Declaracio sobre economia global y reforma financiera

Consejo de la IS en Naciones Unidas, Nueva York, 21-22 de junio de 2010

Original: inglés

Se necesita una política coordinada

La crisis financiera mundial que comenzó a fines del 2008 aún no termina. Hay varios desequilibrios en la economía mundial y existe una gran necesidad de contar con una política económica entre las más importantes economías en el mundo. Siguen existiendo serias dudas acerca del camino hacia la recuperación, especialmente en Europa y también en los Estados Unidos. Hay temor de que las medidas de austeridad programadas puedan poner en peligro la recuperación económica que se espera.

Con este fin, la reunión del Consejo de la Internacional Socialista envía un claro mensaje a la reunión del G20 en Toronto, que tendrá lugar los días 26 y 27 de junio de 2010, para encontrar una coordinación constructiva y acordar conjuntamente estrategias de salida, políticas de estímulo que al mismo tiempo aborden los desequilibrios en la economía mundial.

Muchos países han acumulado grandes sumas de deuda para evitar que la crisis empeore. Incluso sin esas medidas para contrarrestar sus efectos, los déficits han aumentado simplemente porque la desaceleración llevó a una disminución de los ingresos tributarios y a un mayor gasto. La manera en que se manejaron los rescates en algunos países ha contribuido particularmente al tamaño de la deuda a largo plazo.

Al mismo tiempo que es natural que los gobiernos respondan al aumento de estos deficits hacienda recortes al gasto, es imperativo que los servicios a los pobres y las inversiones básicas, tales como aquéllas en infraestructura, educación y salud, sean mantenidos. No hacerlo aumentaría el costo de la crisis a largo plazo e impondría costos adicionales sobre víctimas inocentes.

Es también imperativo que el sector financiero asuma responsabilidad por los costos de la crisis. No hacerlo no sería justo ni eficiente. Los repetidos rescates son, de hecho, subsidios al sector financiero, y tales subsidios contribuyen a tener un sector inflado y afectan todo incentivo para el cambio.

Avanzar hacia un sistema tributario más progresista no solamente aumentará el sentido de justicia social sino que ayudará a estabilizar la economía, ya que tales impuestos actúan automáticamente como estabilizadores.

Muchos líderes políticos se encuentran ahora siguiendo el camino de “encontrar una salida de la crisis”, un camino poco realista y peligroso para la recuperación en la situación actual. Es muy importante contar con políticas macroeconómicas coordinadas y estrategias de salida y no deberíamos esperar que todos los países tomen un mismo camino con respecto a las medidas de austeridad. Encontrar el momento oportuno para las estrategias de salida es central. Los países

cuyos presupuestos han mostrado un superávit deben estar preparados a fomentar la demanda interna y a mediados de los periodos de gobierno formular planes para bajar los déficits y la deuda. Al mismo tiempo, es claro que aquellos países con los mayores déficits deben proceder a cuadrar los presupuestos públicos más rápidamente. Notamos que el Presidente crack Obama ha advertido que los grandes recortes al presupuesto tendrán un efecto negativo sobre el crecimiento y el desempleo. Hoy en día, China ha incrementado su rol en la economía mundial. Por lo tanto, es vital que China esté pronta a revalorizar su moneda y posibilitar la demanda interna.

El mundo debe encontrar la manera política de resolver el problema de los desequilibrios globales a nivel del G20. Un multilateralismo extenso y un nuevo código de conducta financiera son necesarios para equilibrar el desarrollo económico: los gastos excesivos en países deficitarios y los excesos de exportaciones y bajo consumo en países con superávit deben ser cuadrados.

 

Es necesaria una reforma financiera

Debemos esforzarnos por una arquitectura financiera totalmente nueva si deseamos evitar nuevas crisis financieras y la IS saluda la decisión del G20 de apoyar un avance hacia esta nueva arquitectura financiera, pero nos preocupa el verdadero compromiso de muchos líderes políticos. Se necesita más y mejor sustancial regulación de la que existía antes de la crisis. También se necesita una mayor transparencia y refuerzo de las regulaciones. Además se necesita una mayor acción para desmantelar los paraísos fiscales y crear sistemas de registro de intercambios tributarios.

 

Tributación del sector financiero

El informe interino del FMI estimó que la deuda pública de los países del G20 subirá en un 40 por ciento en el periodo 2008 a 2015. Cuando analizamos las estrategias fiscales de salida es esencial recordar que no fue el sector público sino el sector privado especulativo bancario y la aplicación de la ideología neoliberal los que causaron la burbuja de los sub-prime y el auge especulativo, que fueron la causa subyacente de las crisis económica y del empleo. Y fueron precisamente el sector público monetario y los estímulos fiscales los que evitaron que la crisis se transformara en otra Gran Depresión.

Esto debe tenerse en mente si se desea implementar tasas al sector financiero global y regional , que contribuirían sustancialmente a los costos de la crisis y evitarían la especulación y los atrevidos riesgos en los mercados financieros. Debemos obligar al sector financiero a entregar su justa contribución.

Una tasa sobre las transacciones financieras debería ser implementada a escala global. Esta tasa rendiría entradas sustanciales y también ayudaría a equilibrar ciclos de auge y bancarrota de los mercados financieros, que agravan las recesiones económicas. La Internacional Socialista reconoce con satisfacción que la Unión Europea está pronta a refrendar esta nueva idea.

Sin embargo, una tasa bancaria que sería recaudada de los balances bancarios, parece tener un amplio apoyo en los países del G20. Es de vital importancia que el G20 tome serios compromisos con respecto a tasas a los sectores financieros, para que los necesarios fondos de amortización puedan ser recolectados con anterioridad.

 

Se necesitan nuevos requerimientos de capital contracíclico

En todos los principales países industrializados las medidas de amortización del capital bancario fueron reducidas sistemáticamente, lo que dio origen al aumento de apalancamiento en el sistema bancario. La proporción de los valores de mercado fueron reducidos en las instituciones financieras. El problema con el Acuerdo Basilea II fue que permitió una evaluación pro-cíclica de los riesgos. Las agencias de evaluación crediticia desempeñaron aquí un papel central, al evaluar riesgos de las mismas instituciones de las cuales habían recibido sus fondos. Esto llevó a una subvaloración de los riesgos durante el auge. En segundo lugar, los bancos podían externalizar los riesgos hacia instrumentos especialmente con ese propósito a través de una securización de activos. Es claro que los requerimientos de capital deberían ser más estrictos de lo que lo son ahora y los efectos pro- cíclicos del Acuerdo de Basilea deberían ser eliminados. Las agencias de evaluación ya no deberían ser incentivadas a evaluar valores de mercado en beneficio de los emisores. El comercio especulativo y las estructuras de incentivos de los bancos deberían ser controlados con requerimientos más altos de capital.

Además de la tributación del sector financiero y requerimientos más estrictos de capital, hay una urgente necesidad de incluir todas las instituciones e instrumentos financieros dentro de las estructuras reguladoras. Necesitamos centros de intercambio de información over the counter supervisados por el Estado, derivativos tales como Credit Default Swaps, que aumentarían la transparencia. Necesitamos el control de un sistema bancario en la sombra: la discusión del reglamento Volcker en los Estados Unidos es un paso en esa dirección, que podría significar que grandes bancos de inversiones no podrían especular con los ahorros individuales y los fondos de pensiones.

A escala global, la Internacional Socialista Saluda el acuerdo de las naciones del G20 de crear una Junta de Estabilidad Financiera, que debería recibir los recursos y autoridad necesarios para evaluar los riesgos sistémicos a nivel global. La Internacional Socialista espera asimismo nuevas regulaciones para los fondos privados y hedge de valores.

 

La gobernanza global es necesaria

El G20 ha tomado importantes compromisos para mejorar las instituciones y arreglos para manejar la globalización. Es crucial que estos sean efectivamente implementados, por ejemplo, que los jefes de las instituciones financieras sean elegidos sobre la base del mérito. Además, debería quedar claro que el ritmo de la reforma es lento y las reformas sobre la mesa, aunque se mueven en la dirección correcta, pueden ser insuficientes para incluir la crítica. Por ejemplo, al mismo tiempo que es deseable dar a China y a otros mercados emergentes más derechos a voto, no existe mucha razón para creer que esto resultaría en cambios fundamentales al comportamiento de las instituciones internacionales. Más reformas fundamentales, tales como la doble mayoría de votación podrían ser consideradas.

Debería haber un compromiso de que estas instituciones internacionales cumplan con las mejores prácticas de transparencia y gobernanza; esto significa, por ejemplo, una información plenamente abierta consistente con la más fuerte Ley de Libertad de Información y la implementación de las restricciones de las ‘revolving doors’.

En algunas ocasiones, por ejemplo, con respecto a la determinación de estándares para el secreto bancario, la comunidad internacional ha recurrido a la OCDE como un “think tank” para que actúe en su nombre, sin embargo ella permanece como una institución de los países industriales más avanzados. Existe la necesidad de crear instituciones internacionales análogas que incluyan la participación de países desarrollados y en desarrollo.

El tema de democracia es una condición para la eficacia de las políticas económicas. Sin democracia - social, política y medioambiental- la gente no acepta las decisiones de sus líderes y estas decisiones pierden eficacia. Los ciudadanos deberían estar más involucrados en las importantes decisiones públicas.

Debemos luchar contra la sistemática privatización y comercialización del sector público que tiene relevancia para la vida humana. El sector público debe ser capaz de dar estabilidad al sistema económico en este periodo de una vertiginosa especulación privada.

 

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