Resolución - Redefiniendo el papel del mercado en una democracia y superando la crisis con crecimiento en la economía real

Consejo de la IS, Costa Rica, 23-24 de enero de 2012

Original: inglés


A. El medio ambiente económico global actualmente

Los desequilibrios externos, fiscales y financieros agravados por la crisis global de 2008 y la severa recesión de 2009 caracterizan el actual estado de la economía internacional. El crecimiento de la economía global según los pronósticos bajará nuevamente en 2012 a 3,3% (de 5,2% en 2010 y alrededor de 3,8% en 2011), una reducción del 4,1% pronosticado en septiembre de 2011. La reducción del crecimiento es la consecuencia previsible de un imperfecto marco de políticas económicas e instituciones ineficientes.

A tres años de la reciente crisis financiera global, es más que evidente que los problemas económicos no han mejorado, por el contrario se han profundizado.

Continuamos enfrentando desafíos muy importantes y urgentes que ponen en riesgo no solamente el crecimiento sino también la cohesión social. En la zona euro la crisis de la deuda no ha sido resuelta y el aumento de la volatilidad financiera crea una inseguridad creciente. Dado a que en estos momentos la mayoría de los países de la UE tienen gobiernos conservadores, su única respuesta a la crisis de la deuda ha sido pedir la creación de una mayor disciplina fiscal.

Hasta ahora, los esfuerzos por lograr una consolidación fiscal y limitar los ataques especulativos no han tenido éxito en impulsar la inversión y el crecimiento y han reducido el consumo privado. Las inseguridades se vuelven más agudas con respecto a posibles reacciones del mercado contra los bonos soberanos europeos, pero también con respecto a las reacciones de los ciudadanos en países que sufren programas de austeridad sin perspectivas visibles de un mejoramiento de la economía real.

Las expectativas de crecimiento parecen ser mejores para el 2012 en los Estados Unidos, aunque los problemas estructurales retardan la recuperación económica. Hay también signos de un retraso económico en los mercados emergentes, especialmente en la producción industrial. A pesar de que Sudamérica no ha estado al centro de la crisis, el problema de los altos niveles de desigualdad continúa siendo grave. La crisis financiera ha influenciado la ayuda al desarrollo de manera negativa, retardando la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

A escala global, el sistema bancario no ha sido verdaderamente arreglado ya que los problemas de un excesivo apalancamiento, la toma de riesgos sin restricciones, y la falta de transparencia aún persisten. Como consecuencia de ello, los estados, las compañías y los individuos tienen más dificultades para conseguir los préstamos necesarios. Los precios de las materias primas permanecen altos debido a varios factores, pero también podrían resultar más afectados por impactos producidos por los suministros.

Debido a la combinación de los factores detallados más arriba, el estado actual de la economía global tiene profundas repercusiones sociales y políticas. Crea no sólo otros riesgos de altos niveles de desempleo, especialmente para los jóvenes y las mujeres, sino que pone en riesgo el acquis social y nutre el populismo en todos los sectores del espectro político.

Una globalización financiera sin regulación crea actores imprevisibles y no identificados que a veces son más fuertes que los estados individuales. La perniciosa influencia de las agencias de calificación debe ser limitada, ahora que muchos gobiernos luchan frente a las consecuencias de una de agobiante deuda soberana. Estos órganos sin responsabilidad por sus actos pueden desestabilizar incluso a economías sanas y limitan el alcance de la acción de gobiernos electos y de existentes instituciones transnacionales. Esta directa amenaza ala democracia es algo que debemos abordar urgentemente. En consecuencia, nosotros los socialistas y socialdemócratas debemos llevar acabo una acción coordinada para la regulación del sistema financiero global.


B. Prioridades para un Plan de Acción Progresista

1. Rediseñando las instituciones financieras globales para prevención y manejo de la crisis


La Comisión sobre Asuntos Financieros Globales ha subrayado en repetidas ocasiones la importancia de reestructurar la Arquitectura Financiera Global. Las fallas en el manejo del riesgo y en la supervisión financiera fueron parte integral de la crisis del 2008.

Para lograrlo, es de la mayor importancia rediseñar las instituciones multilaterales para mejorar la prevención y la solución de la crisis. Necesitamos construir consenso para la adopción de los necesarios instrumentos que puedan ayudar a mitigar el impacto de futuras crisis.


2. Regulación del sector financiero para prevenir los ataques especulativos

Una efectiva regulación del sector financiero es la única manera de prevenir las crisis originadas por ataques especulativos. Los ataques especulativos amenazan la recuperación económica y la cohesión social. Los ciudadanos de alrededor del mundo rechazan la actual naturaleza especuladora del sistema financiero global responsable de crear la burbuja que reventó en 2008.


Se ha hecho progreso en aumentar la regulación de bancos y de instituciones financieras, pero no es suficiente. Se necesitan refuerzos para restringir la toma de riesgos y aumentar la transparencia. Al mismo tiempo, los bancos centrales, que tienen los recursos para prevenir la especulación -al conceder deuda de gobierno- deberían tener un papel más activo y proactivo.


3. Nuevos instrumentos para el desarrollo y el crecimiento sostenible

La habilidad de los gobiernos para cumplir con sus obligaciones requiere de crecimiento y nuevos puestos de empleo. Esa es la razón por la que nosotros los progresistas tenemos la tarea de promover un crecimiento económico sostenible y el empleo.

Para aumentar el crecimiento y el desarrollo sostenible deberíamos intensificar nuestro apoyo a las propuestas de un financiamiento alternativo, tal como el Impuesto a las Transacciones Financieras. Recientemente, esta idea, propuesta por nuestra Comisión en 2008, ha sido adoptada por la Comisión Europea y respaldada por Argentina, Brasil, Sudáfrica y la Unión Africana.

Instrumentos financieros alternativos tales como el FTT reduciría la especulación y al mismo tiempo proveería una fuente para las estructuras estructurales y el desarrollo.


4. Abordando la crisis de la zona euro más allá de la austeridad

Con respecto ala crisis de la zona euro, más allá de los pasos necesarios para una mayor coordinación fiscal, se ha vuelto evidente que la solución solamente se encontrará si vamos más allá de la austeridad. En el mejor de los casos, la austeridad puede prevenir la próxima crisis pero no resuelve la crisis actual.

La austeridad no ayudó a resolver el problema fiscal tanto como se esperaba debido a una economía debilitada por entradas tributarias más bajas y por un incremento en el gasto. En estas condiciones, los países altamente endeudados no podrán abordar las deudas, y el crecimiento no llegará con la austeridad sin una mayor asistencia. Igualmente, las reformas estructurales no pueden ser la respuesta porque ellas son un proceso a largo plazo, en tanto que hoy día el problema es la falta de demanda.

Un audaz enfoque de la situación basado en la solidaridad es la única manera de rescatar el proyecto europeo. Las diferentes opciones de los bonos euros deberían ser discutidas seriamente, como también un papel diferente para el Banco Central Europeo (BCE). El BCE necesita desempeñar un papel más decisivo en apoyo del mercado financiero.


5. Aumento de la competitividad defendiendo al mismo tiempo la protección social

Mientras la reforma del mercado laboral es discutida ampliamente en Europa y en otros países para aumentar la competitividad, de acuerdo a información disponible, los mercados laborales flexibles en las democracias no han funcionado mejor que en economías con mejores sistemas de protección social.

Especialmente en estos momentos de crisis, cuando el acquis social y los logros de nuestras luchas por la justicia social y los derechos laborales se encuentran amenazados, la protección social debería ser salvaguardada y reforzada mediante el establecimiento de programas de protección social adoptados en cada país.


6. Inversión en crecimiento verde

Al mismo tiempo, la crisis global ofrece una oportunidad para perseguir una agenda de crecimiento verde que permita un uso más eficiente de los recursos naturales, compatible con la preservación medioambiental, al mismo tiempo que promoviendo la creación de empleos y apoyando el crecimiento en la economía real.
Los tangibles resultados de un crecimiento verde dirigido a los países en desarrollo puede ofrecer más oportunidades para un crecimiento justo y sostenible a los segmentos más vulnerables de nuestros pueblos.


 

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