La responsabilidad de la comunidad internacional con el pueblo sirio

4 septiembre 2013

En marzo de 2011 el mundo presenció el inicio de manifestaciones públicas contra el gobierno de Siria pidiendo el fin del régimen del Presidente Bashir al-Assad para abrir el camino hacia un sistema democrático con el goce de derechos y libertades para todo el pueblo sirio. Desde un comienzo, la Internacional Socialista, acorde con sus principios y valores y su compromiso con todos aquéllos que luchan por la democracia y los derechos fundamentales, ha apoyado abiertamente estas demandas.

A través de todo este periodo desde el comienzo de las protestas, el régimen de Siria ha ignorado los requerimientos de su pueblo, como también los llamamientos de miembros de la comunidad internacional, respondiendo en cambio con violencia y brutalidad, incluyendo graves violaciones a los derechos humanos, utilización de la tortura, represión y ejecuciones. Esto ha resultado en una profundización del conflicto que, hasta la fecha, ha dejado más de 100 mil muertos, como lo ha señalado Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas.

Como consecuencia de ello, hoy en día cerca de 5 millones de sirios se encuentran desplazados al interior del país de acuerdo a organizaciones voluntarias internacionales, y cerca de 2 millones son refugiados sin hogar en países vecinos.

El uso de armas químicas en Siria el 21 de agosto de 2013 ha conmovido al mundo. Este acto absolutamente abominable e inmoral causó la muerte de más de 1400 civiles inocentes, incluyendo a más de 400 menores, y constituye un crimen contra la humanidad que en nuestra opinión, ni la comunidad internacional ni ningún país puede ignorar.

Siria, según se informa, es uno de los países con el mayor almacenamiento de armas químicas, bajo el control del régimen gobernante. Se debe reiterar claramente que el desarrollo, producción, almacenamiento y uso de armas químicas es una violación de la Convención sobre Armas Químicas de 1993 ampliamente aceptada, la cual prohíbe el uso de armas químicas de destrucción masiva.

En nuestra opinión, todas las naciones democráticas, y sus ciudadanos, tienen hoy una gran responsabilidad con el pueblo de Siria y con todos aquéllos que han sido víctimas de esta masacre. No podemos dar la espalda. El momento requiere de una amplia y decisiva iniciativa internacional para poner fin al horror y a las muertes en Siria y al sufrimiento de su pueblo, y para asegurar que este tipo de crimen no se repita jamás. Al mismo tiempo, y como una prioridad, continúa la necesidad de establecer un marco político que abra el camino a un cambio democrático en Siria, plenamente incluyente de toda la población.

El mundo será un lugar más seguro y la causa de la paz avanzará considerablemente, si las naciones actúan en conjunto y a través de Naciones Unidas. Para este fin, la ONU necesita confirmar urgentemente los hechos con respecto a estas atrocidades en Siria y definir rápidamente una respuesta internacional, y hacer rendir cuentas a los responsables. Los próximos días serán cruciales para promover posiciones comunes sobre esta cuestión de importancia tan crítica y la Internacional Socialista apela a todas las naciones, particularmente a aquéllas que son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, a liderar el camino con un acuerdo que sirva de ejemplo para construir un mundo del mañana sobre cimientos más seguros.

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