Los desafíos de la democracia: elecciones parlamentarias en Guinea

11 octubre 2013

El 28 de septiembre de 2013 Guinea celebró por primera vez en democracia elecciones para un nuevo parlamento. Habiendo sufrido más de 50 años de regímenes autocráticos desde su independencia en 1958, el país tomó juramento al primer Presidente elegido democráticamente, Alpha Condé, en diciembre de 2010.

Naturalmente, las expectativas emanadas de este significativo proceso electoral eran muy grandes. Estas elecciones estaban originalmente previstas tener lugar seis meses después de asumir el poder el nuevo gobierno democrático. Sin embargo, este plazo resultó muy corto para asegurar los acuerdos necesarios, con inclusión de todas las fuerzas políticas, para la realización de estas elecciones, acuerdos que finalmente fueron alcanzados a comienzos de este año.

La votación organizada por la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), que contó con representantes de todos los principales partidos del país, fue, a pesar de informes sobre algunas dificultades técnicas o de organización, pacífica, abierta y con una amplia participación ciudadana, logrando cumplir una etapa crucial en este proceso.

En un país de aproximadamente 11 millones y medio de personas, aún sin infraestructura, ni sistemas de comunicación y caminos adecuados, y en una elección donde los ciudadanos debían elegir entre cerca de dos mil candidatos para 114 escaños parlamentarios con 36 listas de candidatos registrados, los desafíos logísticos para la realización de estas elecciones parlamentarias en Guinea han sido ciertamente inmensos.

Hasta ahora, la República de Guinea no había tenido la oportunidad de basarse en una experiencia de tradición parlamentaria democrática, la cual les había sido negada a los ciudadanos de la nación por sucesivos gobiernos autoritarios. Esto se ha visto reflejado tanto en las difíciles y prolongadas negociaciones para la preparación de las elecciones, como en el ambiente de desconfianza entre los actores políticos mientras el país espera los resultados.

Evidentemente, todo marco político institucional democrático debe ser construido por medio de la experiencia. El lapso de tiempo para anunciar los resultados de la elección, por ejemplo, demuestra que el plazo de diez días dentro del cual la Corte Suprema debía sancionar los resultados, también ha resultado demasiado corto.

Estos y otros presuntos problemas y deficiencias expresadas, no deben ser usados como pretexto para descalificar estas elecciones. Hoy día en Guinea, como en cualquier otra democracia del mundo, existen los apropiados canales legales para escuchar las denuncias sobre un proceso electoral, para verificar que se han seguido los procedimientos correctos, y que toda queja, de acuerdo con la ley en Guinea, debe presentarse a la Corte Suprema que es el único órgano jurídico competente para sancionar el resultado final.

La democracia necesita ser alimentada diariamente y será solamente reconociendo y cumpliendo los reglamentos y normas de la democracia y de la ley que se podrá establecer la necesaria legitimidad de las nuevas instituciones democráticas del país.

Todos los individuos, grupos y partidos políticos tienen la obligación de contribuir a mantener esta posición en estos cruciales momentos para Guinea. A través del mundo podemos ver que es solamente con una gobernanza real y verdaderamente democrática que los países pueden avanzar. Esta joven democracia debe desarrollarse y aprender de sus propias experiencias para asegurar no solamente las nuevas libertades y derechos obtenidos para todos los ciudadanos guineanos, sino también la estabilidad, el desarrollo económico y el bienestar de su pueblo.

El hecho de que estas elecciones hayan tenido lugar, considerando los abrumadores desafíos políticos y logísticos enfrentados por una naciente democracia en un país en desarrollo, es gracias a los esfuerzos de sus ciudadanos, de los diferentes actores políticos en Guinea, y del Presidente Alpha Condé, cuyo compromiso político, como su vida lo ha demostrado, habiendo sufrido la prisión, el exilio y la persecución, ha estado siempre asociado a la permanente búsqueda de libertades y derechos democráticos en su país.

Ahora, es necesario contar con un esfuerzo concertado de la CENI y todos los otros funcionarios pertinentes, para completar el proceso y arribar a los resultados públicos finales, y para incluir en su informe a la Corte Suprema aquellos casos que requieran su atención o una mayor clarificación.

La Internacional Socialista permanecerá comprometida en su apoyo a esta nueva Guinea democrática.

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