos otros partidos políticos y organizaciones afines aspiran a convertirse en miembros.

El crecimiento y el dinamismo de la Internacional se fundamentan en nuestra prolongada fidelidad a un conjunto de valores fundamentales – entre los cuales se encuentra, primero y principalmente, la solidaridad, la expresión más profunda de nuestra fe en la existencia de una humanidad común; una fe arraigada en la compasión y en nuestras acciones en nombre de todas las víctimas de la injusticia. Tal y como manifestamos en la Declaración de Principios de la Internacional Socialista adoptada en el XVIII Congreso celebrado en Estocolmo en 1989, ‘La actual interdependencia mundial, sin precedentes en la historia, realza aún más el valor de la solidaridad, que se ha convertido en un imperativo para que la especie humana sobreviva’.

La solidaridad consiste en situar a las personas en primer lugar. La Internacional cree que todos los habitantes de nuestro planeta deben estar a cargo de dar forma al futuro, colaborando en la vida cotidiana y formando lazos a través de los océanos. Para ello deben gozar de libertad en el pleno respeto a los derechos humanos –derechos que deben ser garantizados de igual manera para los hombres y las mujeres, incluyendo los derechos básicos tales como los derechos sociales, económicos y laborales– derechos que siempre hemos defendido.

Nuestra solidaridad siempre ha estado del lado de las personas que buscan ser libres de toda forma de dominación. Durante el siglo XX, los gobiernos socialdemócratas lideraron la iniciativa de promover la independencia nacional de las regiones colonizadas del mundo en desarrollo, tal y como se destacó en la Declaración de la IS proclamada en la reunión del Consejo celebrada en Oslo en 1962. Nuestro apoyo por la autodeterminación ha continuado desde entonces, así como nuestra creencia de que un gobierno democrático – junto con los derechos políticos, la justicia y la igualdad de oportunidades económicas – debe ser la piedra angular de toda nación en el mundo.

Durante la década de los 70, la expansión mundial de la Internacional se aceleró de acuerdo con la prioridad que dimos a la solidaridad Norte-Sur, ya que cada vez más gente depositaba en nosotros sus esperanzas de construir un futuro mejor. En América Latina y en el Caribe siempre estuvimos en primera línea en la lucha contra las dictaduras y el apoyo a los derechos humanos y, hoy en día, continuamos con nuestro trabajo para profundizar la democracia y fomentar un cambio social positivo.

La influencia de la Internacional también se expandió en Oriente Medio, y una de las razones fue nuestra labor para promover el diálogo y la cooperación internacional como factores esenciales para distender la situación de conflicto existente. Acogimos a nuevos partidos miembros de esta región, redoblamos nuestros esfuerzos para tender puentes entre los diferentes pueblos, condición necesaria para alcanzar la paz, y nos hemos mantenido firmes durante los periodos más difíciles.

Habiendo dado aliento y esperanza a las fuerzas democráticas de la Europa Central y Oriental durante la Guerra Fría, la Internacional amplió su actuación en apoyo de las históricas transiciones democráticas, ya que siempre confiamos en que se realizarían. Desde 1989, nuestra acción ha fortalecido la socialdemocracia a lo largo de toda la región.

La Internacional, líder en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, también amplió su labor a través de todo el continente africano. Hemos dado un mayor énfasis a la resolución de conflictos, al apoyo a la democracia multipartidista y a la integración equitativa de las naciones africanas en la economía mundial; y, hoy en día, las personas de la región otorgan gran importancia a lo que hacemos y decimos.

También hemos difundido ampliamente nuestro mensaje en Asia y en el Pacífico. Al enfrentarnos a las cuestiones clave de la región – tales como los derechos de la mujer y la lucha común en defensa del desarrollo de la democracia – la Internacional ha reunido en el seno de nuestro movimiento a partidos y organizaciones procedentes de todos los puntos de esta amplia región, y la socialdemocracia se ha convertido en una de las principales alternativas políticas para todos los habitantes de Asia y del Pacífico.

Hace tiempo que la Internacional percibió que el Mediterráneo era un punto crítico para el desarrollo de la cooperación regional e inter-regional, y es uno de los principales partidarios de un partenariado euro-mediterráneo más dinámico y más profundo. El trabajo realizado por nuestros partidos miembros de las naciones africanas, europeas y de Oriente Medio que rodean el Mediterráneo por la consecución de este objetivo constituye una expresión concreta de nuestra fe en el futuro compartido por todos los pueblos de estos países ribereños.

Con la aparición de nuevas prioridades en un mundo en cambio, también nos hemos centrado con renovado énfasis en cuestiones económicas y medioambientales; así como en la paz, la democracia y los derechos humanos, y los gobiernos locales. Esto forma parte de los amplios esfuerzos de la Internacional dirigidos a enfocar la globalización de una manera positiva, desde la utilización de la tecnología hasta los flujos migratorios de las personas, desde la economía mundial hasta la importancia de la sociedad civil. A la vez que reconocemos el potencial del cambio global, también creemos que debe ser un cambio guiado, de manera abierta y democrática, a través de instituciones nacionales e internacionales, de modo que se pueda invertir el curso de determinadas amenazas – la concentración de la riqueza, la persistencia de la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y la degradación del medio ambiente.

Si la socialdemocracia nació como respuesta a la injusticia y al conflicto en algunas partes de mundo, hoy somos un movimiento mundial, que responde a los desarrollos a escala mundial que afectan a toda la humanidad. Si en el pasado la propiedad y el control de la tierra y la industria constituían la base de la desigualdad y de la injusticia, hoy ocupan ese lugar la propiedad del conocimiento y el control de los flujos de información.

Por lo tanto, la Internacional Socialista está comprometida en favorecer el talento y las capacidades de las personas – la construcción de capital humano – de manera que todos puedan beneficiarse de la oportunidad que supone la participación en el crecimiento económico mundial. La inversión en las personas, particularmente en educación y salud, es una de las formas más elevadas de solidaridad que se pueden dar hoy en día y la mejor manera de asegurar que el desarrollo sea justo y, por lo tanto, sostenible.

Si en el pasado trabajamos para dar fin a la peligrosa polarización que desembocó en la Guerra Fría, hoy en día estamos comprometidos con la resolución de las nuevas formas de los conflictos nacionales y regionales, reconociendo como siempre la relación crítica que existe entre la democracia y la paz. En 1996, subrayamos nuestra fe en la cooperación internacional a favor de la paz, durante nuestro XX Congreso celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, en el cual reafirmamos el papel principal de dicho organismo en la resolución de conflictos mundiales y en la promoción de recortes de la producción armamentista, tanto nuclear como convencional.

Enfrentándonos a numerosas confrontaciones violentas, provocadas por diferencias étnicas, raciales y culturales, la Internacional Socialista defiende activamente los derechos de las minorías y la autoridad democrática de la ley que los asegura. Tal y como declaramos en el XIX Congreso celebrado en Berlín en 1992: "Los derechos de las minorías representan un principio fundamental de las sociedades democráticas y libres. Su protección constituye uno de los principios básicos de los derechos humanos".

Al mismo tiempo, nos hemos comprometido a abordar algunas de las formas de injusticia más apremiantes que existen en el mundo de hoy en día. Las cuatro campañas de la Internacional Socialista – poner fin a la violencia contra la mujer, priorizar de manera urgente la lucha contra la pobreza en Africa, condonar la deuda de los países más pobres y asegurarles un acceso irrestricto de sus productos al mercado y abolir la pena de muerte en todo el mundo – son formas concretas de solidaridad global que pueden mejorar la vida de las personas.

A pesar de la enorme envergadura de los desafíos que nos esperan, tenemos confianza en el camino que hemos escogido. Hoy en día, la socialdemocracia está inspirando y dando forma a la vida política en todos los países gracias a nuestra capacidad para traducir y aplicar nuestros principios a un mundo en constante cambio. Nos enorgullecemos de nuestra capacidad de responder y dar voz a las expectativas de las personas más allá de las fronteras entre naciones y más allá de las barreras idiomáticas y culturales. Nuestra solidaridad socialdemócrata, basada en los valores fundamentales que hemos adoptado y fortalecida por nuestra diversidad, ha sido y sigue siendo inquebrantable. Por lo tanto, seguimos avanzando con renovada determinación e iniciativa, trabajando con miras a asegurar la libertad y la justicia social para todas las personas en todo el mundo.

 

 

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