Declaración - Hacia el Desarrollo Sostenible

CONSEJO DE LISBOA - 50º aniversario de la Internacional Socialista, 29-30 de junio de 2001

Original: inglés 

1. Prólogo

Hay en la actualidad ciertos procesos internacionales que la Internacional Socialista (IS) considera de importancia fundamental para el desarrollo sostenible.

Tras la falta de acuerdo en La Haya en diciembre de 2000, la VI Conferencia de las Partes del Protocolo de Kioto (COP6) se volverá a reunir en Bonn en julio de 2001.

En el otoño de 2002, Sudáfrica será la sede de la cumbre sobre el Desarrollo Mundial Sostenible. La conferencia se celebrará en Johannesburgo 10 años después de la conferencia de Río, razón por la cual el proceso hacia la cumbre de Johannesburgo se conoce a menudo como el proceso "Río+10".

La Internacional Socialista será un participante activo y positivo que aportará una contribución sustancial a estos procesos. Los retos globales sólo se pueden resolver en el ámbito internacional, buscando en colaboración con otros soluciones a la desigualdad entre ricos y pobres, tanto dentro de cada nación individual como entre Norte y Sur.

Este memorándum se funda en el documento "Plataforma para el Progreso Global" adoptado en la reunión del Consejo de la Internacional Socialista celebrada en Maputo, Mozambique, en noviembre de 2000 y en las reuniones del Grupo de Trabajo de la IS sobre el Acuerdo de Kioto y asuntos ambientales relacionados, celebradas en Oslo, Noruega (enero de 2001) y en Londres, Reino Unido (junio de 2001).

2. Antecedentes

La amenaza más grave que se cierne para el medio ambiente es el calentamiento global. Los países pobres son los más afectados porque carecen de la tecnología y los recursos económicos para hacer frente a sus consecuencias.

Los científicos son ahora más explícitos que nunca: el clima cambia porque el hombre desarrolla actividades que conllevan un impacto y producen cambios en el clima.

En 1988, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) establecieron conjuntamente el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) cuando el cambio ambiental pasó a ser una cuestión política. El IPCC tenía como fin determinar el grado de conocimiento sobre los diversos aspectos del cambio climático destacando su impacto científico, ambiental y socioeconómico y las estrategias para combatirlo.

El IPCC está reconocido como la voz científica y técnica más legítima sobre el cambio climático y sus evaluaciones tienen un impacto profundo en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto. El IPCC continúa proporcionando a los gobiernos información científica, técnica y socioeconómica pertinente para evaluar los riesgos y formular una respuesta al cambio climático global.

El Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) hace poco llegó a la conclusión de que se está alterando el clima más rápidamente de lo que se pensó en un principio y que, en consecuencia, el peligro de que ocurran grandes trastornos ambientales relacionados con el calentamiento global es en realidad mayor.

A medida que se acumulan los indicadores de que lo que estamos presenciando son los primeros indicios del cambio climático global, urge cada vez más la necesidad de comunicar este hecho tanto a los responsables de formular políticas como al público en general. El conocimiento de temas complejos es uno de los requisitos para formular políticas progresistas. Este es un hecho incontrovertible, sobre todo en la lucha contra el calentamiento global. La Internacional Socialista apoya las medidas para reforzar la labor de investigación climatológica en los ámbitos nacional e internacional, y se propone contribuir a difundir los resultados a los responsables de formular políticas tanto como al público en general.

3. El proceso climático

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sienta las bases para combatir el calentamiento global en el ámbito mundial. Fue finalizada en Nueva York en 1992 para su adopción en la cumbre de Río del mismo año. Tiene como fin la "estabilización de las concentraciones de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que pueda evitar una interferencia antropógena peligrosa en el sistema climático". El órgano supremo de la Convención es la Conferencia de las Partes (COP), los 180 Estados que han ratificado o se han adherido al Convenio.

El 11 de diciembre de 1997, en Kioto, Japón, ministros y otros altos representantes de 160 países firmaron un protocolo. Ese protocolo se conoce con el nombre de Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Protocolo de Kioto), que fue adoptado tras diez días de negociaciones en COP3 (Tercera Conferencia de las Partes adheridas al Convenio). Todavía no ha entrado en vigor. El Protocolo de Kioto entrará en vigencia noventa días después de la fecha en que un mínimo de 55 Partes de los llamados "países del Anexo 1" de la Convención, que hayan sido responsables de por lo menos 55 por ciento del total de las emisiones de dióxido carbónico en 1990, lo hayan ratificado.

El Protocolo de Kioto establece límites y compromisos individuales para reducir las emisiones por las Partes signatarias. Dichos compromisos van desde una reducción del 8 por ciento para algunos países, hasta un 10 por ciento de aumento para otros países entre los años 2008-12, tomando la media sobre ese lustro. Agregadas, las reducciones individuales resultarán en un recorte del 5,2 por ciento en emisiones de gases con efecto invernadero en comparación con las emisiones de 1990.

En COP4, celebrada en noviembre de 1998, los representantes de 170 gobiernos adoptaron el Plan de Acción de Buenos Aires que recoge seis decisiones para el trabajo posterior dentro de la Convención y el Protocolo de Kioto. A fin de reforzar la implantación de la Convención y para preparar el camino para la posterior entrada en vigor del Protocolo, establece fechas límites para finalizar los detalles pendientes del mismo.

La Sexta Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático (COP6) celebrada en La Haya se suspendió sin haberse logrado un acuerdo, decidiéndose que se volvería a reunir en 2001. Los ministros del Medio Ambiente se darán cita en Bonn, Alemania, en julio de 2001; es de esperar que esta vez lleguen más lejos en la implantación del Protocolo.

Luego de las reuniones en Bonn, será Marruecos quien se hará cargo de la Presidencia del proceso de Cambio Climático, y COP7 tendrá lugar en Marrakesh en el otoño de 2001. La Internacional Socialista considera que la próxima reunión en Marruecos será vital para continuar avanzando el proceso climático.

La IS apoya la ratificación del Protocolo de Kioto en 2002 a más tardar, de manera que pueda ponerse en efecto en 2008 como estaba previsto.

4. La situación actual

A principios de la primavera de 2001, el Gobierno del presidente Bush de los EE.UU. hizo declaraciones preocupantes en torno al cambio climático.

Ante esta situación, la Internacional Socialista el 3 de abril de 2001 emitió un Comunicado de Prensa expresando: "Para la Internacional Socialista, la súbita decisión tomada por la administración Bush de retirar a los Estados Unidos del histórico Protocolo de Kioto sobre cambio climático resulta inaceptable. El abandono unilateral del tratado por parte de Washington, tras tantos años de negociaciones productivas entre las naciones, es falto de visión y egoísta, y es por eso que la decisión ha ocasionado frustración y consternación en todo el mundo, incluyendo a los mismos Estados Unidos". El Comunicado de Prensa concluye con las palabras: "Hoy más que nunca es el momento de mantener y revitalizar los esfuerzos en favor y en protección del medio ambiente global".

5. El papel de la Internacional Socialista en el proceso climático

La Internacional Socialista es consciente de su responsabilidad en vista de que es la organización de partidos políticos más grande del mundo, con una red que abarca más de cien partidos socialistas y socialdemócratas de todas partes del mundo y que se propone aprovechar para reemprender el proceso internacional sobre el clima. Por lo tanto, el Grupo de Trabajo sobre el Protocolo de Kioto y otras materias climáticas globales afines, fue establecido por una decisión de la reunión del Consejo de la IS en Bruselas en abril de 2000.

La Internacional Socialista comprende partidos políticos del Norte y del Sur, muchos de ellos partidos de gobierno en la actualidad. Es por ello que la IS puede desempeñar un papel fundamental como precursora y conciliadora en procesos políticos como el del clima. Es fundamental salvar la brecha que separa a los países del Norte de los del Sur a fin de formular soluciones en la lucha contra el cambio climático. Nuestros valores son la solidaridad, la justicia social y la democracia. Estos valores deben verse reflejados en la cooperación internacional en torno a temas climáticos. Los países ricos tienen una obligación porque hasta la fecha es especialmente el consumo de recursos en esos países lo que ha conducido a la emisión de gases de efecto invernadero; por otra parte, son esos países los que cumplen los requisitos económicos para poner en efecto las medidas necesarias. La Internacional Socialista insiste en que todos los países ricos deberían compartir la responsabilidad al abordar el tema del cambio climático.

Los países desarrollados deben ahora empezar a reducir sus emisiones a fin de cumplir los objetivos formulados en el Protocolo de Kioto. Por otra parte, deben contribuir asimismo con transferencias de tecnología a los países en vías de desarrollo. Es una condición previa para que los países en vías de desarrollo tengan la capacidad de adoptar prioridades ambientales dentro de sus limitaciones económicas. La labor hacia un régimen internacional climático debe ser considerada dentro de un contexto más amplio junto con otros procesos internacionales que tengan por fin una mayor igualdad global, como por ejemplo la Conferencia de las Naciones Unidas para los Países Menos Desarrollados, la Conferencia de las Naciones Unidas para la Financiación para el Desarrollo, y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Environmental Facility: GEF).

6. Necesidad de esfuerzos nacionales e internacionales

El Protocolo de Kioto es un primer paso en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. Se necesitan más medidas para garantizar la supervivencia de generaciones futuras. Es por tanto importante que el Protocolo de Kioto no se vea mermado ni debilitado.

La Internacional Socialista no está dispuesta a aceptar un protocolo con grandes lagunas. Los sumideros deberían ser contados solamente cuando se haya dado respuesta a las preocupaciones acerca de su magnitud, inseguridad y riesgos. Hacemos un llamamiento a todos los países a esforzarse por la ratificación del Protocolo de Kioto de una manera que asegure el cumplimiento de sus objetivos medioambientales.

La IS apoya el Protocolo de Kioto el cual se basa en el principio de que cada país se hace responsable de reducir sus propias emisiones, pero se pueden adoptar mecanismos flexibles como intercambio de cuotas, Implantación Conjunta y el Mecanismo para un Desarrollo Limpio como medidas suplementarias. La IS desea señalar que el llamado Mecanismo para el Desarrollo Limpio va a contribuir a un medio ambiente mejor y va a aportar al crecimiento económico de países en vías de desarrollo. Los países ricos deben participar en conjunto con los países pobres y facilitar masivas transferencias tecnológicas y recursos económicos para asegurar que los países pobres puedan reducir sus emisiones.

Es importante que el diálogo facilite un acuerdo exhaustivo entre todas las Partes, los países desarrollados tanto como los países menos desarrollados. Además, es importante abordar un acuerdo político sobre cuestiones de gran importancia sin menoscabar la integridad ambiental del Protocolo. Debemos conseguir el consenso y a la vez conservar la integridad del Protocolo.

7. Nueva tecnología y renovación del sector de la energía

El reto climático exige una innovación tecnológica que produzca un cambio en las pautas de producción y consumo, sobre todo en los países ricos. Por ejemplo, gracias a la tecnología de "células de combustible" es posible reducir las emisiones producidas por el sector de transporte. El hidrógeno como fuente de energía puede abrir nuevas posibilidades en los sistemas energéticos del mundo. La Internacional Socialista insta a los gobiernos de todos los países a contribuir con recursos sustanciales, en colaboración con la comunidad científica y el mundo empresarial, a fin de promover la implantación de nuevas tecnologías. Debemos ver también que los países en vías de desarrollo tengan acceso a estas tecnologías.

Para participar "en igualdad de condiciones" en las negociaciones internacionales se requiere de asistencia técnica para definir programas relacionados con las negociaciones internacionales sobre el medio ambiente; medidas de ayuda para cumplir el Protocolo de Kioto de acuerdo con las legislaciones nacionales; programas de capacitación en el área del medio ambiente; y la transferencia de tecnologías limpias y conocimientos prácticos sobre el desarrollo sostenible.

Si el reto climático va a ser resuelto, el mundo debe utilizar mucha más energía renovable. Para evitar un daño irreparable al medio ambiente a consecuencia de la quema de combustible fósil, la producción energética debe ser más limpia y el uso de energía más eficaz.

En un mundo en el que la demanda energética crece constantemente, será difícil cambiar en poco tiempo todas las formas que adopta el uso de combustible fósil. Sin embargo, durante un periodo de transición es posible satisfacer toda la demanda prácticamente sin contaminación –a un costo moderado– con la conversión de energía fósil en electricidad e hidrógeno.

La mayoría de los países tienen un gran potencial para nuevas fuentes renovables de energía como vientos costeros, grandes cantidades de biomasa, bombas térmicas y energía geotérmica y la luz del sol, todas ellas capaces de producir energía. La IS insta a todas las naciones a adoptar una estrategia para la explotación de fuentes renovables de energía como el viento, la biomasa y el metano, la energía geotérmica y el poder de las mareas; a usar energía de una manera más eficiente; a renovar plantas hidroeléctricas; a crear centrales minihidráulicas y a hacer la transición de la electricidad a la transmisión de calor por el agua como bombas de calor, bioenergía, metano, paneles solares y energía geotérmica.

8. Ratificación del Protocolo de Kioto con anterioridad a la cumbre de 2002

La Internacional Socialista quiere subrayar la necesidad de que el Protocolo de Kioto sea ratificado antes de la cumbre sobre el Desarrollo Mundial Sostenible que se celebrará en Johannesburgo en el año 2002 (como se indica más arriba). Esto es necesario para asegurar la entrada en vigor del Protocolo de Kioto y para continuar con el proceso iniciado en Río en 1992. En vista de que solamente los Estados Unidos de América son responsables del 25 por ciento de las emisiones de gas de efecto invernadero en el mundo, es importante que los EE.UU. desempeñen un papel constructivo.

La Internacional Socialista está decidida a mantener en pie el Protocolo de Kioto, por lo que llama a todas las partes signatarias y a todas las organizaciones no gubernamentales pertinentes a hacer todo lo posible para cumplir los objetivos del tratado. Ahora más que nunca es hora de revitalizar y de llevar adelante el proceso ambiental mundial.

9. El proceso "Río+10"

En su reunión celebrada en Maputo en noviembre de 2000 el Consejo de la Internacional Socialista adoptó la "Plataforma para el Progreso Global" en la que se expresa que "El objetivo fundamental del llamado proceso ‘Río+10’ es el de analizar lo que ha ocurrido desde la Conferencia de Río, celebrada en 1992; para ello, es imprescindible evaluar el trabajo llevado a cabo desde entonces y elaborar estrategias destinadas a su seguimiento. La Internacional subraya que el vínculo existente entre el medio ambiente y el desarrollo es el componente fundamental de todo este proceso. Por consiguiente, lanzamos un llamamiento a la comunidad internacional en todas sus formas –los sectores público, privado y cívico- con miras a preparar el aniversario de ‘Río+10’, que culminará en la mayor reunión global hasta ahora celebrada en un país en vías de desarrollo, con el fin de asegurar que se podrá mantener el impulso de los esfuerzos en pro del medio ambiente en el ámbito internacional".

La Internacional Socialista aplaude el anuncio del Gobierno de Sudáfrica de que la Cumbre sobre el Desarrollo Mundial Sostenible tendrá lugar en Johannesburgo el 11 de diciembre del año 2002.

Río en 1992 sentó las bases para crear una nueva agenda global con una rueda de conferencias globales en torno a varios aspectos del desarrollo sostenible como la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (Cairo, 1994), la Cumbre Social (Copenhague, 1995), la Conferencia Internacional de la Mujer (Beijing, 1996) y la Conferencia sobre Asentamientos Humanos (Estambul, 1996) a las que ha seguido en 2000 la Asamblea del Milenio de las Naciones Unidas y el proceso de Financiación para el Desarrollo que continúa su labor en la actualidad. Estos procesos se pueden caracterizar por el deseo que tienen en común de lograr la igualdad, la solidaridad, el respeto por la naturaleza y la responsabilidad compartida en la gestión del desarrollo mundial económico, social y ambiental.

La transformación de este deseo en compromisos tangibles y progresistas que sean aceptables para todos, es, en una palabra, el reto político del proceso Río+10.

La IS sabe que los países en desarrollo pueden entrar en el proceso Río+10 conscientes de que los países desarrollados no han cumplido lo prometido en 1992. Desde hace diez años se va registrando una disminución general en la asistencia para el desarrollo. Solamente unos pocos países –Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Noruega– están cumpliendo el objetivo del 0,7 por ciento del PIB. Por otro lado, las inversiones extranjeras directas han aumentado, aunque en general la mayoría de los países en vías de desarrollo no se han beneficiado. Africa, sobre todo, ha quedado rezagada. La Internacional Socialista considera que esto constituye un desafío político importante.

Necesitamos políticos valientes que sepan identificar los retos políticos fundamentales y sean capaces de reavivar el interés y el compromiso con el medio ambiente y el desarrollo sostenible en los medios de comunicación y el público en general.

La Internacional Socialista quisiera subrayar que la contribución de las mujeres y el pleno reconocimiento de sus perspectivas en el mundo son esenciales para avanzar por el camino del progreso global, en el ámbito social y medioambiental. Los aspectos negativos de la globalización económica –aumento de la desigualdad, deterioro medioambiental y el menoscabo de los lazos sociales tradicionales- han afectado a las personas en forma dramática. Las mujeres constituyen la mayoría de los desposeídos. Ellas son las menos calificadas y con menos conocimientos prácticos dentro de la fuerza laboral, cuentan con las menores posibilidades de adquirir propiedades y a menudo son sometidas a costumbres y reglas culturales que las exponen a la explotación. Por lo tanto, la igualdad entre los géneros y una perspectiva de género son importantes para la Internacional Socialista, y deben quedar reflejadas en el proceso de Río+10.

La Internacional Socialista desempeñará un activo papel en los preparativos para la reunión Río+10; en consecuencia, hace un llamamiento a sus partidos miembros para participar en este importante proceso.

10. Elementos esenciales para la Cumbre sobre el Desarrollo Mundial Sostenible de Johannesburgo

Desde la Cumbre de Río en 1992, el ritmo de globalización ha aumentado dramáticamente. El comercio mundial ha crecido con rapidez y lo seguirá haciendo. Para muchas partes del mundo esto ha significado crecimiento económico y prosperidad. No obstante, han surgido nuevos retos a los que tenemos que hacer frente. El rápido aumento del movimiento de personas, bienes y finanzas puede, sin embargo, resultar en nuevos y serios problemas. Estos deben abordarse eficientemente a través de regulaciones y controles apropiados y debidamente observados. El libre comercio implica el crecimiento en el transporte de bienes, que en sí es un reto para el ambiente.

El comercio rinde grandes beneficios; un reto importante hoy en día consiste en la protección del consumidor, en adoptar medidas de seguridad para protegernos contra los posibles peligros de la globalización y en asegurarnos que el productor esté protegido, de tal modo que los ciudadanos de países pobres y los ciudadanos más pobres de todos los países no se vean explotados. La IS por tanto se propone desempeñar un papel activo para contribuir al avance en el campo de la globalización ambiental.

Una condición previa e importante para ello es la existencia de estructuras democráticas efectivas de ámbito internacional. Todos los países deben aportar algo a las Naciones Unidas y sus instituciones para darles la posibilidad de que desempeñen un papel fundamental.

La IS considera asimismo que el debate actual en torno al tema de la "gobernabilidad internacional" representa un paso muy importante hacia una gobernabilidad internacional más fuerte y efectiva en lo que se refiere al desarrollo sostenible.

Los recursos naturales no deben consumirse en exceso a fin de promover el crecimiento económico, y la "eficiencia ecológica" debe formar parte de la política de cada país. La IS cree firmemente que una economía basada en principios ecológicos y en las nuevas tecnologías puede contribuir a crear un desarrollo más equitativo y más benigno para el medio ambiente.

11. Cada país enfrenta un reto – y una responsabilidad

La clave para el desarrollo sostenible radica en que todos los países, sobre todo los países más ricos, están dispuestos a participar en la gobernabilidad internacional y a controlar los crecientes mercados financieros. La IS insta a todas las naciones a participar en la creación de un desarrollo sostenible y de un partenariado global basado en la solidaridad y la igualdad entre países y continentes.

 

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