Declaración de São Paulo

XXII Congreso de la Internacional Socialista, São Paulo, 27-29 Octubre 2003

1. La Internacional Socialista, el movimiento global de partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas, al celebrar su XXII Congreso en São Paulo por invitación del Partido dos Trabalhadores, hace un llamamiento a todas las personas y organizaciones social y políticamente progresistas a unirse en una coalición global que promueva un orden mundial basado en un nuevo multilateralismo en favor de la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible, la justicia social, la democracia, el respeto a los derechos humanos y la igualdad de género.

2. El intenso proceso de globalización de mercados y economías así como de tecnologías, comunicaciones e intercambios culturales, ha acelerado para algunos la creación de riqueza y el aumento de la productividad y del comercio, pero a un costo inaceptable: ensanchando la brecha entre países ricos y países pobres y entre personas ricas y personas pobres en países tanto del Norte como del Sur.

Al mismo tiempo, el mundo es testigo de amenazas a la paz aún mayores, la aparición y profundización de conflictos regionales, la posible conexión entre el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, la reaparición del fundamentalismo religioso, la exacerbación del nacionalismo y el aumento de actitudes racistas y xenófobas y todas las formas de discriminación.

3. El actual sistema de gobernanza global, establecido en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, debe ser reformado para responder a los desafíos del Siglo XXI. Los neoconservadores intentan explotar la situación para desmantelar todas las formas de gobernanza global, minimizar el papel de las Naciones Unidas, menoscabar las instituciones multilaterales, fomentar el unilateralismo y la consagración del mercado, e imponer la voluntad de los poderosos para decidir el futuro de la humanidad.

Necesitamos mejorar la labor de la comunidad internacional, modernizar y fortalecer las instituciones multilaterales para promover nuestros intereses colectivos. La Internacional Socialista orienta sus esfuerzos hacia la movilización de todos los progresistas del mundo para definir e implementar una estrategia integral para el desarrollo sostenible y la reforma del sistema global de gobernanza. El objetivo es dar forma a la globalización de manera que ofrezca oportunidades a todas las personas, permitir que los mercados mundiales funcionen en beneficio de todos y establecer un sistema eficiente de gobernanza multilateral basado en el Estado de Derecho y en una arquitectura más equilibrada y justa de las relaciones internacionales, que tenga como piedra angular una Organización de Naciones Unidas reformada y modernizada.

Como fue el caso después de la Segunda Guerra Mundial, se necesita una nueva visión fundamentada en la aplicación del derecho internacional, en una regulación más efectiva de los mercados mundiales y en unas instituciones globales más democráticas, responsables y eficientes para formular y llevar a cabo políticas en nombre de todos los seres de la tierra.

4. La comunidad internacional debe ser capaz de actuar para preservar y hacer valer la paz, promover la seguridad y garantizar el respeto a los derechos humanos fundamentales, incluyendo su plena aplicación a mujeres y niñas, dondequiera que estén siendo amenazados o atacados. La intervención, sin embargo, debe estar basada en evidencia y criterios claros, así como también debe ceñirse al derecho internacional, combinando el respeto tanto a la soberanía de las naciones como a la soberanía de sus ciudadanos, y debe llevarse a cabo conforme a las decisiones de Naciones Unidas.

La Internacional, por lo tanto, está convencida de que la reforma de las Naciones Unidas no puede postergarse por más tiempo y continuará participando decididamente en el proceso. Para lograr una paz y una seguridad duraderas se requiere actualizar la Carta de Naciones Unidas para que pueda responder a los nuevos desafíos de hoy, y reformar el Consejo de Seguridad para hacerlo más representativo, democrático y receptivo.

5. La paz no es simplemente la ausencia de guerra pero el resultado de relaciones internacionales bien gestionadas y coordinadas sobre la base de la imparcialidad, la justicia y el compromiso con el bien común. Esto resulta particularmente importante al enfrentar la amenaza creciente del terrorismo.

La condena al terrorismo debe ser incondicional. No puede haber excusas, pues nada, ni siquiera la pobreza y la injusticia que sufren tantas personas hoy en día, pueden justificar actos terroristas.

Sin embargo, la lucha contra el terrorismo no puede emprenderse sacrificando las libertades y los derechos humanos, o a través de la doble moral de apoyar a las así llamadas dictaduras amistosas. También debe recordarse que la justicia, la cohesión social y la tolerancia cultural y religiosa siguen siendo factores importantes para la promoción de la paz y la estabilidad a escala local, nacional y global y para dificultarle a los terroristas que recluten en sus grupos a personas desesperadas.

6. La brecha global entre la pobreza y la riqueza ha alcanzado proporciones intolerables y la creciente presión sobre los recursos naturales hace del modelo actual de globalización un modelo insostenible. La desigualdad social se está agravando y pone en peligro la estabilidad de las sociedades cada vez en más y más países. Y mientras que el porcentaje de la población mundial que vive en la pobreza absoluta está disminuyendo, el número de personas que luchan por sobrevivir en esas condiciones nunca había sido más alto, cerca de tres billones de personas viven ahora con menos de dos dólares diarios y la mayoría de ellas son mujeres.

Al mismo tiempo, los beneficios de la expansión del comercio global y de la inversión extranjera directa se quedan sobre todo en el Norte. Para cientos de millones de trabajadores, los derechos laborales y sociales básicos siguen siendo un sueño lejano y un privilegio de aquellos en las naciones más ricas. La mayoría de las personas en el mundo carecen de toda forma de protección social, mientras que en muchos de los países más pobres una pequeña minoría disfruta de una enorme riqueza.

La Internacional Socialista está por lo tanto convencida de que un desafío central para nuestro mundo de hoy es hacer posible que los países en desarrollo se pongan al día, pero sin poner en peligro el equilibrio ecológico global. Esta debe ser la base de un programa global para el desarrollo sostenible en tres dimensiones: económica, social y medioambiental.

7. Para la Internacional Socialista una estrategia de desarrollo sostenible integral y equilibrada debe basarse en un Nuevo Pacto Global, el cual requeriría que:

  • Los países en desarrollo mejoren su integración a la economía global, construyan su capacidad nacional en términos institucionales, económicos, tecnológicos y educativos, luchen contra la pobreza, mejoren las condiciones laborales, así como el acceso de las mujeres al mercado del trabajo, y controlen los principales desequilibrios ecológicos.
  • Los países desarrollados abran sus mercados a las exportaciones provenientes de países en desarrollo, incentiven las buenas inversiones en las regiones más pobres del planeta para acrecentar un desarrollo más equilibrado, fortalezcan la cooperación y aumenten la asistencia financiera a los países en desarrollo avanzando hacia patrones sostenibles de consumo y producción, y preservando la cohesión social.

La Internacional Socialista reconoce que ya existen parcialmente elementos positivos para una nueva agenda global en:

  • los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2000,
  • el Consenso de Monterrey que acordó a comienzos de 2002 un compromiso para mejorar los instrumentos financieros para el desarrollo,
  • el Plan de Desarrollo Sostenible adoptado en la Cumbre Mundial de Johannesburgo en 2002,
  • la Ronda del Desarrollo de negociaciones en comercio internacional lanzada en Doha en 2001, con un compromiso de concentrarse más en los países en desarrollo.

Estos elementos positivos deben ser apoyados totalmente. No obstante, los esfuerzos por cumplir estos compromisos se han visto frustrados debido a que:

  • los objetivos de desarrollo se han dejado de lado con el argumento de que debe darse prioridad a las preocupaciones por la seguridad,
  • mezquinos intereses individuales continúan minando el progreso de la Ronda de Desarrollo de Doha, más recientemente en Cancún, donde el egoísmo y el afán de proteger a los mercados de los países desarrollados, en particular en cuanto a agricultura, condujeron al colapso de las negociaciones,
  • no se ha avanzado suficientemente en la modificación del así llamado Consenso de Washington, y los paises en desarrollo aún no tienen el poder necesario para hacer escuchar su voz en las instituciones de Bretton-Woods, que siguen siendo incapaces de responder adecuadamente a los desafíos del desarrollo o de manejar crisis financieras y bajas económicas.

La Internacional Socialista reconoce que los obstáculos para una economía global más equilibrada y un mundo más justo son más políticos que técnicos y deben por lo tanto ser superados mediante esfuerzos políticos. La Internacional observa una agenda global para el desarrollo sostenible que incluye los siguientes diez puntos, todos cruciales para garantizar que la globalización funcione para todos:

  • i) El comercio internacional, como motor del crecimiento y el empleo debe incluir acceso sin obstáculos a los mercados del mundo desarrollado para las exportaciones provenientes de países en desarrollo, especialmente productos agrícolas y otros de mano de obra intensiva, tomando también en cuenta que la mayoría de los granjeros son mujeres.
  • ii) La actual brecha digital debe transformarse en una oportunidad digital internacional para todos, hombres y mujeres. El conocimiento se está convirtiendo en la fuente principal de riqueza, pero también puede ser la principal fuente de desigualdades. Los países en desarrollo deben por lo tanto dar el salto hacia la economía digital y el Norte debe ayudarlos lanzando un plan de inclusión para el mundo en desarrollo que incluya alianzas entre los sectores público y privado y transferencias tecnológicas.
  • iii) Convirtiendo el desarrollo sostenible en oportunidades de crecimiento, fomentando y emprendiendo nuevas oportunidades para promover el desarrollo sostenible medioambiental en agricultura, energía y transporte, y aprovechando las oportunidades de empleo que esto crearía.
  • iv) Adoptando una nueva perspectiva con respecto a las políticas de desarrollo que incluya nuevas oportunidades comerciales, incentivos para la inversión extranjera, promoción de empresas, construcción de una capacidad productiva nacional y una infraestructura social, y una mayor responsabilidad. En los países en desarrollo, las políticas de estabilización deberían permitir una mayor flexibilidad fiscal para la inversión y un margen más amplio para el gasto, en particular en cuanto a educación, salud y desarrollo social. Al mismo tiempo, debe acelerarse el alivio de la deuda y debe extenderse la asistencia al desarrollo, como fuera decidido en la ONU (0,7 por ciento del PIB), conjuntamente con una estrategia concertada de disminución de la pobreza.
  • v) Instituyendo una mejor regulación, responsabilidad y supervisión de los sistemas financieros para ampliar las perspectivas de crecimiento y desarrollo sostenibles.
  • vi) Invirtiendo en la gente, aumentando los niveles educativos, otorgando capacitación para todos e incorporando técnicas avanzadas de enseñanza para garantizar una fuerza de trabajo lo más calificada posible. Las tecnologías de la información deberían desempeñar un papel clave en el mejoramiento de la calidad de la educación y en la creación de nuevas oportunidades laborales.
  • vii) Proveyendo una atención en salud adecuada y eficiente para todos, con especial atención a las mujeres y a los derechos reproductivos de las mujeres, los que deben estar protegidos contra toda clase de intimidación. El acceso a medicinas esenciales y de primeros auxilios debe ser una prioridad para combatir las enfermedades contagiosas a nivel mundial.
  • viii) Promoviendo las posibilidades de conseguir empleo y una fuerza de trabajo más calificada y versátil a través de políticas activas de mercado laboral que incluyan medidas contra todas las formas de discriminación y provean mayor asistencia y capacitación a los trabajadores pobres para que pongan al día el nivel de sus habilidades. Contar con una red de seguridad para la protección social ha demostrado ser crucial para las personas que luchan por adaptarse al cambio. Se requieren estrategias específicas para la economía informal. Se necesitan mejores políticas de integración y mejor cooperación entre los países receptores y los países de origen para humanizar los flujos migratorios.
  • ix) Enfrentando el crimen relacionado con las drogas y el lavado de dinero mediante el aumento de la cooperación internacional con una responsabilidad compartida, reduciendo tanto la oferta como la demanda e involucrando a la sociedad civil en la prevención y el tratamiento del uso de drogas y dando apoyo tecnológico y comercial a la producción de productos alternativos en los países pobres.
  • x) Poniendo mayor énfasis en el suministro de servicios públicos globales, especialmente en cuanto a salubridad, atención en salud, facilidades de cuidado infantil, educación, promoción del empleo y protección del medio ambiente. El principio del servicio público no puede sacrificarse a la consagración del mercado. También deben adaptarse los sistemas tributarios para fomentar mejores servicios públicos y debe crearse un nuevo impuesto global para financiar los bienes públicos globales.

8. Para la Internacional Socialista los siguientes mandatos representan una prueba clara de la voluntad política de asegurar una economía global más sana y justa donde las perspectivas de género deben también tomarse en cuenta:

  • La condonación de la deuda de los países más pobres sujeta a condiciones mínimas de buena gobernanza y yendo más allá del ineficaz programa de PPAE.
  • La apertura unilateral de mercados en el mundo desarrollado a las exportaciones provenientes de los países más pobres.
  • La creación de un Comité y un Fondo contra el Hambre dentro del sistema de Naciones Unidas, como fuera propuesto por el Presidente Lula.
  • Un cambio radical en la política de subsidios agrícolas en Europa, los Estados Unidos y Japón, poniendo fin a esta inaceptable distorsión de los mercados que sigue siendo uno de los principales obstáculos al desarrollo en el Sur.
  • La abolición de los paraísos fiscales "offshore", que constituyen no solamente una injusticia fiscal sino que también -debido a la falta de regulación, transparencia y responsabilidad- un factor clave en la financiación y la proliferación del terrorismo, el tráfico de drogas, el tráfico en mujeres y el crimen organizado, y proveen amparo a regímenes no democráticos para escapar al castigo por su comportamiento corrupto.
  • Un incremento sustancial en la asistencia pública al desarrollo, que aún dista mucho de los objetivos previamente acordados. El apoyo al Fondo Mundial de Solidaridad recientemente adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas.
  • Un compromiso internacional permanente para rectificar el gran escándalo de nuestro tiempo: la situación del Africa Sub-Sahariana. Esa región no es sólo la principal víctima de los efectos adversos de la globalización, sino que continúa excluida de los beneficios, mientras se la abandona a la guerra, la pobreza, el hambre, la deuda y la muerte. La iniciativa NEPAD impulsada por un número de países africanos, que vincula el desarrollo al respeto a la democracia y la buena gobernanza, merece un respaldo mayor del que ha recibido hasta ahora.

9. Resulta crucial para las perspectivas de un desarrollo sostenible mundial una profunda transformación de la gobernanza en todos los niveles: internacional, regional, nacional y local, que incluya:

  • Mejor gobernanza mediante una mayor transparencia y responsabilidad y una más alta calidad en la toma de decisiones políticas y en la formulación de políticas, incluyendo una mayor participación de la mujer. En la política, al menos un tercio deberían ser mujeres.
  • Una participación más amplia de los diversos grupos de interés de la sociedad civil.
  • Una interacción más extensa entre los niveles nacionales e internacionales de gobernanza, en particular mediante el proceso de integración regional.

10. Respecto a la reforma de la gobernanza a escala global, la Internacional Socialista está profundamente comprometida a trabajar por:

  • La creación de un Consejo de Economía, Sociedad y Medio Ambiente de Naciones Unidas -de hecho, un Consejo para el Desarrollo Sostenible- que coordinaría el desarrollo sostenible a escala global, adelantaría respuestas efectivas a la desigualdad y a la volatilidad financiera y promovería el crecimiento económico y la expansión del empleo. Este Consejo, con una composición mucho más representativa que el actual Consejo de Seguridad, debería estar capacitado para tomar las principales decisiones con respecto a la coordinación de las organizaciones multilaterales en las áreas financiera, económica, social y medioambiental. Este Consejo celebraría reuniones que incluirían cumbres anuales de los jefes de estado y de gobierno junto con los gerentes de más alto nivel de las agencias y organizaciones internacionales.
  • La reforma del sistema de Bretton-Woods y la revisión del Consenso de Washington para incluir un mayor control democrático de las instituciones internacionales, mejor representación del mundo en desarrollo, normas de condicionalidad que tengan en cuenta no sólo la estabilidad financiera y la liberación del mercado, y que deberían ser aplicadas de manera más indulgente, sino también las necesidades económicas y sociales de las poblaciones nacionales. Una autoridad financiera internacional debería tener verdaderos poderes de supervisión y regulación, habilitándola para garantizar la transparencia de los mercados financieros a través del cumplimiento efectivo de códigos de conducta.
  • El fortalecimiento de la gobernanza medioambiental internacional, sobre la base de las instituciones ya existentes, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el establecimiento de una Organización Mundial del Medio Ambiente (OMMA), para promover la implementación de los acuerdos y tratados existentes como el Protocolo de Kioto, redactar nuevos textos, formular políticas y compilar información confiable sobre el estado actual del medio ambiente mundial.
  • Un mayor papel y una capacidad de intervención más fuerte para la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
  • Un nuevo equilibrio en la manera como se abordan los temas económicos, sociales y medioambientales por parte de las instituciones internacionales, arraigado en un proceso más democrático, transparente y balanceado. La Organización Mundial del Comercio (OMC), la OIT y la nueva OMMA deberían trabajar mancomunadamente para asegurar que el comercio sea libre y justo, rechazar nuevas formas de proteccionismo, preservar la identidad cultural y la diversidad, hacer cumplir estándares laborales esenciales y fomentar políticas de desarrollo sostenible en todo el mundo.

11. La Internacional Socialista entiende la integración regional como un instrumento clave para promover el desarrollo sostenible, combinar la cohesión social con la competitividad y dar forma a una mejor arquitectura de las relaciones internacionales. Como lo indica la experiencia de la Unión Europea, la integración regional no puede limitarse simplemente al libre comercio. Debe integrar dimensiones políticas, sociales, económicas y medioambientales, de manera que el inter-regionalismo pueda convertirse en una herramienta poderosa para alcanzar una mejor gobernanza global. En este contexto, la IS apoya totalmente los esfuerzos por promover la integración en América Latina en todas las dimensiones citadas, también como un instrumento para consolidar la democracia y superar los conflictos.

12. La humanidad ha llegado a una encrucijada. El orden mundial actual, marcado por el unilateralismo, el no respeto a los derechos humanos, la injusticia social y el desarrollo desigual, están llegando a su límite. Construir un Nuevo Orden Mundial basado en el multilateralismo, la democracia, el respeto a los derechos humanos y el desarrollo sostenible es por lo tanto necesario y una exigencia creciente de los ciudadanos de naciones a lo largo y ancho tanto del Norte como del Sur. La Internacional Socialista está comprometida con el enorme trabajo político que se requiere para construir un mundo mejor y hace un llamamiento a todas las mujeres y a todos los hombres progresistas y democráticos a sumarse al esfuerzo, en una alianza verdaderamente global.

 

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