Por un nuevo camino para Egipto

29 enero 2011

La Internacional Socialista esperaba un mensaje de parte del Presidente Hosni Mubarak al pueblo de Egipto que mostrara un claro camino hacia el cambio – un cambio político, un cambio social y un cambio económico.

El cambio político es necesario para asegurar un estado abierto, democrático, incluyente y moderno, basado en el respeto a las libertades y los derechos de los ciudadanos. Con elecciones presidenciales programadas para el mes de Septiembre del año en curso, el cambio político significa la eliminación de todas las restricciones para la celebración de elecciones libres y justas con igualdad de oportunidades para todos los candidatos, garantías de sus derechos de registro y campaña, libertad de reunión, libertad de los medios de comunicación, observadores nacionales e internacionales, y todos los mecanismos necesarios para asegurar una votación libre como en todo estado democrático. Esto estuvo ausente en el discurso del Presidente Mubarak, tal como ha estado ausente en la vida política de Egipto.

El cambio social es necesario para poner fin a la corrupción, al favoritismo, al clientelismo y a una creciente marginación y alienación de grandes sectores de la sociedad, en particular las nuevas generaciones que, sin oportunidades o esperanzas, salen hoy día a las calles. El cambio económico es urgente para proveer empleos y perspectivas a aquéllos que los necesitan desesperadamente y para reducir la pobreza crónica que afecta a millones de personas que merecen un futuro mejor.

Estos cambios se encuentran al centro de las demandas del pueblo egipcio: libertades, derechos, empleos y oportunidades. El papel de la política es dar respuesta a estas demandas. Por esta razón, la social democracia que busca lograr estos objetivos en cada nación, reconoce estas demandas y aspiraciones como suyas propias.

Existe un hilo común, unas expectativas comunes a través de toda la región, las cuales hoy se hacen evidentes en la lucha por la democratización. Estamos reviviendo las mismas luchas que se dieron en otras partes del mundo por la democracia, los derechos civiles y la igualdad de oportunidades.

En esta lucha se aprecian todos los signos de nuestro propio movimiento, y su éxito es de nuestro interés. Para la Internacional Socialista, el éxito significa lograr un cambio que respete la vida humana, que sea pacífico, que reconozca todas las partes y que lleve a una gobernanza democrática responsable.

En el caso de Egipto, con el crítico papel que desempeña en la comunidad internacional, incluyendo a la propia Internacional Socialista, como actor en la búsqueda de paz y la estabilidad en la región, confiamos que los logros democráticos y a favor de la libertad lleven a una mayor estabilidad. El NDP no cumplió su promesa con el pueblo y los cambios demandados hoy día quedarán también reflejados en una mayor paz y seguridad en esa parte del mundo.

La Internacional Socialista se mantiene junto a las fuerzas democráticas y al pueblo de Egipto tras la visión compartida de un mundo que sea más libre y justo, y donde puedan florecer sociedades humanas, incluyentes y democráticas. Tal como en tantos otros momentos significativos de la historia, la solidaridad debe cumplir su importante papel en los eventos de hoy en esa parte del mundo. La comunidad internacional entera debe unirse a este momento y cumplir su parte con el pueblo de Egipto y de más allá de sus fronteras.

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