Declaración sobre la Crisis Financiera Mundial

Líderes de la Internacional Socialista discuten crisis financiera mundial en reunión celebrada en sede de la ONU, 26 de septiembre de 2008

La crisis financiera que en la actualidad afecta profundamente al mundo fue el tema primordial que se trató en los debates del Presidium de la Internacional Socialista al reunirse en Nueva York en la sede de la ONU el 26 de septiembre de 2008, cuando se celebraba la 63ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Para el movimiento socialdemócrata mundial, las señales de advertencia del fracaso masivo del sistema financiero internacional actual habían sido claramente evidentes, como la Internacional Socialista lo había advertido en numerosas ocasiones anteriores. Este modelo económico ha estado funcionando desde hace tres décadas fundado en la política del “laissez faire”, careciendo de un norte moral y en el que la codicia irresponsable va del brazo con una mala gestión política y con un régimen regulador inadecuado o ausente. Dentro del sistema actual de gobernanza, unos cuantos individuos han estado tomando decisiones financieras que afectan a millones de ciudadanos dentro de un contexto en el que la política y la exigencia de responsabilidades han estado ausentes o se han visto disminuidas.

La preponderancia de los mercados especuladores y la falta de regulación de los sistemas financieros han desembocado en unas políticas insostenibles fundadas no en un auténtico crecimiento económico, sino en el principio de que el dinero crea más dinero.

Para el movimiento socialdemócrata mundial, los tiempos actuales representan un momento decisivo en el que las alternativas y prioridades auténticas deben ubicarse al centro de la agenda política para que sirvan de guía para salir de la crisis. Esto no es una era de cambios, sino más bien un cambio de era, y las preocupaciones de carácter económico, social y ambiental deben ser integradas en una hoja de ruta política de signo progresista en la cual la gente ocupe el primer lugar.

El fortalecimiento de partenariados mundiales en sus dimensiones Norte-Sur y regionales, reforzando el proceso político legítimo interfronterizo, debe servir como fundamento para formular un nuevo paradigma y auténticas soluciones para enfrentar problemas relacionados entre sí, como el alza de los precios de alimentos y de los costes energéticos, y para hacer frente a las catástrofes naturales. También deben servir para remediar los desequilibrios sociales y económicos y responder a las necesidades reales de los ciudadanos en materia de salud, seguridad social, enseñanza y trabajo decente. Para conseguir estos objetivos tiene que haber coherencia en la política, y no condicionalidad como ha sido el caso, por ejemplo, en relación con los países en desarrollo desde hace demasiado tiempo.

El colapso de las políticas neoliberales presenta dos retos concretos que es necesario superar. En primer lugar, las respuestas a la crisis no deben repetir los mismos conceptos mal fundados del pasado, y en segundo, este colapso no va a dar lugar necesariamente a unas políticas progresistas, porque también el miedo y el temor a la marginalización podrían provocar la erupción de políticas de extrema derecha. Por lo tanto, la Internacional Socialista se compromete a promover una visión global de responsabilidad, política y de reglamentación, que no lleve a continuar privatizando las ganancias y socializando las pérdidas, y que gracias a una gestión financiera transparente y sostenible, que comprenda el establecimiento de una Organización Financiera Mundial, se gane la confianza de los ciudadanos.

La Internacional, que continúa apoyando los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), puestos de relieve en la sesión en curso de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ha subrayado la necesidad urgente de no desistir de su realización en medio de la inestabilidad financiera mundial. El Presidium insta a la Conferencia Internacional para la Financiación del Desarrollo que se celebrará en Qatar dentro de unos meses a producir resultados concretos, ya que la comunidad mundial está en peligro de dar marcha atrás en su lucha contra la pobreza y las desigualdades mundiales.

Con el propósito de formular recomendaciones y una hoja de ruta para salir de esta crisis financiera, el Presidium aprueba el establecimiento de una Comisión de la Internacional Socialista sobre Cuestiones Financieras Globales, para que presente propuestas claras y oportunas reafirmando el papel de las políticas progresistas en la construcción de una economía justa, viable y humana para todos los ciudadanos del mundo.

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