Violent clashes continue as UN delivers damning report into alleged atrocities

17 junio 2011

La violencia y los disturbios continúan extendiéndose a través de Siria, más de tres meses después de que los manifestantes salieran a la calle por primera vez demandando poner fin al régimen encabezado desde hace mucho tiempo por el Presidente Bashar Al-Assad.

A pesar de que las demostraciones iniciales, con los brotes de violencia que las acompañaron, tuvieron lugar en el Sur del país, en días recientes una serie de enfrentamientos han tenido lugar a través del Norte, a medida que las fuerzas de seguridad extienden sus ataques sobre los manifestantes pro democracia.

La ciudad de Jisr al-Shughour, situada al noroeste del país, ha sido golpeada particularmente fuerte. De acuerdo con los medios locales, más de ocho mil personas huyeron de la ciudad hacia el país vecino de Turquía en no más de una semana desde que comenzaron los choques entre las fuerzas de seguridad y los grupos antigobierno a comienzos de junio.

Esta ciudad de cien mil habitantes ha sido por mucho tiempo un bastión de la resistencia islámica al régimen. La semana pasada ella fue la más castigada con la ira del régimen Assad durante tres días de violencia, incluyendo presunto bombardeo y disparos militares contra civiles desarmados.

Los enfrentamientos, uno de los peores de los levantamientos del 2011 ocurridos hasta la fecha, han dejado, según informes, muchísimos muertos, mientras que Damasco denuncia que 120 personas del personal de seguridad murieron en los disturbios.

Entretanto, la situación humanitaria a través del país continúa deteriorándose. En la ciudad de Deraa, al Sur del país, la prensa francesa ha denunciado que miles de civiles han sido encarcelados en el estadio de la ciudad, sin acceso a alimentos o agua.

Además, a lo largo del país las líneas telefónicas y de electricidad han sido cortadas, dejando a la población sin acceso a cuidado médico, a comunicaciones o a provisiones básicas, según informes noticiosos.

En respuesta a las ampliamente difundidas imputaciones con respecto al uso de fuerza contra ciudadanos desarmados, y reclamos de más de mil muertos y decenas de miles de arrestos, la ONU esta semana emitió un informe condenatorio sobre la actual situación en Siria.

A pesar de que no se ha permitido el acceso al país a los investigadores para poder verificar sus conclusiones, el informe, compilado a partir de testimonios de personas que abandonan el país y relatos recopilados por grupos de derechos humanos, indican presuntas violaciones a los derechos más fundamentales.

Damasco, sin embargo, permanece desafiante. En días recientes, miles de partidarios del gobierno han salido a observar el despliegue de una bandera siria de 2 kilómetros de largo a lo largo de una avenida principal en la capital del país.

La Internacional Socialista, que se expresó en términos muy enérgicos contra el inaceptable hecho de poner como blanco de ataques a civiles inocentes a comienzos de mayo, hace una vez más un llamamiento a poner fin a las chocantes violaciones a los derechos humanos que presuntamente tienen lugar en toda Siria. Las demandas del pueblo sirio, de poner fin a su injusto y brutal tratamiento y la urgente reinstauración de sus libertades básicas, incluyendo el derecho a la democracia y a la libertad de expresión, son totalmente legítimas. Continuamos pronunciándonos en solidaridad con la situación de los manifestantes que buscan librarse del gobierno de partido único, y urgimos una rápida solución a la inaceptable persecución de manifestantes anti-gobierno a través del país.

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