Declaración - Los Conflictos Armados en Africa: ¿Qué Soluciones?

CONSEJO DE LISBOA - 50º aniversario de la Internacional Socialista, 29-30 de junio de 2001

Original: francés

Al inicio del siglo XXI, Africa es el continente más propenso a la inestabilidad, a los conflictos y a las guerras. Además de su impacto directo sobre la vida de las poblaciones así como sobre su entorno moral y físico, estos conflictos armados agotan los escasos recursos de los Estados, hipotecando así las oportunidades de desarrollo del continente. En el contexto actual, los estragos provocados por dichos conflictos se agravan debido a los efectos perversos de una globalización cuya lógica consiste en ser absoluta, es decir, en imponer su racionalidad mercantil por doquier y de manera indiscriminada. Pero, aunque sea cierto que dicha globalización de la economía no va a favorecer totalmente la puesta en marcha de las medidas económicas tendientes a consolidar la paz, el objetivo de la paz en Africa sigue siendo posible, necesario y ciertamente urgente.

I. Los diferentes tipos de conflictos armados en el continente

Es difícil elaborar una tipología estricta de los distintos conflictos armados que azotan el continente africano, ya que ellos son numerosos y sus escenarios muy variados. No obstante, algunas similitudes obvias nos permiten hacer grandes reagrupaciones, sugiriendo al mismo tiempo soluciones basadas en enfoques similares. Sin embargo, todos estos conflictos tienen una base común: el déficit democrático. La causa principal de todos estos conflictos es siempre la falta de democracia.

1. Uno de los tipos más comunes de conflictos está en parte relacionado con el contexto global de la transición democrática, tal como se aprecia en la experiencia de algunos países. En dichos países, el conflicto está vinculado con las dificultades que afectan a los diferentes actores políticos para llegar a acuerdo sobre las condiciones y las modalidades de acceso al poder, así como con la gestión en el nuevo contexto donde el poder deberá ceñirse a las normas del Estado de Derecho. En esta gran categoría de países figuran Argelia, la República Democrática del Congo, Congo Brazzaville, la República Centroafricana, Guinea, Togo y Chad.

2. Algunos Estados son susceptibles a sufrir conflictos derivados de sus problemas de identidad, agravados por el hecho de que también en esos países el poder se encuentra, de ahora en adelante, sujeto a las reglas de la democracia, mientras la gran preponderancia del factor tribal y étnico hace que se distorsionen los retos y se desvíe totalmente el rumbo de los acontecimientos. Se trata de conflictos que pueden ocasionar muchas muertes, susceptibles de desembocar en genocidios, como ocurrió en Rwanda en el año 1994. En esta categoría de países se encuentran Rwanda, Burundi, Somalia y Sudán.

3. Otros conflictos derivan de luchas motivadas principalmente por el deseo de acceder a las riquezas mineras y controlar su tráfico. Es evidente que en Africa existe una estricta relación entre la geografía de ciertos conflictos armados y la geografía de los minerales de extracción fácil y de rendimiento elevado: oro y diamantes principalmente. Por el contrario, los conflictos armados que no han podido alimentarse de tales minerales se han visto atenuados, a pesar de la radicalidad de sus proyectos. Esto atañe principalmente a las rebeliones de los Tuaregs en Malí y en Níger.

En esta categoría tenemos los conflictos de Liberia, Sierra Leona, República Democrática del Congo y Angola.

4. Conflictos regionales, nacidos de un contexto de recomposición geopolítica a partir de una situación de inseguridad generalizada debido a numerosos problemas:

- una transición democrática malamente asumida

- tráfico de minerales con rentabilidad elevada

- problemas étnicos y tribales

- maniobras de las grandes potencias

Estos son los conflictos que azotan a la región de los Grandes Lagos, y que involucran militarmente a: la República Democrática del Congo, Uganda, Burundi, Angola, Zimbabwe, Namibia, Congo, República Centroafricana y que, a través de los refugiados, se extienden a muchos otros países (Tanzanía, Kenya, Zambia, etc.).

El conflicto del Sahara Occidental entre Marruecos y el Frente Polisario, perdura desde varias décadas, producto de la colonización europea en esta parte del continente. La IS expresó su posición al respecto en la reunión del Consejo en Maputo en noviembre de 2000.

II. Las soluciones de paz

1. Al centro de casi todos estos conflictos se encuentra la cuestión de la democracia y de las modalidades modernas de la gestión del poder.

Ninguna solución será posible sin la puesta en marcha de claras medidas y especialmente de la puesta en marcha de un auténtico Estado de Derecho, que garantice:

- el respeto a los derechos humanos

- la libertad de opinión y de expresión

- el principio de acceso al poder por medio del sufragio popular expresado de manera transparente y regular

- la alternancia del poder

- el respeto a los derechos de las minorías en los ámbitos político y cultural.

Estas soluciones no pueden confundirse con los simulacros de democracia que los regímenes existentes tienen tendencia a favorecer como meras fachadas. El problema de la democracia es un problema vital; solamente podrá ser solucionado con un auténtico cambio democrático.

En los países sujetos a este tipo de conflictos la comunidad internacional debe tomar todo tipo de medidas encaminadas a apoyar la democracia y a contribuir a la instauración de un auténtico Estado de Derecho, a través de mecanismos consensuados, aceptados por todas las fuerzas significativas pertinentes. A este respecto, el peligro más grande sería el considerar que algunas exigencias específicas podrían, de manera excepcional, requerir que se aceptaran medidas a medias, aunque fuera de manera transitoria.

2. En cuanto a los conflictos de carácter tribal y étnico, su gestión es ciertamente más delicada debido al carácter siempre exacerbado de las contradicciones existentes. Aquí como en cualquier parte, la instauración de un auténtico Estado de Derecho y de una verdadera democracia se impone como una necesidad ineludible. Sin embargo, a título transitorio y por un período más o menos largo, hay que poner en marcha de manera rigurosa y eficaz, algunos mecanismos especiales con el fin de brindar seguridad a los grupos minoritarios, cuyos derechos deben estar garantizados con mayor razón, ya que a veces han sido víctimas de intentos de exterminación a gran escala.

La situación de inercia y de caos que prevalece en Somalia es prueba de que la comunidad internacional no ha tomado plena conciencia de su responsabilidad moral y de que, muy a menudo, su comportamiento está dictado por los intereses particulares de algunos grupos.

En todo caso, los países africanos heridos por los conflictos étnicos son aquéllos cuya situación es la más frágil y los que esperan otro tipo de intervención, completamente diferente al que han recibido hasta ahora.

3. En cuanto a los conflictos regionales, la paz sólo reinará verdaderamente cuando los diferentes Estados hayan resuelto individualmente sus propios problemas internos, que, ante todo, son problemas de democracia. De hecho, muy a menudo las tensiones entre los Estados son utilizadas como si fueran válvulas de escape muy cómodas para los gobiernos, cuyo recurso a la guerra solamente sirve para enmascarar las situaciones a las cuales se enfrentan.

Por consiguiente, vemos que aquí, más que en cualquier otra parte, la comunidad internacional tiene que desempeñar un papel decisivo. En cuanto al conflicto en la República Democrática del Congo, los acuerdos de Lusaka constituyen una base de solución del conflicto que merece la pena ser apoyada. Por lo tanto, es imperativo que el régimen instaurado en Kinshasa inicie su democratización con el fin de permitir a todas las fuerzas políticas, morales y sociales desempeñar plenamente su papel. La comunidad internacional debe comprometerse a definir y a poner en marcha las medidas colectivas encaminadas a garantizar la seguridad de un cierto número de Estados, como el de Rwanda.

En cuanto a Africa Occidental, hay que apoyar los esfuerzos desplegados por la CEDEAO, a pesar de sus inconvenientes en casos tales como el apoyo dado a gobiernos ilegítimos, por ejemplo a Guinea. Aquí, el peligro consistiría en establecer discriminaciones indebidas entre regímenes que, de hecho, no difieren mucho entre si.

Desde hace ya mucho tiempo se podrían haber tomado algunas medidas rigurosas a escala internacional encaminadas a luchar contra el tráfico de los minerales que alimentan todos estos conflictos. A este respecto, la comunidad internacional a menudo también ha fallado y necesita cambiar su posición.

III. Iniciativas para la paz

La IS demanda mayores esfuerzos para la movilización de medidas destinadas a:

  • La prevención (a través de la educación para la democracia y el apoyo institucional a los procesos democráticos)
  • La gestión (para facilitar el diálogo entre fuerzas opositoras)
  • La resolución de conflictos (financiando la ejecución de las soluciones acordadas).

La IS se empeñará en persuadir a la comunidad internacional (a través de los gobiernos de los países que la componen) a comprometerse aún más frente a los conflictos que amenazan a Africa, ayudando al continente a resolverlos de manera más substancial.

  • La IS tomará la iniciativa de convocar a un seminario de expertos independientes, con conocimiento de estos conflictos, para proceder a emitir un diagnóstico de los tipos y causas de todos ellos. Este diagnóstico irá acompañado de las soluciones prescritas, formuladas con el doble propósito de erradicar los males que engendran las confrontaciones y de eliminar sus efectos y secuelas para evitar todo riesgo de reaparición.
  • La IS se dotará de un grupo de facilitadores capaces de incentivar a los protagonistas de los conflictos a comenzar un diálogo, a avanzar hacia soluciones que hayan sido identificadas como las más pertinentes, y ayudando a su adopción.
  • La IS se compromete a desempeñar un activo papel en la resolución de los conflictos africanos, mediante el envío de misiones de acercamiento con los protagonistas.